[crónica] Between The Buried And Me en Barcelona – Sala Salamandra, 04/05/2019

Texto: Íñigo Domínguez Díaz
?: instagram.com/madaoslo

Primer concierto, comienza la temporada de salas y por fin se termina el síndrome de abstinencia que me dura ya tres meses desde que terminó el Rock Fest.

Para empezar el curso, un grupo del que tengo que reconocer que soy un poco profano en cuanto al estilo que practica, que viendo la parte positiva me permite contemplarlos con ojo crítico, dejando de lado las pasiones provocadas cuando ves a bandas de las que se es fan acérrimo. A Between The Buried And Me los escucho recientemente en el tiempo y con poca asiduidad. Si bien tienen momentos brillantes en sus complejos temas, otros me resultan un poco caóticos.

El concierto en cuestión era especial y con formato atractivo, sobre todo para sus seguidores más cercanos, ya que en el cartel solo figuraban ellos y el plan era interpretar dos sets distintos aunque sin intención aparente de agrupar temas de una época u otra en cada uno de los sets. Así que tal cual fue el show, el análisis se puede hacer por partes. La primera comenzó con el tema Astral Body e inmediatamente el segundo Lay Your Ghosts to Rest de The Parallax II: Future Sequence álbum al que dedicaron más canciones en el concierto, hasta un total de cinco. Desde este momento ya vislumbré algo que por otra parte me esperaba, ejecución perfecta y poco espacio para la improvisación.

Un show muy medido y calculado en todo momento destinado a contentar a su público y no a ganar posibles nuevos adeptos. Tal vez el estilo de estos temas lo exige, death técnico progresivo en el que para que todo salga bien, todo debe estar perfectamente ejecutado. Siguieron con Alaska momento en que decidieron saludar al público por primera vez en la noche y a continuación More of Myself to Kill con los que enfatizaron el recuerdo a sus orígenes más metalcore, temas más directos en los que igualmente se nota el toque progresivo y las múltiples influencias que la banda acoge.

El paso siguiente fue más arriesgado y la única concesión al que es hasta la fecha su disco más polémico y que mayor división de opiniones provoca, Coma Ecliptic. The Coma Machine sirvió para calmar ánimos e introducir sus temas más calmados basados en el rock progresivo de los 70 y 80, en los que predominan las voces limpias en lugar de las guturales y dónde los giros en las líneas compositivas son imprevisibles.

Nuevo recuerdo a sus comienzos con Mordecai y Reaction del Silent Circus, el primero con un momento muy elegante en homenaje al metal más tradicional y el segundo una breve introspección ambiental que tuvo su continuación en el mismo plano con Mirrors y que sirvieron como introducción de un tema complejo como es Obfuscation del de The Great Misdirect que en momentos inevitablemente recuerda a Pink Floyd.

Y una vez terminada la canción anterior, se despidieron anunciando que volverían en breve para su segundo set. Ni cayó el telón como suele ser habitual en la Salamandra ni hubo cambio alguno, manteniéndose la misma iluminación y disposición en el escenario. Primer set en momentos denso y poco dinámico, con momentos puntuales de brillantez dedicado mayoritariamente al recuerdo de sus primeros discos.

Al cabo de un cuarto de hora volvieron a saltar a escena para comenzar con el segundo set, el cual comenzaron con el mismo elemento que el primero: The Parallax II: Future Sequence. Sonaron seguidas The Black Box, Telos y Bloom formando un trío de descarga enfurecida que por fin animó al público que asistió a la sala (Por cierto, entrada un poco floja, no más de media sala). La frialdad que había imperado durante el primer set se rompió a partir de entonces y el ambiente se caldeó un poco.

Y no es que la banda dejara de lado su milimétricamente ejecutada forma de actuar pero sí que es cierto que después del descanso volvieron más motivados y con un punto más de rabia necesario para animar el concierto. Llamativo es como en el último tema del trío anteriormente mencionado la banda ejerce un homenaje al nu-metal de los 90. Su cantante, Tommy Rogers, se puso en modo Zach De la Rocha (no fue la única vez) y a momentos incluso rapeó algunos versos. Y es que dentro de ese caos ordenado que son algunos de sus temas, hay que reconocer que saben encajar bien las piezas. A mí me terminó explotando el cerebro en algunos momentos, sobre todo a partir de los siguientes temas, los del Automata II.

Si en los anteriores son complejos pero con influencias claras del progresivo de los 70 y 80 y algunas concesiones al metal más tradicional, lo que han hecho en sus dos últimos discos es agrandar el arco hacia el blues, jazz, y primeros momentos del rock sin perder en ningún momento sus orígenes más primigenios. Sonaron contundentes en The Proverbial Bellow, Glide y Voice of Trespass dónde los interludios en homenaje a los estilos anteriormente citados, evocaban a grupos como Queens Of Stone Age.

Después de esta concesión a su último trabajo en estudio, vino el momento del bis en el que recuperaron de nuevo temas más clásicos. Comenzaron con Selkies: The Endless Obsession del Alaska muy esperado por el público y que posee un final álgido en el que su guitarra solista Paul Waggoner demostró su habilidad para ejecutar el complicado solo en el que acaba el tema. Inmediatamente pasaron al recuerdo del que es el disco que supuso un antes y un después en su carrera, Colors.

Se tenían guardado la sorpresa para el final (como ya he comentado, todo muy medido) y nos deleitaron con el instrumental Viridian, momento de lucimiento compartido de nuevo de su guitarrista y su bajista, para terminar con un tema complejo, largo y contundente como es White Walls que tocaron con rabia y agotando sus últimas energías al hacerlo. Buena forma de terminar su descarga, dejándonos con el himno olímpico Barcelona de Freddie Mercury y Montserrat Caballé a modo de detalle en su despedida.

Segundo set mejor que el primero, más ganas de la banda y mejor setlist que terminaron por incluso hacernos creer que tal vez no estuviera todo planificado, aunque mucho me temo que no fuera así. Como banda de culto que son, son capaces de generar esa sensación de que todo ha salido perfecto y todo ha salido según lo previsto. Posiblemente así sea, aunque para redondear su actuación faltó un poco más de implicación a la hora de ejecutar los temas en la primera parte de su actuación. En cualquier caso buena forma de comenzar la temporada.

Setlist

Primer set

Astral Body
Lay Your Ghosts to Rest
Alaska
More of Myself to Kill
The Coma Machine
Mordecai
Reaction
Mirrors
Obfuscation

Segundo set

The Black Box
Telos
Bloom
The Proverbial Bellow
Glide
Voice of Trespass
Selkies: The Endless Obsession
Viridian
White Walls