[crónica] Download Pilot Festival en Inglaterra – Donington Park, 18 al 20 de junio de 2021

Por Marc Artacho

¿Un festival en Europa en plena pandemia? ¿Serían conciertos con sillas y mascarillas como hasta ahora en España? Inglaterra va muy avanzada en cuanto a vacunación, y sin dudarlo la organización del Download Festival ha aprovechado la ocasión para ser el conejillo de indias de uno de los planes de desescalada de Boris Johnson. Así hemos podido tener este mismo mes el Download Pilot con 10.000 personas, sin mascarillas, sin sillas, con artistas ingleses, y mucha diversión.

Bandas como Frank Carter & The Rattlesnakes, Bullet For My Valentine, Enter Shikari, Loathe, Sleep Token o Conjurer nos esperaban a lo largo de 3 días de festival a la vieja usanza, algo que nos parecía demasiado lejano después del año y medio de sequía que hemos sufrido ¿Tendría la gente miedo de volver a comportarse de manera normal en un ambiente social? Fue ingresar al recinto y entrar como a un mundo mágico donde no había pasado nada.

Solo hace falta que te quiten algo para volver a darle la importancia que se merece, y con los conciertos de rock ha pasado exactamente eso. Sí, solo podíamos ser 10.000 personas y la cantidad de escenarios se había reducido a 2, pero habiendo entregado tests negativos de covid o pruebas de la vacunación completa, lo siguiente era dejar de lado las mascarillas y la distancia social para dejarnos llevar por el frenesí de riffs y sonrisas.

El primer día bandas como Malevolence y su vocalista Alex Taylor sabían perfectamente que el mundo entero estaba mirando, y realizaron a la perfección la transición de pequeñas salas llenas a un espacio abierto donde su metal/hardcore rabioso arrancó las primeras muestras de deliciosa violencia poguera entre los asistentes. Es en este ambiente donde esperábamos verlos, y no defraudaron al llenar con brutalidad todo el escenario.

Algo parecido pero en otro estilo hicieron Neck Deep, cuyo set de 45 supo a gloria y a muy poco. Mucha culpa la tiene su frontman Ben Barlow, no dejando de saltar o dar patadas entre himno e himno de pop-punk, y derrochando energía yendo desde “Don’t Wait” a “December” pasando por “In Bloom” en cuestión de segundos. Claros ganadores de la tarde de momento.

Había curiosidad por ver que hacían Sleep Token, la banda de metal alternativo que vendrán al Mad Cool de Madrid el próximo año. Fue perfecto verlos cuando empezaba a morir el sol, tanto en sus composiciones antiguas más simples, como en el nuevo single “Alkaline” donde nos dejan claro hacia donde quieren expandir su universo. Solo puedo decir que el set fue hipnótico y dramático, pero muy bien recibido.

El cabeza de cartel del primer día, Frank Carter & The Rattlesnakes, no defraudó y le vimos lleno de confianza como nunca antes al lanzarse al poco tiempo al público para que éste le arrope mientras cantábamos aquello de “I Hate You”. Tuvo invitados como el líder de Idles en el nuevo tema “My Town” o al londinense Lynks, pero si alguien se robó el show fue su guitarrista Dean Richardson con una versión del “Ace Of Spades” de Motörhead. Cortaron la noche en dos y nosotros no queríamos parar la fiesta.

El segundo día Conjurer empezaron desde el escenario principal a disolver nuestros huesos entre riff y riff. El terror sonoro de los de Northampton no desentonó para nada en el festival, y es posible que haya sido el tsunami de intensidad musical más grande que hayamos vivido hasta el momento. Se lo estaban pasando tan bien que hasta su bajista Conor Marshall se lanzó al público en la última parte de su set.

El respetable público del Download siempre ha gozado mucho del metalcore, y por eso todos se agolparon para ver a Bleed From Within. Quizás la emoción les pudo y no dieron su mejor set, pero da igual cuando empiezan a caer canciones como “Alive” o “Afterlife” ya que el público las hace por ti. La sensación es que se están convirtiendo en algo muy grande, que esperábamos que sepan llevar en este tipo de entornos y no solo en salas.

Puede que While She Sleeps no hayan publicado el disco que todos esperaban, y que en sus últimos lanzamientos hayan suavizado mucho su apuesta, pero la Sleeps Society estaba lista desde las pruebas de sonido, y su frontman Loz Taylor no iba a dejar que unas malas críticas le arruinasen la fiesta. Están hechos para este tipo de grandes escenarios, al igual que sus nuevas canciones “Nervous” o “Systematic” en donde los circle pits fueron masivos. La confianza que les falta en estudio se las da este tipo de conciertos.

