[crónica] Brutal Assault 2024 – Josefov, República Checa – Sábado 10 de agosto

Tiempo de lectura: 7 minutos

Texto: José Carlos De Marte y Alejandro Yeray Rojas
Fotos: Gerald Peralta

Se dice pronto pero llevamos desde el martes informando sobre todo lo que está pasando este año en el Brutal Assault, y por qué no decirlo, de fiesta disfrutando a todo lo que da este festival, que ya se ha convertido de nuestros favoritos en Europa. Entre chupitos, cervezas y nuevos amigos no queremos ni pensar en la resaca emocional que nos esperará la semana que viene tras la vuelta a casa, pero todavía queda una jornada más cargada de muchas perlas escondidas y grandes bandas que son apuesta segura.

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Ya con los días de lluvia disipados, un tremendo calor nos esperaba a primeras horas de la mañana, donde arrancamos el día con los norteamericanos Cloak, con una de las presentaciones más atmosféricas y envolventes de las horas de luz. Con su característico estilo que fusiona elementos de black metal, rock gótico y heavy metal tradicional, Cloack nos arrastraron a territorios oscuros y melódicos con trallazos como «Tempter’s Call» y «Into the Storm».

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No exagero cuando digo que los alemanes Mental Cruelty dejaron al público boquiabierto, con esa sangre joven y con un estilo singular que mezcla el deathcore con elementos sinfónicos y oscuros. Tuvieron un ritmo implacable, con riffs intensos y breakdowns demoledores que sacudieron el escenario para los primeros pogos del día, centrado sobre todo en su último álbum ‘Zwielicht’ donde su vocalista Luca Schmerler dio rienda suelta a su rango vocal, alternando entre guturales profundos y chillidos agudos que encapsulaban la violencia y desesperación de sus canciones.

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Por si no conocéis a los alemanes Cytotoxin lo suyo es la brutalidad técnica y una temática única inspirada en desastres nucleares, tanto es así que hasta hubo interacción con el público y una lata de gas que dio mucho juego cuando su vocalista Grimo saltó a las primeras filas con una de sus clásicas máscaras. Es death metal técnico y slam de precisión quirúrgica en la ejecución de riffs complejos y blast beats acelerados con joyas como «Radiatus Generis» o «Chernopolis».

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Por nada del mundo nos ibamos a perder a los canadienses Cancer Bats, quienes ofrecieron una actuación enérgica y cargada de adrenalina como es habitual, que encendió al público con su fusión explosiva de hardcore punk, metal y sludge a pesar de no contar con su baterista habitual para esta gira. Arrancar con «Bricks & Mortar» fue una declaración de intenciones, y es que la energía desenfrenada del vocalista Liam Cormier fue uno de los puntos culminantes de la actuación, con su presencia carismática y su capacidad para conectar con el público. Esta formación parece ofrecer una actuación más cruda y sin adornos, pero igualmente cargada de intensidad. Final con su versión de «Sabotage» de Beastie Boys, y la infaltable «Hail Destroyer».

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La legendaria banda de death metal de los Países Bajos, Sinister, fueron reemplazo de Broken Hope y dieron el callo. Desplegaron toda la brutalidad y la intensidad que los ha caracterizado desde sus inicios, con temas como «Blood Ecstasy» o «The Carnage Ending» donde la energía fue contagiosa, con un sonido crudo y demoledor muy acorde al escenario.

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No parecía el ambiente más idóneo para el virtuoso guitarrista australiano Plini, pero mentiríamos si no dijésemos que ofreció una actuación memorable en el Brutal Assault 2024, sorprendiendo a un público acostumbrado a los sonidos más extremos con su estilo único de metal progresivo instrumental. Su presentación fue un oasis de melodía y complejidad técnica en medio del caos sonoro de todas estas jornadas. Las composiciones de Plini, que mezclan elementos de jazz, rock progresivo y metal, brillaron en canciones como «Electric Sunrise» y «Paper Moon».

