[crónica] Bloodbound + Lethargus + Marble Shadow en Barcelona – Sala Bóveda, 15/03/2024

Texto: Íñigo Domínguez Díaz

Que el power metal noventero y de los primeros dos mil lleva años en crisis es un hecho. En ninguno de los grandes festivales europeos veremos en las posiciones más altas del cartel a alguna de las bandas, que en su momento álgido llegaron a llenar espacios para tres mil personas y que hoy difícilmente arrastran más de quinientas personas a una sala por si solas. Y esto para las que más nombre tienen, ya que las que nacieron a la sombra del movimiento, se tienen que conformar con horarios intempestivos y carpas desangeladas en festivales de segunda línea, así como giras tocando en salas de capacidad limitada. Prácticamente los mismos lugares que los vieron nacer serán los que los vean morir, triste destino.

Sirve perfectamente el contexto anterior para describir la situación particular de Bloodbound, banda sueca nacida a la sombra de los grandes de su época como HammerFall y que en sus comienzos contó con uno de los cantantes que a mí más me han impactado (en estudio ya que nunca he tenido la oportunidad de verlo en directo) como es Urban Breed, el que quiera que escuche Anubis de Tad Morose otra de sus bandas y después me cuente. A día de hoy, han pisado España tres veces, para tres festivales y la de esta noche era su primera actuación en sala en nuestro país, después de veinte años de carrera. Y se la encuentran a medio llenar… En fin, no voy a caer en un victimismo autocomplaciente, al fin y al cabo, lo importante es que pude asistir al concierto de una banda a la que había escuchado durante años y siempre había tenido curiosidad por como defenderían sus temas en directo.

Previo a este momento, tocaron primero Marble Shadow banda local que, liderada por su teclista y cantante, se encargaron de comenzar a animar al público ya presente en la sala. Como la noche era temática, para el que no los conozca, ya puede adivinar que el estilo de la banda es el power metal. En la puesta en escena, si bien la banda era un poco estática, su líder atraía la atención de todos los asistentes gracias a los dos espectaculares teclados que portó en su actuación, uno que simulaba una guadaña y el otro negro azabache en forma de flecha. Espectacular. En el fondo, ¡qué poco se necesita para hacernos felices a los powermaniacos! Salvo este detalle, poco a destacar; el sonido no les acompañó y el público no estuvo muy por la labor de acompañar los intentos de caldear el ambiente que tuvo la banda, que presento su únicos disco editado hasta la fecha The Real World, que editado hace ya cuatro años, la audiencia claramente desconocía, por lo que poco acompañó a los barceloneses en su intento de crear una atmósfera propia de un concierto.

Se dieron brío en cambiar escenario, ya que las bandas iban unos cuantos minutos sobre agenda y los madrileños Lethargus no tardaron en salir a escena. Siendo totalmente sincero, desconocía al grupo y he de reconocer que en su primer tema me engancharon. Buena puesta en escena, con un cantante con una presencia imponente y dos guitarristas solventes sobre mástiles de siete cuerdas. Todo bien. Lo dicho antes, es muy sencillo hacernos felices a los powermetaleros. En cuanto a su estilo un power progresivo que me recordó mucho a Meridian Zero, banda canaria apadrinada por Andi Deris y también a ratos a los grandes, grandísimos Evergrey, una de mis bandas fetiche.

El caso es que tampoco contaron con el mejor de los sonidos, pero hicieron lo posible porque eso no se notara, llegando incluso su cantante arrancarse a capella con el clásico de Ángeles del Infierno, Al Otro Lado del Silencio en un momento en el que uno de los guitarras tuvo un problema con su instrumento y el concierto se paró. La verdad es que mantuvieron el nivel estable en su actuación, sin grandes virguerías y haciendo un repertorio todo lo variado que le permiten sus dos únicos discos editados. La única mancha con la que se fueron, con un mal detalle con la banda anterior Marble Shadows ya que no recordaron su nombre al hacerle el agradecimiento y su cantante se refirió a ellos como “la banda que ha tocado antes”. Seguramente no intencionado, pero feo, muy feo no saberte el nombre de tus compañeros de cartel.