Es impresionante lo que han crecido Creeper en todos los aspectos y en tiempo récord. Puede que tocasen en el segundo escenario, pero el show que dieron era como si fuesen cabezas de cartel, desde que su líder Will Gould saliese envuelto en una bandera de Estados Unidos y saltasen chispas por detrás de él. Fue arrancar con “Hiding With Boys” y no paramos de corear cada una de sus canciones hasta quedarnos afónicos, hasta en la balada “Poisoned Heart” donde Hannah Greenwood apareció con un vestido de novia.

Y el día se cerraba con los cabezas de cartel Enter Shikari. 15 años después de haber tocado en el escenario más pequeño del festival, ahora volvían como gigantes y con un set repleto de grandes éxitos. Fue su primer concierto en casi dos años pero no se sintió como tal por el buen estado en forma de todos, por los cañones de confeti, y gracias a temas preparados para darnos la adrenalina necesaria para seguir saltando. Lo dicho, gigantes.

El último día venía cargado de bandas de alto voltaje, y en el caso de Loathe un poco de justicia ya que hasta ahora no han podido explotar todo el potencial de su genial disco “I Let It In And It Took Everything” en un gran escenario. Es cierto que gran parte de su set no gozó de un buen sonido, pero todo ello no hizo más que darle la rabia necesaria a su frontman Kadeem France y su guitarrista Erik Bickerstaffe para volarlo todo por los aires. El quinteto está hecho para cosas muy grandes.

Con la lluvia dando su último azote entraron Lonely The Brave, que llevaban desde 2019 sin realizar un directo. El vocalista Jack Bennett parecía nervioso, pero no dejó que eso arruinase su regreso y que pudiesen llenar de un rock de estadios todo Donington. Peor lo tuvieron The Wildhearts, con su vocalista Ginger Wildheart disculpándose después de dos canciones por literalmente “sonar como una mierda”. Lo cierto es que desde el público no lo estábamos pasando tan mal con su rock peligroso, pero él parecía estar pasando un mal momento para escucharse y seguir con su set. Estaba tan cabreado que faltando 15 minutos para terminar el show decidió tirar la guitarra y abandonar el escenario para no volver más.

De los mejores conciertos en cuanto a fiesta que vivimos en el festival fue el de Benji Webbe y sus Skindred. Primero nos dice que debido al covid no podemos hacer el mítico Newport Helicopter con las camisetas, una broma que se salda con una llamada ficticia a Boris Johnson para conseguir el permiso y desatar la locura. Lo han hecho miles de veces en el Download, pero hubo algo de ese Newport Helicopter que supo diferente. Puede que no sean tan técnicos ni agresivos, pero el carisma que tienen lo suple todo.

Después de ese derroche y estar tan arriba no sabíamos cómo nos íbamos a tomar el set en acústico de Frank Turner en el segundo escenario, pero no dudes que su guitarra acústica es un arma de gran poder. Es un experto en esto, y puede decir que es el único de todos los artistas de ese escenario que ha llenado un Wembley Arena él solito, cosa que se entiende cuando toca temas como “Get Better” o “1933”.

La calma antes de la tormenta, porque los encargados de cerrar el festival fueron Bullet For My Valentine. Impresionante show de luces que nos hacía esperar lo mejor, donde Matt Tuck habló poco y dejó caer más hits que nunca, entre “Scream Aim Fire” o “Tears Don´t Fall” se nos pasó todo volando, hasta que Benji de Skindred sube al escenario y juntos realizan una versión de “Run To The Hills” de Iron Maiden. Mítico.

La sensación fue la de vivir algo único, o al menos algo único este verano, no solo para nosotros los asistentes sino también para los artistas. Bandas pequeñas como Death Blooms, quienes abrieron la lata el primer día, han visto como su fuente de ingresos ha sido nula en más de un año, y eso unido a la sensación de volver a pisar un escenario con un público dispuesto a pasárselo bien dan cuanto menos ganas de llorar.

Con el confinamiento casi nos perdimos mentalmente, y sabíamos perfectamente que en el Download Pilot éramos parte de un experimento para ver cuando la industria musical podría volver a la normalidad en gran escala, pero nada de esto se sintió como un ensayo clínico. Puertas adentro el Download Pilot fue una burbuja donde el covid fue solo un mal recuerdo de hace mucho tiempo, que se disipó totalmente en el primer moshpit.