[crónica] Amorphis – concierto en streaming – Kaapelitehdas, Helsinki, Semilive.fi, 04/06/2020

Por íñigo Domínguez Díaz

Una nueva etapa ha comenzado para la industria musical y más en particular para su vertiente en directo. El mismo virus que tan trágicamente ha golpeado a nuestra sociedad, haciendo tambalear tantos y tantos pilares que pensábamos que eran inalterables, es el mismo que previsiblemente nos impedirá disfrutar de eventos en directo en mucho, mucho tiempo al menos como los conocíamos hasta ahora.

Los aplazamientos de festivales y grandes conciertos al año que viene no son otra cosa que brindis al sol, ya que sin una vacuna o tratamiento con el que contrarrestar a la Covid-19 difícilmente volveremos a estar presentes en eventos multitudinarios ya sea en espacios abiertos o cerrados. Así que hay que ir adaptándose a eso que de manera tan sui generis se ha denominado “nueva normalidad” y en lo que a conciertos se refiere una vía muy clara son los conciertos on-line. Que conste que de ninguna manera podrán sustituir a los eventos presenciales, eso jamás pero si es cierto que mientras estos últimos no sean posibles son un buen consuelo. Es por eso que después de haber pasado el duelo y la rabia por todo lo que el virus nos ha traído, toca adaptarse a las nuevas condiciones ambientales y para comenzar que mejor que una mis bandas preferidas, Amorphis.

Los fineses tuvieron que suspender su gira de 30 aniversario por Estados Unidos programada para esta primavera y como medio para compensar a los fans y pérdidas económicas ocasionadas por la suspensión, decidieron dar dos directos on-line el 3 y el 4 de junio, el primero en horario americano y el siguiente en el europeo para llegar al máximo número de fans posibles. Los dos conciertos han tenido setlist muy diferentes y por supuesto se podían comprar tickets para ambos. Fueron grabados en el centro cultural de Helsinki, una antigua fábrica de cable en la que se organizan eventos y que también sirve como museo y teatro.

El emplazamiento para este tipo de evento ha sido maravilloso, la verdad es que ha cuadrado a la perfección con la idiosincrasia de la banda y a fe que lo han explotado a la perfección, tanto en lo visual como en sonido. En lo primero gracias a la altura de la sala y a los enormes ventanales por los que se colaba la luz tenue de la primavera boreal le ha dado una ambientación magnífica, ayudada por un juego de luces más que correcto que permitía distinguir a todos los miembros de la banda en un ambiente oscuro y sobrio que refleja a la perfección la esencia musical de Amorphis. En cuanto a la acústica y el sonido, la altitud de los techos y la amplitud de la nave consiguieron un efecto iglesia que de nuevo fue aprovechado por los técnicos a la perfección consiguiendo una amplificación natural que en ningún momento resultó cargante.

En cuanto a la grabación si bien estaba muy trabajada, con por lo menos hasta cuatro enfoques desde distintos ángulos, así como atenciones especiales a los distintos miembros de la banda, estos últimos encontré que a veces se desencuadraban. En varias ocasiones no se veía a los guitarristas ejecutar sus riffs o solos, por otro lado la atención a su frontaman Tomi Joutsen fue impecable, siendo esto junto con detalles individuales al teclista y al batería lo mejor de la emisión. Y aquí es dónde hay una ventaja respecto a un concierto habitual, dónde estos detalles más intimistas y técnicos de la ejecución de los músicos pasan más desapercibidos. Raramente podemos apreciar la técnica de un batería o un teclista que normalmente figuran semi-ocultos en la disposición del escenario. Esto último fue otra de las originalidades respecto a un concierto común.

Al no tener que confrontar al público la banda se colocó en círculo, todos mirando hacia el centro y oportunamente separados para evitar acoples. Amorphis son una banda intensa y a la vez muy sobria en directo, no destacando precisamente por su dinamismo con lo que esta disposición además de buscada, francamente les beneficio. La interacción entre ellos fue mínima (en un concierto con público normalmente también lo es) siendo Tomi el único que se movió de su púlpito para colocarse en el centro del círculo en alguno de los temas en los que se dejó llevar por el entusiasmo.

