Texto: Iñigo Dominguez Diaz
Fotos: @nilzon_photography / @inwonderland_byalice / Skoett Photography
El Epic Fest nació hace cuatro años en la localidad danesa de Roskilde. Como he escuchado varias veces a su organizador, promotor y booker, Søren Weiss nació con la excusa de juntar a un montón de nerds que les gusta jugar a Dungeons & Dragons, pintar figuritas de Warhammer y disfrazarse para que pudieran escuchar la música que les gustaba, el power metal. Y cuando le das todo lo que quiere a un público nicho, resulta como tambores de guerra y el ejército acude a la llamada. Como festival temático y de una audiencia muy concreta, se ha convertido en una cita ineludible o al menos algo que si eres fan del power metal tienes que asistir una vez en la vida, como si de un peregrinaje se tratara. Así pues, en la antigua capital del Reino de Dinamarca se juntan dos mil almas ávidas de jugar a juegos de rol y escuchar a una buena representación de sus bandas favoritas. Y es que el Epic Fest no solo son los conciertos, si bien es obvio que es la parte principal del evento, también son las actividades paralelas de partidas a juegos de mesa, cosplay, gaming y talleres de decoración de figuras.
Como también suele ocurrir en festivales en localidades pequeñas, ésta se vuelca y se hace parte del evento los dos días de festival más la jornada previa de bienvenida. Desde el Raven´s Tavern (Un local de referencia de la ciudad), que se vuelve centro neurálgico para la recogida de acreditaciones y alistamiento de voluntarios, hasta su catedral (patrimonio de la humanidad por la UNESCO) que en esta ocasión acogió un concierto de órgano en el que se interpretaron clásicos del power metal como Glory To The Brave de HammerFall, The Magic of the Wizard’s Dream de Rhapsody o A Tale That Wasn’t Right de Helloween. Fue un concierto mágico, iluminado para la ocasión, con un templo lleno tanto por los ciudadanos de Roskilde como por los asistentes al festival. Es seguro que no se han visto tantos chalecos metálicos en una iglesia. No me imagino esto en nuestro país, un evento así en la catedral de Burgos. El setlist quedó condicionado por la particularidad del instrumento con el que se iban a tocar estas canciones a medio-tiempos y baladas, siendo no todos del todo reconocibles, con total honestidad. Al final del concierto y después de un discurso de una de las personas organizadoras del evento, esta misma realizó la eucaristía y repartió las hostias consagradas y el vino. Inaudito, aunque no profese la fe católica no he dejado de estar educado en ella y cuando ves estas acciones que son sacrilegios en el credo apostólico-romano, inevitablemente te choca aunque luego reflexionas después y entiendes por qué triunfaron el luteranismo y el calvinismo, mucho menos rígidos en estos aspectos.
El evento en sí se divide en dos localizaciones, siendo el principal el palacio de deportes y congresos de Roskilde que cuenta con dos escenarios: el grande, denominado The Realms Of Might And Magic y el pequeño conocido como King Roar´s Hall. Además, aquí están el resto de instalaciones, baños, puesto de merch, sala de prensa, un salón interior para beber y comer con barra aledaña y fuera se encuentra un bufet libre como única opción para comer o cenar, en el que pagas la comida al peso independientemente de lo que decidas incluir en tu plato combinado. La otra localización es el Gimle, una sala de conciertos para unas trescientas personas en un edificio de forma cilíndrica que acaba dando forma a la sala. Se encuentra aledaña a The Raven ‘s Tavern donde se celebran las after parties y está a unos diez minutos andando del centro principal. La capacidad máxima estaría en el escenario grande en el que también incluye una zona de descanso con bancos y meses y no es de más de dos mil personas. Yo me he alojado en Copenhague, llegas a Roskilde en media hora de tren desde la estación central y de allí andando al recinto del festival hay veinte minutos. Hay trenes para volver cuando termina la jornada a las dos de la madrugada, un país en el que funcionan los ferrocarriles (aunque también se retrasan).