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Gorod, la banda francesa de death metal técnico, son conocidos por su complejidad musical y precisión técnica, y en República Checa desataron una oleada de carisma y virtuosismo que mantuvo al público enganchado de principio a fin. Temas como «Disavow Your God» y «Breeding Silence» fueron recibidos con fervor, y mucha de la culpa la tiene su vocalista Julien Deyres se mostró en plena forma, con una presencia escénica dominante y una voz que alternaba entre guturales profundos y agudos penetrantes.

Muy emotivo fue el set de Persefone, la banda de metal progresivo originaria de Andorra. Con un sonido que fusiona la complejidad del progresivo con la intensidad del death metal, desplegaron su maestría técnica con una precisión quirúrgica, en temas como «Mind as Universe» y «Living Waves» que dejaron las intrincadas estructuras y las cambiantes dinámicas de la banda que lograron sobrepasar las dificultades de tocar sin bajo. Sublime lo de Dani Rodriguez Flys, también de Eternal Storm, en las voces y en el ese final saltando a las primeras filas para entregarlo todo.

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Los neerlandeses Pestilence parecen estar viviendo una segunda juventud, y nos alegra ver como la banda liderada por Patrick Mameli vuelve a tener la ferocidad que los colocó como uno de los pioneros del death metal europeo. Tema tras tema fue una ola de agresividad técnica que resonó con fuerza en la fortaleza de Josefov, con un set plagado de clásicos como «Out of the Body» y «Land of Tears». La sección rítmica, sólida y precisa, proporcionó el soporte perfecto para los complejos arreglos de guitarra que son la marca registrada de Pestilence.

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De nombre impronunciable, la banda canadiense de death metal con un enfoque oscuro y atmosférico Chthe’ilist, dejó una impresión indeleble con su estilo único que mezcla la brutalidad del death metal con elementos disonantes y progresivos. Dieron una de las actuaciones más siniestras y envolventes del festival, sumergiendo a los presentes en su universo sonoro inquietante, donde las guitarras pesadas y los guturales cavernosos se combinan con pasajes instrumentales complejos y una atmósfera opresiva. Temas como «Into the Vaults of Ingurgitating Obscurity» y «Voidspawn» nos encapsularon en su horror cósmico.

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Los más veteranos en los sonidos extremos reconoceran el legado de los fineses Impaled Nazarene, y ellos no faltaron a su cita para incendiar el escenario del Brutal Assault 2024 con una actuación que fue tan feroz como intensa. Conocidos por su estilo agresivo y polémico, la banda no decepcionó a sus seguidores, ofreciendo un set cargado de velocidad, furia y actitud desafiante. Desde el momento en que subieron al escenario, Impaled Nazarene impuso un ritmo implacable. Temas clásicos como «Total War – Winter War» y «Armageddon Death Squad» hicieron estallar al público en una ráfaga de adrenalina. El frontman Mika Luttinen, con su inconfundible voz y presencia escénica, dominó el escenario, arengando al público y manteniendo la energía en su punto máximo durante toda la presentación.

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De leyendas estamos hablando, y tocaba el turno para Primordial, la aclamada banda irlandesa de black metal y pagan metal, conocidos por su mezcla única de letras profundamente emocionales. Subieron al escenario con una presencia majestuosa, liderada por el carismático vocalista Alan «Nemtheanga» Averill, quien rápidamente capturó la atención del público con su voz poderosa y su teatralidad. Desde los primeros acordes de «As Rome Burns», quedó claro que Primordial estaba ahí para ofrecer algo más que un simple concierto: fue una experiencia casi ritualística, donde la música y la emoción se entrelazaron para crear un ambiente cargado de significado. La última «Empire Falls» provocó una catarsis colectiva.

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Lástima que un sonido algo flojo al principio haya manchado el regreso de los neerlandeses Textures, que pasado este primer bache dejaron claro que su dominio técnico y su capacidad para fusionar complejidad con melodía siguen intactos. El setlist estuvo compuesto por una combinación de temas clásicos como «Awake» y «Reaching Home», así como piezas más técnicas como «Singularity». Los intricados riffs de guitarra, los cambios de tiempo abruptos y la combinación de voces guturales y melódicas de Daniel de Jongh fueron recibidos con entusiasmo por un público que no dejó de moverse durante toda la actuación.

