[crónica] Clutch + Green Lung + Tigercub en Bilbao – Santana 27, 01/12/2022

Texto: Daniel Claudin

¿A alguien se le ocurre mejor manera de despedir el año que con un concierto de Clutch? Una banda que ya no tiene nada que demostrar pero todavía mucho por ofrecer, como queda claro con su nuevo álbum ‘Sunrise On Slaughter Beach’, el número 13 que venían a presentar a Bilbao el pasado 1 de diciembre. En una gira donde van alternando canciones y sorprendiendo a fans rescatando joyas de sus primeros álbumes, en Bilbao pusieron a todos a bailar con su ritmo contagioso.

Viendo la cantidad de gente reunida para estos conciertos en suelo español, podemos afirmar que la base de fans acérrimos de Clutch sigue acudiendo a la llamada, en una gira donde los teloneros realmente validaron esa etiqueta de “special guests” con la que se anunciaba la gira. Los primeros fueron Tigercub, trío inglés que en poco tiempo convenció a todos con un rock alternativo con toques a Royal Blood y mucho fuzz de riff vacilón heredero del indie pop, que en su vocalista y guitarrista Jamie Stephen Hall encuentra su mayor fuerza distintiva. Una mezcla de 7 canciones de sus dos álbumes les bastaron para dejar un buen sabor de boca, entre las que sonaron “Favourite Song” “Memory Boy” o “Beauty”.

Tras un breve cambio entraban los también ingleses Green Lung, éstos con un toque doom más cercano a los primeros Clutch, siempre con el rock por bandera, pero con una sombra mucho más oscura que se mezcla con elementos místicos y mucho stoner guitarrero. Tienen una apuesta mucho más ambiciosa, empezando por su vocalista Tom Templar que es todo un camaleón en el escenario y sale a comerse el mundo como si fuese el cabeza de cartel.

En total cinco sobre el escenario, teclados incluidos, tienen solos de guitarra (Scott Black demuestra en directo que no es solo pintas, es un excelente músico) propios del heavy metal y una actitud heredera del hardcore punk, que con visual ocultista completa un truco por el que todos caemos rendidos. 6 temas que suenan ya a putos hits, entre ellos “Old Gods”, “Graveyard Sun” o la final “Let The Devil In” con la que terminan un aquelarre perfecto.

Empieza a sonar por los altavoces el clásico “We Need Some Money” y nos alerta de que Clutch están a punto de salir al escenario. Lo de esta banda es lo más honesto que te puedes echar a la cara, no les hace falta disfraces, ni pistas pre-grabadas, ni fuegos artificiales ni ningún otro tipo de distracciones, porque lo suyo es puro rock and roll de puro talento y pasión.

Neil Fallon puede ser la cara más visible de Clutch y quien en cierta manera maneje los tiempos en los que se desarrolla el show, pero quien lleve un tiempo siguiendo a Clutch en directo sabrá que el peso real lo cargan entre el baterista Jean-Paul Gaster y el guitarrista Tim Sult. El primero con su precisión y el segundo con su groove, ambos casi en la sombra en cuanto a atraer atención sobre su persona, pero haciendo que aquello suene como tiene que sonar. Pocas veces levantan la cabeza del suelo, permanecen concentrados en sus instrumentos, pero vaya espectáculo dan cada noche. En Bilbao no fue la excepción.

Se dieron el capricho de abrir el set con la nueva “Slaughter Beach”, algo diferente en este set de 20 canciones en los que hubo momentos para cada etapa de la banda, y donde a diferencia de los shows que venían dando en la Europa meridional sí que cayó una “Spacegrass” muy celebrada. Puede que “Electric Worry” (que también cayó en Bilbao) sea de sus canciones más celebradas, pero con canciones tan redondas como “X Ray Visions” o “The Mob Goes Wild” demuestran que tiene mucho fuego interior más allá de los hits comerciales. Se extrañó un “DC Sound” pero cada noche es una aventura diferente, y aquí cerraron con su versión de “Fortunate Son” de la Creedence Clearwater Revival. Han estado a la altura de una banda de culto, en la que se han convertido por derecho propio.