Primera Jornada
Entrando en materia; los conciertos arrancaron con la actuación de Angus McSix, con la nueva formación, en la que como cambio principal destaca que no tienen bajista y su nuevo cantante que ha tomado el alter ego de Adam, hermano de Angus. Curioso es que el concepto de la banda se forma por la salida de Angus de GloryHammer y resulta que en dos años ya no está. Así la banda dedicó la mayoría del setlist a presentar The All-Seeing Astral Eye, recientemente editado y con el que están de gira. El estilo y el concepto se encuadra en esa onda hacia la que ha evolucionado el power metal; exagerar los clichés e inventar un concepto alrededor del cual giran las letras de las canciones, los alter ego de los músicos y las actuaciones. Pues Angus McSix es un buen ejemplo de todo esto que en realidad ha calado más hondo de lo que parece y cada vez atrae más público. Su actuación contó con un número respetable de asistentes y con mucho ambiente para ser el primero del festival y he de decir que la banda estuvo bien sobre el escenario y temas como 6666, Techno Man y The Fire Of Yore sonaron muy bien pero el momento álgido llegó cuando Giacomo Voli de Rhapsody Of Fire salió a escena e interpretó junto con la banda I Am Adam McSix, canción en la que también interviene en el estudio. Un buen comienzo de festival, con una banda que sin ser de las punteras consiguió atraer a bastante público y calentar el ambiente para lo que quedaba de jornada que aún era mucho.
A todo correr por el estrecho pasillo que unía ambos escenarios para presenciar la actuación de Dragony, que estrenaba el King Roar’s Hall. La banda austriaca estaba lista ya sobre el escenario esperando a que terminara la intro para iniciar su actuación. Se llenó rápido con todo el público que venía del anterior concierto y al ser un escenario más pequeño se hizo un lleno prácticamente pleno. Dragony si bien ha nacido en este tiempo de caricaturización del power metal, su propuesta es más tradicional. Un power alegre, sinfónico y un poco dulzón. La formación ha incorporado de forma permanente a la cantante Maria Nesh que ya venía colaborando tanto en discos como en directo. Es una adición que le ha dado un plus de calidad al grupo y lo que ha conseguido es rebajar el dulzor de su música ya que María maneja mayor rango de voces que su cantante masculino que es un poco monocorde. La formación se completa con dos guitarras y un teclista, quién no pudo estar fue su bajista fundador de la banda y miembro de Visions Of Atlantis. Su actuación fue sólida, en especial me gustaron su guitarra principal que también hacía coros y María, quedando en segundo plano el resto. La pareja de cantantes a veces actúa junta, en otras se alternan, según requiera el tema y como dato curioso hay canciones como Dragon Of The Sea que fueron grabadas por Siegfried ahora las canta Maria. Quedaos con esta mujer porque luego también tendrá su dosis de protagonismo.
Nueva carrera al escenario principal The Realms Of Might And Magic para ver la actuación de la primera banda no power metal del festival, Sirenia. Pues para empezar había menos público que con Angus McSix y con la entrada tan fría que tuvieron no ayudó a que el ambiente mejorara. Y es que su estilo, un gothic metal sinfónico de corte melancólico tal vez y solo tal vez, no encaja con la energía positiva que transmite el power metal. Tampoco hizo nada Morten Veland para que esto cambiara y es que en realidad nunca lo ha hecho. Esta es la tercera vez que los veo en directo en diferentes etapas de su carrera y en este aspecto el mastermind del proyecto no ha mejorado nada. Sinceramente creo que lo que le gusta es hacer música en estudio y que lo de salir de gira lo hace por pura supervivencia. Y eso que su entrada con dos clasicazos como Meridian y Sister Nightfall a mí me ganó. Pero luego la actuación se fue diluyendo y se notaba la poca química que había dentro de la banda con su vocalista Emmanuelle Zoldan intentando interactuar con Morten y el otro guitarrista y recibiendo la cobra a sus intentos. Poco más que señalar, algún otro clásico como Path To Decay lograron una mejor recepción por parte del público, pero su actuación pasó sin pena ni gloria. Último apunte; tampoco aquí hay bajista en la banda. ¿Ya nadie quiere tocar el bajo?
