[classicos] Black Sabbath – Headless Cross, un excelente disco que fue opacado por un legado demoledor

Por David Alonso

Toni Iommi – Guitarra
Tony Martin – Voz
Geoff Nicholls – Teclado
Cozy Powell – Bateria
Laurenze Cottle – Bajo

01- The Gates of Hell
02- Headless Cross
03- Devil and Daughter
04- When Death Calls
05- Kill in the Spirit World
06- Call of the Wild
07- Black Moon
08- Nigthwing
09- Cloack and Dagger

Año 1989. Tras su paso por la banda comandada por Toni Iommi, tanto Ozzy como Dio gozaban del éxito y el reconocimiento en sus periplos como solistas. Black Sabbath afrontaba un periodo oscuro, sin algunos de sus pilares clave y viendo alejarse poco a poco aquellos años donde eran la banda que marcaba las directrices e influenciaba a los que vendrían años después. Fue en ese momento cuando, comandados por la novedosa voz de un desconocido Tony Martin (que asomaba la patita en su anterior ‘The Eternal Idol’), Black Sabbath dio a la luz uno de sus trabajos más brillantes e infravalorados, que tuvo la desgracia de salir en una época donde las miradas estaban puestas en aquellos que se fueron en vez de en los que estaban.

Comenzamos con la imparable “Headless Cross”, donde ya desde los primeros acordes podemos ver cómo, al igual que en ‘Paranoid’ y ‘Heaven & Hell’, la guitarra de Toni Iommi cobra un enorme peso a base de oscuros, pero efectivos riffs que consiguen aportar un aura tenebrosa sin perder la contundencia y la personalidad por el camino, diferenciándose de lo anteriormente realizado, pero bajo la misma seña de identidad. Destacar también en este primer corte la exhibición vocal de Tony Martin, donde con su poderosa voz en el pegadizo estribillo (y, prácticamente en todo el redondo en general), consigue callar bocas a los escépticos y poner las cartas sobre la mesa de lo que esta por venir en las siguientes pistas.

“Devil & Daughter” prosigue la escucha, con un doble bombo pausado donde una vez más la voz de Tony Martin (especialmente en el puente previo al estribillo) desata toda su furia y consigue salir airoso y convenciendo. Que no os engañe el íntimo y pausado inicio de “When Death Calls”, ya que nos encontramos ante probablemente el mejor corte del disco, con un desarrollo progresivo donde Tony Martin consigue brillar con mas fuerza, con unos puentes absolutamente magistrales que van cogiendo velocidad conforme se va desarrollando la canción.

La guinda final la pone un tramo final donde a plena velocidad, el gran Bryan May colabora realizando un maravilloso solo que funciona como guinda final a uno de los mejores temas que ha compuesto Black Sabbath, y no me tiembla el pulso al realizar esta afirmación. Un inicio más comercial en “Kill In the Spirit World” da paso a unos riffs con claras influencias orientales, algo que se repite en otros cortes del redondo como “Call of the Wild” o en los primeros compases de “Nigthwing” donde parece que el bueno de Toni tomo clara influencia para esta ocasión.

En su tramo final, “Black Moon” goza de un pegadizo estribillo que bajo un aura de velocidad y epìcidad en su desarrollo progresivo, estalla en un clímax final, pese a contar con unos puentes poco inspirados y simples. La hermosa “Nigthwing” es básicamente una masterclass de Toni Iommi de cómo realizar riffs que suenen como un absoluto cañón, manteniendo la sinergia con lo anteriormente escuchado durante el disco y dando rienda suelta a su buen hacer en el tramo medio que junto al vozarrón de Tony Martin quita el hipo hasta el mismísimo Lucifer.

Sin duda, este ‘Headless Cross’ supuso una excelente comunión entre vocalista y guitarra pensante, que pese a ser un disco duro, oscuro estar cargado de excelentes riffs y un despliegue vocal impecable, no contaba con las miradas de un público que estaba más pendiente de aquellos que dieron voz a la banda en épocas anteriores y ahora gozaban del éxito que la banda británica les propició en su inicio (merecido, todo sea dicho) y que para rematar, en la actualidad es realmente complicado de escuchar de forma legal.