[crónica] Angra + Opera Magna + Arwen en Madrid – Sala Mon, 13/03/2024

Texto: Mariano Bacigaluppi Beguiristain

Siempre es inmensamente grato saber que un reconocido artista internacional, cómo es el caso de los brasileños ANGRA, es acompañado por su gira estatal con bandas locales y, más aún, cuándo éstas superan las dos décadas de vida y creo, sinceramente, que esta fue la mejor razón para acudir a la primera fecha de esta gira española que sirvió para la presentación del último disco, ‘Cycles of Pain’, de la banda sudamericana. Aquí, antes de empezar a desarrollar la crónica, me gustaría comentar el deficiente sonido que existió durante toda la velada. Un sonido extremadamente alto, saturado por momentos, y percibido en tres sitios distintos de la Sala. Una pena, porque podría haber sido una noche netamente épica y para recordar.

Los primeros en salir a escena fueron los madrileños ARWEN, banda de la cuál me declaro fan incondicional, desde la edición de su ‘Memories Of a Dream’, hace más de dos décadas, y aunque es cierto que de aquél entonces tan sólo hay dos integrantes que continúan en el grupo, la calidad sigue intacta y sus directos, cómo siempre, están llenos de energía y una categórica contundencia sonora. Las puertas se abrieron pasadas las 19.00hs y la banda capitalina comenzó su presentación a las 19:15hs, por lo tanto, probablemente y como fue mi caso, pudimos acceder al recinto cuando la banda ya había lanzado los primeros acordes de la magnífica y pegadiza ‘Hollow Days’ dónde José Garrido, focalizado en la voz al ciento por ciento, nos hizo vibrar con su calidez vocal, principalmente en su ganchero estribillo. Las afiladas guitarras de Alex Skorza y Gonzalo Alfageme fueron una constante en su media hora de presentación, como así también la apisonadora sonora que es Nacho Arriaga desde los parches.

Parece mentira que hayan pasado más desde un lustro desde que ‘The Soul’s Sentence’, la última entrega discográfica de la banda a día de hoy, llegara a la vida y, de manera coherente, la banda siempre apoya sus presentaciones en ese disco y así fue que continuaron con la melódica ‘Crying Blood’ se presentara ante nosotros con unos contundente coros a cargo del bajista Daniel Melián y unos grunts a cargo del teclista David Muñoz. Ahora bien, eso no significa que se olviden de su pasado y de los dos buenísimos discos en dónde Nacho Ruiz (ex-Perfect Smile, ex-Santelmo y actual Runa Llena) se hacía cargo de las voces, así es que rescatado desde ‘Illusions’ nos presentaron la excelente ‘Dance Of Souls’ dónde José Garrido, una vez más hizo gala de su cercana embelesadora voz en perfecta armonía, y sintonía, con las contundentes y machaconas intervenciones del dúo guitarrístico y los retumbantes, además de perfeccionistas, bombos de Nacho Arriaga.

Volviendo a su último larga duración le hicieron un lugar a la polifacética ‘The Void’ en dónde, una vez más, la voz de José Garrido brilló en la oscuridad recordándonos, en varios pasajes, al mítico y recordado, Chris Cornell. Sin pausa alguna, de hecho, tuvieron que eliminar ‘Us Or Them’ de su setlist por cuestiones de tiempo, rescataron la primigenia ‘Dreamland’ proveniente de su debut ‘Memories Of A Dream’ pero con un notorio lavado de cara, con una renovación sonora acorde de la actualidad de la banda, tanto sonora como en sus integrantes. Más contundente, machacante y oscura pero igual de fantástica que hace veinte años. El tiempo apremiaba, una vez más, y para las últimas dos canciones tirarían, nuevamente, de su ‘The Soul’s Sentence’ y en primera medida sonó ‘My Worst Self’ y para el último adiós la elegida fue ‘Torn From Home’.

