[classicos] Fu Manchu – In Search Of…, el disco bastardo de Kyuss y Ramones

Por Nekrokosmos

Scott Hill – Voz, guitarra
Ruben Romano – Bateria
Eddie Glass – Guitarra
Brad Davis – Bajo

01. Regal Begal
02. Missing Link
03. Asphalt Risin’
04. Neptune’s Convoy
05. Redline
06. Cyclone Launch
07. Strato-Streak
08. Solid Hex
09. The Falcon Has Landed
10. Seahag
11. The Bargain
12. Supershooter

En pleno 1996, cuando el grunge aún coleaba y el nu metal empezaba a gatear, un grupo de californianos con más gusto por los coches que por las poses tristes sacaba un disco que sonaba como si Black Sabbath hubiera crecido entre tablas de skate, dunas calurosas y furgonetas oxidadas. ‘In Search Of…’, tercer álbum de Fu Manchu, es un monumento stoner de alto octanaje y bajo perfil, un clásico oculto que sigue rugiendo como un V8 encendido en medio del desierto.

Grabado con la ayuda del inconfundible Earache de los 90’s (sí, el sello que empujaba el doom, grind y demás barbaridades), este disco marca el momento exacto en el que Fu Manchu pasa de ser una banda de culto a convertirse en embajadores del fuzz arenoso. Aquí todo está en su sitio, con riffs gordos como neumáticos, tempos lentos pero con groove, y letras que celebran la velocidad, los ovnis, y ese limbo atemporal entre el garage y el universo.

Desde el arranque con “Regal Begal” el disco es una declaración de intenciones, con una guitarra afinada baja, actitud relajada y esa voz nasal y despreocupada de Scott Hill que suena como si estuviera narrando desde una tumbona. Le siguen bombas como “Redline”, “Cyclone Launch” y la inolvidable “The Falcon Has Landed”, que demuestran que lo suyo no es ni la urgencia punk ni la introspección alternativa. Lo de Fu Manchu es otra cosa, un viaje lento pero demoledor, una jam pesada con olor a gasolina y protector solar.

El trabajo de guitarra de Eddie Glass es pura crema, con riffs simples pero pesadísimos, con un tono que parece sacado de un amplificador bañado en polvo del Mojave. La batería de Ruben Romano es tribal, contenida y precisa; el bajo, grueso como un bloque de cemento. Y sí, todo suena como si estuviera grabado en una cochera con buen equipo y mucha maria dando vueltas.

‘In Search Of…’ no cambió el mundo, pero creó un universo propio. Uno donde los coches clásicos, los aliens y las playas vacías existen en perfecta armonía con el fuzz. No es un disco que busque aplausos ni premios, pero tampoco lo necesita. Hoy, casi tres décadas después, sigue siendo una joya para escuchar con las ventanas bajas, el sol pegando fuerte y el volumen bien arriba. Si alguna vez te preguntaste qué pasaría si Kyuss y los Ramones tuvieran un hijo skater y perezoso, ‘In Search Of…’ es la respuesta.