En cuanto a lo musical, de diez. Todos ejecutaron y sonaron a la perfección, ayudados por todos los elementos anteriormente citados y centrándose en que cada uno de los temas sonara como nunca. Para ellos no deja de ser una experiencia nueva, como Tomi señaló en una ocasión y de la que están aprendiendo y disfrutando sobre la marcha. Algo similar me ocurrió a mí, que después de observar poco a poco todos los detalles anteriores fue haciendo una inmersión paulatina en el concierto y apreciando cada tema, consiguiendo una evolución de más a menos que me permitió acabar de forma álgida, cerveza en mano y haciendo head-banging. Y es que he hecho todo lo posible por emular lo que hubiera sido un concierto cualquiera en una sala, procurando que no faltara ninguno de los elementos del ritual; camiseta, bebida, air guitar y canturrear cada uno de los temas, incluso caí y compré merchandising, una camiseta de la gira de 30 aniversario personalizada con mi nombre (on-line, por supuesto).

Como he dicho, el concierto fue de más a menos, como muchas veces pasa sin los nuevos condicionantes que ahora existen. La banda eligió un setlist propio de celebración, repasando toda su discografía. Como he dicho han sido dos conciertos y yo asistí al último en el que ningún tema o época primó sobre las otras, canciones de su nuevo albúm, abriendo con The Bee, y haciendo un recorrido por Under The Red Cloud, con la canción homónima, el Skyforger con la imprescindible Sky Is Mine para refugiarse después en una de las poco habituales Towards and Against de Silent Waters. A partir de aquí y con de Hopeless Days comenzó el crescendo, no parando hasta el final dónde pudimos disfrutar (éramos más de 3.000 personas conectadas) de temas como Into Hiding, Black Winter Day de su afamado Tales From The Thousand Lakes o Sign From The North Side de The Karelian Istmus con los que repasaron su etapa inicial más extrema.

El momento anecdótico de la noche llegó cuando al anunciar Death Of A King, Tomi la describió como keba-metal (es un tema con mucha influencia de música oriental) y entraron una discusión sobre cuanto les gustaba a muchos miembros de la banda el plato turco. Una de las cosas que sí que faltó fue el momento bis, que por otra parte a mí se hace cada vez más innecesario, pero sí que dejaron para el final temas que probablemente hubieran figurado en uno hipotético, siendo House Of Sleep, dónde Tomi confesó que el estribillo se le hace muy difícil a pesar de haber tocado la canción más de 1.500 veces, terminando el show con una magnífica My Kantele.

Sinceramente he disfrutado con el concierto, de manera diferente seguro pero satisfecho de la compra del ticket online y de haberme quitado unos cuantos prejuicios de encima, el principal pensar que es como ver un concierto grabado para DVD o Youtube. Ni punto de comparación, mucho más “directo” y sin prácticamente edición, hecho con la intención de acercar la experiencia al máximo a un concierto de sala. Otra de las ventajas y esta como cronista, es que es un lujo poder volver a escuchar y ver el concierto (el ticket permite 5 visionados más en las siguientes 48 horas a la finalización del concierto) mientras escribes el reportaje, pudiendo vivirlo de nuevo y visionarlo para que ningún detalle se escape. Así pues, experiencia 100% positiva, ya estoy buscando a ver cuándo será el próximo para ir paliando el mono de conciertos y festivales que tendré este verano. Un último consejo, si antes había que planificar la llegada a la sala, ahora se trata de elegir el mejor dispositivo y tener una buena conexión de datos, así que si os animáis tened muy en cuenta estos dos elementos.

Setlist

The Bee
Under the Red Cloud
Sky Is Mine
Towards and Against
The Wanderer
Hopeless Days
Karelia
Sign From the North Side
Into Hiding
Against Widows
Black Winter Day
Death of a King
Silver Bride
Wrong Direction
House of Sleep
My Kantele