Poco más de media hora para los madrileños, que sin duda alguna nos dejaron con ganas de más, y qué curiosamente fueron con los que mejor sonido contaron en toda la noche, al menos algo más nítido y no tan saturado. Ojalá que su periplo en esta gira les siga trayendo éxitos y qué, una vez más, podamos verlos en directo con más tiempo (y mejor sonido).

El momento de los valencianos OPERA MAGNA llegaría, pero retrasaron su presentación media hora. Al parecer por problemas en el sonido, no se mencionó nada al respecto, pero realizaron una prueba de sonido extensa, cuando eso suele hacerse a priori, y durante esos treinta minutos los músicos sentados en el escenario, mientras se comprobaba la batería, los monitores y demás instrumentos. Me consta que su setlist de componía de nueve canciones, pero de manera obvia, tuvieron que acortarlo en algunas canciones y reducir su presentación a tan sólo media hora.

Arrancarían con ‘Por Un Corazón De Piedra’ de su vanagloriado ‘Del Amor Y Otros Demonios’. Cómo he mencionado más arriba, su sonido no fue del todo bueno, casi me arriesgaría a decir que fue el peor de las tres bandas, y principalmente algo notorio fue la voz de José Vicente Broseta que se escuchaba de manera deficiente y cada vez que emitía un falsete desentonaba enormemente, probablemente no se escucharía bien desde su monitor, pero fue algo realmente notorio y qué, sin duda alguna, empañó lo que podría haber sido una gran presentación. Mismo caso para el guitarrista rítmico, Enrique Mompó, su sonido fue prácticamente nulo, porque desde el exterior no se escuchaba prácticamente nada. Siguieron su andadura con ‘La Muerte de Un Opera’ desde ‘Heroica’, lanzado hace pocas semanas, donde la rapidez y la contundencia de Jorge Alcázar, a la batería (Dragonfly) fue moneda corriente al igual que las orquestaciones desde el teclado de Rubén Casas.

Otra dupla de ‘Del Amor Y Otros Demonios’ fue la elegida para continuar, en primera término con ‘Donde Latía Un Corazón’ y, seguidamente, ‘Para Siempre’ que fuera vitoreada y cantada por todos sus seguidores y dónde la banda alcanzó su punto álgido durante su presentación. También habría sitio para su último disco con la épica y pegadiza ‘Volver’, la rápida y poderosa ‘Horizontes de Gloria’ rescatada desde ‘El Último Caballero’ y la elegida para despedirse fue ‘La Herida’ con la que se despidieron del escenario y tras menos de media hora de presentación. Una verdadera pena que el sonido y los problemas técnicos no acompañaran a la banda qué, por cierto, prometieron volver con una gira propia y esperemos que ésta sea en óptimas condiciones.

Los brasileños ANGRA editaron un buenísimo nuevo disco ‘Cycles Of Pain’, que de hecho es mi favorito de esta tercera etapa con Fabio Lione, por lo tanto, las expectativas eran máximas para apreciar su presentación. Tras los respectivos cambios de escenario, las luces se apagaron y a través de la PA comenzó a sonar ‘Crossing’ y eso significaba que la mítica ‘Nothing To Say’ sería la que diera el puntapié inicial y así fue. El machacante ritmo de Bruno Valverde marcó el camino y así lo sería durante toda la noche… ¡Qué batería más prodigioso! Siempre ha sido una constante la perfección técnica tras los parches en la banda brasilera (Ricardo Confessori, Aquiles Priester) pero impacta mucho verle al actual con una pegada impresionante y su velocidad estratosférica. Prosiguieron con ‘Final Light’ de su ‘Secret Garden’ disco qué, particularmente no es precisamente uno de mis favoritos de la banda, no me parece demasiado inspirado y fue el primero con el italiano al micrófono.

