Por Nekrokosmos
John Bush – Voz
Scott Ian – Guitarra
Frank Bello – Bajo
Charlie Benante – Batería
01. Random Acts of Senseless Violence
02. Fueled
03. King Size
04. Riding Shotgun
05. Perpetual Motion
06. In a Zone
07. Nothing
08. American Pompeii
09. Drop the Ball
10. Tester
11. Bare
Para entender ‘Stomp 442’ hay que situarlo en su contexto. Este fue el segundo álbum con John Bush en la voz, después del exitoso ‘Sound of White Noise’ de 1993, y el primero sin el guitarrista Dan Spitz dejando a Scott Ian como el único guitarra oficial. Sin embargo, en lugar de derrumbarse, el grupo se las arregló para seguir adelante con la ayuda de Dimebag Darrell de Pantera, quien metió algunos solos que son puro fuego.
A pesar de que el sello Elektra Records no le dio el impulso que merecía (de hecho, prácticamente los abandonaron), ‘Stomp 442’ es un disco lleno de riffs aplastantes, actitud desafiante y un sonido más groovy y moderno, acorde a la época. No es thrash puro como los días de ‘Among the Living’, pero sí un disco que suda agresividad y pesadez por cada poro.
Desde el inicio con “Random Acts of Senseless Violence” Anthrax deja claro que aunque el thrash de los 80 estaba quedando atrás, ellos todavía sabían cómo patear traseros. La canción es densa, cruda y con un John Bush en plena forma, consolidando su lugar en la banda. «Fueled» es posiblemente el himno más recordado del disco, con un riff demoledor, un groove irresistible y un estribillo que es puro puño en alto. Si en los 90 estabas levantando pesas en el gimnasio o destrozando tu habitación a base de pogo, seguro «Fueled» estaba sonando en ese momento
«King Size» es otro golpe directo, con un tono desafiante y un bajo poderoso de Frank Bello que retumba como un tanque de guerra. Y si hablamos de poder, «Nothing» y «American Pompeii» son ejemplos de que Anthrax no había perdido ni una gota de agresividad, simplemente la estaban canalizando de otra manera. Por otro lado canciones como «Riding Shotgun» y «Drop the Ball» muestran una banda más madura, con un sonido más oscuro y pesado, casi coqueteando con el metal alternativo de la época, pero sin perder su identidad.
En su momento ‘Stomp 442’ no fue un éxito comercial. La falta de promoción y el hecho de que el metal estaba en una encrucijada lo dejaron en la sombra. Pero el tiempo ha sido amable con este álbum, y cada vez más fanáticos lo reivindican como una de sus obras sólidas de los 90s, llena de actitud y con un sonido que, aunque distinto al Anthrax de los 80, sigue siendo auténtico y contundente.
Lo que ‘Stomp 442’ nos recuerda es que Anthrax nunca se quedó estancado. No trataron de repetir su fórmula de los 80, sino que evolucionaron con los tiempos, manteniendo su identidad. Hoy en día, este disco suena más fresco que nunca, y muchos lo ven como un punto clave en la transición de la banda hacia el nuevo milenio.