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Conocidos por su estilo sinfónico y atmosférico que definió el sonido del black metal de la segunda ola, Emperor demostró que, a pesar de los años y de no sacar material nuevo, siguen siendo una fuerza dominante en la escena del metal extremo. Desde el momento en que la banda subió al escenario la atmósfera se cargó de una energía oscura y mística. El setlist incluyó clásicos que han marcado la historia del black metal, como «Inno a Satana», «Thus Spake the Nightspirit» y «I Am the Black Wizards». La precisión técnica y la intensidad emocional con la que fueron ejecutadas estas canciones dejaron al público en un estado de euforia, gracias a la figura de Ihsahn a los mandos.

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Lo de The Dillinger Escape Plan debería haber sido antológico, y es que en esta gira de 25 anivesario de su ‘Calculating Infinity’ con Dimitri Minakakis como vocalista ha hecho muy pocas fechas en Europa. Agraciados fuimos en el Brutal Assault, pero a juzgar por la poca gente que había para verlos, su hardcore de corte más matemático no vio en la fortaleza de Josefov el escenario más idóneo. Poco le importó a Ben Weinman que desató la locura en el escenario con sus acrobacias, en 17 balas entre las cuales también estuvo una versión de «Come To Daddy» de Aphex Twin.

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La cosa es la siguiente, y es que todo el mundo estaba guardando sitio para una de las bandas más esperadas de la noche: los polacos Behemoth. Nergal volvía a traer la misa macabra a este escenario, donde fueron recibidos como dioses y a lo que la banda respondió dando uno de los mejores conciertos que les recordamos. Un telón de sombras, igual al que pudimos presenciar en el Resurrection Fest el año pasado, abrió su show con un «Once Upon A Pale Horse» donde pudimos catar uno de los sonidos más conseguidos de la jornada (y ya es decir, en un festival donde todo parece sonar bien). Su set fue una mezcla de lo nuevo y lo viejo de esta eminencia del death metal con una imagen mucho más black, donde sin duda lo visual tuvo mucho que ver con el gran impacto que han dejado en la historia del metal extremo.

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Ya en la recta final decidimos hacer un viaje en el tiempo a los 80’s, con los ingleses New Model Army. En sus cuatro décadas de existencia han sufrido una multitud de cambios en su formación, siendo su vocalista y guitarrista Justin Sullivan la figura constante y el capitán al mando. Siempre difíciles de categorizar, de un momento a otro van del rock al punk, del folk al soul, cargados siempre con una ristra de hits como «Vagabonds» o «Bad Old World». A pesar de la poca gente y la edad de media más bien alta, aquello fue una fiesta donde más de uno se dejó la garganta coreando estos clásicos.

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Cerramos la noche con el sonido lofcraftiano de los norteamericanos Worm, que a pesar de su corta edad y trayectoria, han dejado una huella imborrable en la música de corte más avant-garde. Van del black al death y al doom con mucha naturalidad, y ver su vocalista Phantom Slaughter con una copa de sangre al más puro estilo vampírico es todo un espectáculo digno de las altas horas de la madrugada. Lo mismo para los italianos Darvaza y sus afiladas cuchillas en la voz de Wraath. Otra gran muestra de satanismo y ocultismo a través del black metal, en un set escalofriante donde nos regalaron esa brutal versión de «Gospel Of Hate» de Celestial Bloodshed.

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Así acabamos cinco días intensos de festival, y a nuestra salida la organización ya desmontando incluso algunos escenarios. Son muchos los factores que nos hacen elegir este festival como uno de los mejores de Europa, entre ellos el hecho de que no esté tan masificado como lo pudiesen estar el Hellfest Open Air o el Graspop Metal Meeting. En el Brutal Assault no tienes que preocuparte por ver algunos conciertos desde las pantallas de los escenarios principales, ni que el sonido estropee una actuación muy esperada. Tampoco tienes que hacer largas colas para absolutamente nada, y la oferta tan diversa de estilos dentro del rock y del metal, junto con las actividades culturales paralelas hacen que nada se te haga monótono a lo largo de la semana. Sin lugar a dudas repetiremos el año que viene.

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