Hablando de Fabio Lione… Mi opinión sigue intacta… Lo considero un buenísimo cantante, excelente frontman y sus canciones de ANGRA las defiende a la perfección en directo, y las canciones que ejecutaron esta noche son muestra de ella, pero sigue sin convencerme a la hora de vocalizar las canciones de las anteriores etapas. Lo de Edu Falaschi era descomunal y ya ni que hablar del recordado Andre Matos. Yo tuve la fortuna de poder ver en vivo las tres etapas de la banda y, sin lugar a dudas, es muy difícil ocupar los zapatos de los dos grandes vocalistas mencionados. Lione cumple, al menos a mí, pero no convence…

Tras este inciso, y volviendo al show, la primera canción nueva de la noche llegaría a través de ‘Tide Of Changes’ e, inmediatamente, arremeterían con otra de las míticas ‘Angels Cry’ con un Marcelo Barbosa a las seis cuerdas realmente soberbio, técnico y perfeccionista. Nueva y doblemente, harían un nuevo hueco para las nuevas canciones y, la primera de ellas, sería con ‘Vida Seca’ qué con su comienzo cantada en portugués, interpretada por el guitarrista Rafael Bittencourt, para luego darle paso a un Fabio Lione realmente excelso ya que es dónde realmente brilla en esos tonos medios y con canciones a su medida dónde realmente puede explotar al máximo su voz.

En segundo término, interpretarían ‘Dead Man On Display’ con una base rítmica atronadora disparada desde las cuerdas del bajo de Felipe Andreoli y los mazazos del ante nombrado Bruno Valverde y, sobre todo, con un Fabio Lione extraordinariamente soberbio qué, pese al regular sonido, puedo afirmar que fue su mejor interpretación de toda la noche qué, por momentos, me recordó a su trabajo en la banda ATHENA (disco A New Religion?) dónde creo qué, particularmente, es el punto más alto de su carrera como vocalista.

Otro de las grandes canciones estaría por llegar… Los primeros acordes de ‘Rebirth’ comenzaron a sonar y la gente lo festejó al máximo. Un enorme Fabio Lione magnificó las primeras, y sentimentales, estrofas para luego explotar y lograr la algarabía colectiva entre los presentes. La única interpretación del excelente ‘Temple Of Shadows’ vino de la mano de ‘Morning Star’ con, nuevamente, Bruno Valverde dejando boquiabierto a todos los presentes con una ciclópea y soberbia perfección tras los parches y, especialmente, jugueteando simultáneamente con todos los platillos que le rodeaban. De vuelta al presente y, esta vez, con ‘Ride Into The Storm’, una mis favoritas de su última entrega discográfica, sonando excelsa y con los engranajes de la banda proveniente en perfecta sintonía.

A posteriori, el cantante itálico anunció que sería el momento de interpretar la balada existente en su último disco y así fue cómo interpretaron la homónima ‘Cycles Of Pain’ y continuando por las tonalidades más tenues y sensibles, viaje relámpago al pasado para la preciosa ‘Bleeding Heart’ con otra grandísima interpretación del ex-vocalista de Rhapsody y antes de retirarse del escenario, la banda nos trasladaría, una vez más, hasta su ‘Temple Of Shadows’ para recuperar la progresiva ‘Waiting Silence’ dónde Felipe Andreoli le saca máximo partido a cada una de las seis cuerdas de su bajo.

A los pocos segundos de ausentarse del escenario, una vez más a través de la PA el lúgubre, a la vez que inspirado, ‘Unfinished Allegro’ se disparó y sabíamos que la locura generalizada tendería al infinito de la mano de la perfecta ‘Carry On’ qué, sin dudarlo un solo segundo, fue la canción más cantada, festejada y aclamada de toda la noche qué mágica e impecablemente fue fusionada con la rauda ‘Nova Era’. Delirio absoluto y completo y, una vez más, y pasadas las 23.00hs, vuelta a nuestros domicilios con una sonrisa tatuada entre semana… ¡Así da gusto!

 

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