[crónica] Blink 182 + The Story So Far en Barcelona – Palau Sant Jordi, 04/10/2023

Texto: Ismael González López
📷: @christianbertrand_

En pleno movimiento revival del pop-punk dosmilero, tras la vuelta de Tom DeLonge a la formación y con entradas agotadas desde hace un año, el concierto de Blink-182 prometía ser un viaje nostálgico a la adolescencia de un público en su mayoría ya treintañero que llenaba el Palau Sant Jordi de Barcelona. Y, a sabiendas de ello, la banda no tuvo pudor alguno en convertir el Palau en una cápsula del tiempo para las 17.620 personas que asistieron a la cita.

Con la pista a medio llenar, arrancaron The Story So Far repasando sus 4 discos e incluyendo una muy bien escogida “No Cigar” de Millencolin en sus 40 minutos de set. En ese tiempo cumplieron con creces su función de calentar el ambiente, y el público respondió bien a su propuesta, aunque nada comparable a lo que consiguieron en la Copérnico de Madrid el pasado 30 de septiembre (puedes leer nuestra crónica en este enlace). La cercanía es una de las diferencias de los grandes escenarios respecto a las salas pequeñas, y esto se nota especialmente con bandas como TSSF, quienes claramente se sienten más cómodos en las del segundo tipo.

Llegó la hora del show principal y, durante el cambio, apareció la batería de Travis Barker ya montada desde el techo del recinto. Una DW acrílica, ahora que el músico ha desistido definitivamente de su endorsement clásico con OCDP (dándole la estocada final a la ya maltrecha marca). Entre esa aparición y detalles de producción varios como el escenario casi de tipo 360° en forma rombo girado y con el logo de Blink en el centro, además de las pantallas que lo acompañaban, podíamos imaginar ya antes de empezar que, al menos el show, estaría a la altura de las expectativas y el precio de las entradas.

El concierto arrancó con el audio de “Also Sprach Zarathustra, op. 30”, sonando mientras la banda salía al escenario y, sin mediar palabra hasta el quinto tema, empezaron fuerte enlazando “Anthem Part Two”, “The Rock Show,” “Family Reunion” y “Man Overboard”; sentando precedente de lo que sería el resto de un concierto de pop-punk directo y en la cara. Todo ello adornado con pirotecnia, llamaradas, visuales especialmente pensados para cada tema y algún que otro guiño de Travis luciéndose (sin excederse demasiado, aún quedaba mucho show por delante). Acababan de empezar y ya tenían al público en el bolsillo. Por su parte, el sonido no estaba del todo mal comparado con lo vivido otras veces en el mismo recinto. Aunque en las gradas se hubiera agradecido algo más de presencia de guitarras y menos graves, parece ser que la mezcla desde la pista sonó considerablemente bien.

Tras demostrar la buena forma en la que vienen, en especial Travis, aprovecharon para presentarse brevemente y seguir soltando hits al público con “Feeling This”, una “Violence” en la que taparon la cara de Travis a medio tema para que tocara a ciegas, “Up All Night” con el logo del suelo iluminado (detalle 100% para el público de grada), “Dysentery Gary” o “Dumpweed” mientras sobrevolaba el escenario una ambulancia inflable con la mítica enfermera de la portada del ‘Enema of the State’. Como decía al principio, saben qué es lo que su público quiere y cada detalle está pensado minuciosamente por y para el show.

En este tramo medio del concierto hablan más entre temas y juegan totalmente el papel de ser unos gamberros de instituto, pero también entraron en una dinámica que en mi opinión fue el punto a mejorar del concierto. Aunque esa actitud es lo que uno podría esperar encontrarse al ir a ver a unos Blink que están usando descaradamente la carta de la nostalgia, no puedo evitar ver a unos cincuentones queriendo aparentar que siguen siendo unos chavales cool al más puro estilo del meme de Steve Buscemi. Está claro que no pueden cambiar las canciones que les hicieron famosos, pero precisamente lo que sí pueden cambiar es el speech que dan entre canciones. En ese sentido hubiera preferido un show más acorde a su etapa actual, y no sentir que constantemente están sobreactuando algo que ya no son. Pero supongo que, de nuevo, sólo le estaban dando a su público lo que buscaba.

Tras las nuevas “EDGING” y “MORE THAN YOU KNOW”, el concierto siguió con momentos destacables como la divertida “Aliens Exist”, una “Happy Holidays, You Bastard” iluminados únicamente por las llamas (que volvieron a tocar más rápido una segunda vez) o “Stay Together For the Kids” con el público inundando el Palau con la luz de sus linternas.

La profecía inicial se acabó cumpliendo y subieron la plataforma de Travis por los aires mientras tocaban “Down”, momento que el músico aprovechó para enlazar con otro de sus solos.

Seguidamente le tocó el turno a “Bored to Death”, primer y único tema de la época con Matt Skiba que tocaron en toda la noche. Personalmente opino que podrían haber seguido los 4 en esta nueva etapa de la banda, tal vez con un Matt más guitarrista que cantante, pero pudiendo cantar él mismo los (también buenos) temas que dejó a su paso. Una lástima.

Tras una “I Miss You” con todo el público entregadisimo, Mark da el mejor discurso de la noche hablando de temas más serios como la depresión o el cáncer que afortunadamente superó, para dar paso a una emotiva “Adam’s Song”.

Aprovecharon “Ghost in the Dancefloor” para hacer las últimas virguerías con la plataforma de Travis antes de bajarlo y encarar así el tramo final del concierto, anunciando que la siguiente sería la última canción y bromeando con que después de ella en verdad tocarían 3 temas más pero únicamente porque les obligan por contrato. Las canciones no podían estar mejor escogidas: “What’s My Age Again“, “First Date“, “All the Small Things“ y “Dammit“.

La traca final de petardos y confeti marcaban el final de un concierto en el que, muy acertadamente, no hicieron amagos de irse para volver a tocar más bises. Al menos eso sí lo han sabido rectificar.

Con sus más y sus menos, la sensación final del concierto fue de sobras agradable tras ver a una banda en un momento muy dulce de su carrera tocando para unos fans totalmente entregados a su causa. Y es que ¿no es acaso ese vínculo que se forma entre ambas partes la finalidad máxima por la que vamos a conciertos?