Nueva carrera al escenario secundario y es que el ritmo en el festival es frenético. Aquí nos encontramos las puertas cerradas, Mercenary se encontraban haciendo los últimos ajustes y justo a la hora indicada de comienzo abrieron para que el público pasara. Siguiente banda que no tenía nada que ver con la idea original del festival y segundo chof en la asistencia. Ciertamente el público es muy powermetalero en este festival. A mí al menos me dio la sensación de que había menos gente que con Dragony y eso que Mercenary son daneses y hacían un concierto especial basado en el que es su álbum referencia de su carrera y es magnífico, The Hours That Remain. Pues los powermetalers se lo perdieron, allá ellos. Fue sin duda el mejor concierto del día y el mejor sonido de toda la jornada. Contundente, bien ecualizado y con una banda que no falló una nota. Por fin había un bajista, su líder y también cantante René Pedersen, que dirigió la escena como perfecto maestro de ceremonias y a pesar de encontrarse en casa habló en inglés para que toda la asistencia le entendiera. Fue la única actuación con fuego y pirotecnia de la jornada, en un escenario que por su dimensión supuso una decisión arriesgada. Es más, tengo que decir que el reducido tamaño de la sala quitó vistosidad a estos efectos. No sabría destacar que fue lo mejor de su actuación ya que todos los temas sonaron muy bien y la banda los ejecutó como si fuera a ser la última vez que los tocaba, tal vez My World Is Ending canción por la que tengo una especial debilidad.
Aun sintiendo pena por esos powermetalers que se perdieron a Mercenary, enésima carrera al escenario principal por pasillos angostos, como si en una cueva de trolls estuviera. Los primeros cabezas de cartel del día, Rhapsody Of Fire estaban a punto de aparecer sobre el tablero. No hubo sorpresas en su actuación, ni en aspectos negativos ni positivos. Esta es la tercera vez que los veo en algo más de un año y tengo que decir que cada vez me gustan más. Giacomo se ha asentado como vocalista y frontman y se le nota cada vez más suelto. Es más, diría que no se echa de menos a Fabio Lione puesto que Giacomo le da a los temas antiguos una potencia que Lione no le imprimía. El resto de miembros hace concierto un poco funcionario y el peso de la actuación recae absolutamente en el frontman. Pero la verdad es que tocan muy bien y Alex Staropoli ha dejado ya de estar más pendiente de disparar pistas pregrabadas y se dedica a tocar el teclado. Esto es de agradecer y es otro de los puntos en los que Rhapsody ha mejorado, cada vez son menos los efectos sonoros o son secundarios y las composiciones están pensadas tanto para el directo como para escucharlas en casa.
El setlist, el mismo de estos dos últimos años con temas de todas sus épocas, bastante variado pero no me encontré ninguna nueva joya. Hay temas como One Day I’ll Be Your Hero o Rain Of Fury que se han convertido en los nuevos clásicos que junto con tradicionales e imprescindibles como Dawn Of Victory o Swordmaster hacen que el concierto vuele entre lo clásico y lo actual y prácticamente no te des cuenta. Giacomo se gana rápido a la audiencia y como si en concierto de metal extremo se tratara pide mosh pits, wall of death e incluso en esta ocasión el mismo se prestó a hacer crowd surfing. Y es que un concierto de Rhapsody actual tiene tanto momentos emotivos para recordar a Christopher Lee con The Magic Of The Wizard ‘s Dream como épicas batallas como es el wall of death en Emerald Sword con el que se cerró su actuación. No fueron más allá de lo que suelen ir, pero el hecho de jugar en casa (audiencia powermetalera devota) le dio un punto más al concierto que lo hizo más vibrante de lo normal y sin duda fueron una de las bandas triunfadoras tanto del primer día como del Epic Fest.
A continuación, tuve el primer dilema; elegir entre Fairyland que tocaban en el recinto o salir pitando para el tercer escenario, la sala Gimle, y ver a Mob Rules. Elegí lo segundo por la sencilla razón de que sí o sí iba a tener FOMO independientemente de la decisión que tomara y pensé que Fairyland son los aprendices de Rhapsody por lo que mejor no lo iban hacer. Además, venía bien variar un poco y ver a una banda que lleva treinta años de carrera, cuya orientación es un power más clásico tipo Helloween o Gamma Ray y que pocas o ninguna vez han pisado nuestro país. Aquí sí que hubo echar carrera y en el frío de la noche danesa, no fue lo más agradable, pero mereció la pena. Fue un concierto íntimo, con la sala a medias lo que no serían mucho más de cien personas y con la banda dándolo todo y tocando las canciones más representativas de su dilatada carrera musical. Se les notó con ganas de agradar y se puede confirmar por la falta de aire con la que se quedaba su cantante cada vez que terminaba un tema, algo de lo que acabo haciendo broma; – Me estoy haciendo viejo – dijo, no fue ni la primera ni la última vez que lo escuché en el festival. Tuve que dejar la actuación antes de que terminaran ya que los diez minutos andando en la gélida noche para voler el Congress Center, no te los quitaba nadie y quería llegar a tiempo para el comienzo de los otros cabezas de cartel de la jornada, Ensiferum. Así pues me quedé sin saber si su cantante terminó de perder el aire, aunque si no hubo noticias, es que no hubo mayores percances.