Mal se les tenía que dar a los suecos la noche para no elevar el nivel de la misma. Te telonean dos bandas locales desconocidas por la audiencia, que no acaban de cuajar buenas actuaciones por deficiencias de sonido y falta de conexión con el público. Público al que ya te tienes ganado porque es la primera vez que actúas para él, en vamos a decir, un formato íntimo. Es como cocinar pizza; masa de pan, tomate, queso, tus complementos favoritos y diez minutos al horno. Muy mal cocinero hay que ser para que el resultado no sea el esperado. Pues eso, que la banda no tuvo que esforzarse en exceso para salir triunfante de la sala. Y es que desde el primer tema Tales from the North, ya se vio que el sonido anterior era una patraña, diría que hasta intencionada para que los grupos teloneros sonaran mal. O casualidad, ahora todo está en su punto, si bien con dos niveles menos de volumen hubiera sonado mejor. En fin, cosas que nunca entenderé, el afán de boicot entre bandas.

Algo que me llamó la atención, fue la ausencia de su bajista, ya que la banda tiene miembro permanente en este puesto, y más aún me sorprendió que no disculparan su presencia y se abstuvieran de incluir sus líneas en pistas disparadas desde la mesa de sonido. A lo mejor han decido que el bajista molesta, como argumentan en Powerwolf para no llevar uno en sus conciertos. Sea como fuere, la banda estaba cómoda en esta disposición y fue ejecutando los temas en un setlist que repasó muchos de los álbumes de su prolífica carrera, después de presentar el tema homónimo de su último disco antes mencionado, pasaron al Slayer of Kings y al When Fate Is Calling, ambos de sus dos álbumes predecesores. Empezando por el final para acabar por el comienzo, un principio básico de confección del setlist.

Después de estas dos canciones centradas en la épica, pasaron al In The Name Of Metal, del disco del mismo nombre y que tiene una orientación hímnica muy manowariana. Paréntesis para después recibir Battle In The Sky, con un elemento que no puede faltar en el power metal, los dragones. ¡Qué sería del power épico sin los dragones! Lo mismo que un crossfitter sin una rueda de tractor que levantar, no tendría sentido su existencia. ¿Y que sería de un sueco si no se remitiera a sus orígenes vikingos? Pues lo mismo que un blacker noruego que no se enorgullece de quemar iglesias.

Por lo tanto, tocaba tema haciendo apología de militancia en el comando nórdico de bebedores del hidromiel, Drink With The Gods, su canción más festiva y con la que consiguieron que la sala botara y saltara para celebrar tan legendario espirituoso. Mejor estuvo el siguiente tema, Behind The Moon, oda maideniana de su primer disco y que mi añorado Urban Breed, hubiera interpretado mucho mejor Patrik. Que por cierto no he mencionado, lleva los mismo pequeños cuernos de diablillo con los que sale en todas las fotos promocionales. Bueno, sin más, ya puestos que llevara unos a lo Hellboy. Decir que el diablillo, no llegaba a muchos de los agudos que exigen los temas. O bien hacía cantar al público o más de una vez se quedó a medio camino, incluso hacia el final del concierto mostrando su impotencia por no llegar.

The Warlock’s Trail fue un intento fallido de involucrar al público, cosa que sí consiguieron con Moria, con un coro mucho más sencillo y mejor conocida por la audiencia. Creatures Of The Dark Realm, fue otro tema para corear sin parar y después siguieron Dragons Are Forever y Rise of the Dragon Empire, ¡ah!, ¡qué no lo esperabais! ¿Dragones?, imposible estamos en un concierto de power épico. No sé como se os ocurre pensar en dragones, de verdad que no lo entiendo. Fuera de la ironía, la primera muy rápida cumplió, la segunda un medio tiempo, me gustó mucho más. Para terminar, su clásico más clásico y de su disco homónimo Nosferatu. De nuevo ritmo galopante maideniano, que sin bajo no suena igual pero que puso un buen broche final a la actuación, con un público totalmente entregado.

En definitiva, la pizza salió bien, un poco quemada por los bordes, pero digerible. Concierto entretenido de los suecos que para los que amamos el power, fue una fiesta y un privilegio ver a una banda que pocas más ocasiones tendremos de hacerlo. A casa me fui pensando en dónde y cómo será el dragón que tatúe en mi cuerpo.

 

Setlist Bloodbound
Tales from the North
Slayer of Kings
When Fate Is Calling
In the Name of Metal
Battle in the Sky
Drink With The Gods
Behind the Moon
The Warlock’s Trail
Moria
Creatures of the Dark Realm
Dragons Are Forever
Rise of the Dragon Empire
Nosferatu