View this post on Instagram
Con el cutis fino, fino después de dos sesiones criogénicas llegué justo cuando comenzaba a sonar la intro que daría paso al concierto de los fineses Ensiferum. Esperaba encontrarme el recinto más lleno pero la asistencia no fue mayor a la del anterior concierto. La verdad es que en todo el festival he notado el agobio de masas que suelen ser los festivales de verano en abierto y eso que Epic Fest se hace en recinto cerrado. El festival fue sold out o le faltó muy muy poco y en los conciertos de más público se podía estar a tu gusto, o bien con la chavalería (algunos no tan chavales) o tranquilo en zonas más retiradas. El recinto del escenario principal es grande, con audiencia plena caben por lo menos el doble de almas de las que normalmente se dieron cita. Y los dos pequeños igual, están sobre capacitados para el público que acude. Esto me asombra, que se prime la comodidad del asistente a la recaudación de entradas vendidas.
Pues así, con esta comodidad presencié el concierto de Ensiferum, grupo con un estilo que tangencialmente encajaba con el festival, seguramente por lo de épico, aunque es verdad que en el cartel ya no solo hay power metal. Dieron un concierto muy similar a la última vez que los vi, el verano pasado en Rock Fest igual de enchufados y sin el calor de la Barcelona en julio. Hicieron un setlist similar, con canciones de su álbum más reciente Winter Storm y canciones de toda la vida, en las que sobre todo su teclista tiene más protagonismo en las voces limpias alternando con Petri Lindroos, aunque es un grupo con cierta coralidad en el apartado vocal, ya que cada miembro tiene su dosis de protagonismo en los temas, como Lai Lai Hei, cantada por su otro guitarrista Markus Toivonen, o diversas partes que su bajista hace en otros temas. Además, en esta ocasión aprovecharon para invitar al escenario a María, la vocalista de Dragony que interpretó Scars In My Heart, una balada que originalmente cantaba su anterior teclista. Fue la sorpresa de la noche, en la que una audiencia entregada igual o más que con Rhapsody dio empuje a la banda para interpretar temas como Token Of Time, Rhum, Women, Victory o la final In My Sword I Trust, con la que cerraron y en la que previamente Petri había coronado a los dos chicos vestidos de arriba a abajo con prendas de LIDL como el mejor outfit del festival y al hombre calvo con dos desatascadores en la cabeza como la persona con menos complejos del festival. Y eso que cosplay y disfraces no faltan en el Epic Fest, el evento invita a ello, pero elfos, magos, guerreros y vikingos fue el standard, así que la originalidad fue dos personas vestidas con prendas de la citada cadena de distribución.
View this post on Instagram
Con esto terminaron los conciertos en el escenario principal, quedaba solo para terminar la noche la actuación de Masterplan, en el King Roar´s Hall. El concierto, programado a las 00:30 comenzó un poco más tarde, el único de todo el festival que se retrasó que en cuanto a puntualidad, sonido, iluminación y demás aspectos técnicos no falló en ningún momento, de diez la verdad. El que falló fue Rick Altzi y en su conjunto Masterplan. Un concierto lamentable para acabar el día, destrozando los clásicos de la banda de sus dos primeros discos el homónimo y Aeronautics. Ambos los grabó en interpretó en directo Jorn Lande y como ocurre siempre con este hombre, el hueco que deja es irremplazable. Si además decides basar el setlist en los dos álbumes, directamente te pegas un tiro en el pie. No contentos con esto, no pararon de quejarse de la hora a la que tocaban, que si a esta hora estaban en la cama y mil bromas más internas de la banda que el público en su mayoría no entendió. Pero aún se puede ser más descarado y afirmar sin pudor alguno que no has tenido tiempo para ensayar los dos singles de adelanto que después de muchos años la banda ha editado, el colmo de la desidia. Me quedé a presenciar como destrozaban temas maravillosos como Enlighten Me, Back To My Life o Crimson Rider, por la sencilla razón de no pasar frío esperando al tren que me llevaría de vuelta a mi hotel en Copenhague. Una lástima que una personalidad del estilo como Roland Grapow haya acabado así y que no cuide su legado, como son los dos citados discazos que edito a principios de los dos mil.
Única decepción del día y del festival. En realidad, no tanta porque de alguna manera me la esperaba y que por supuesto no empañó la buena primera jornada que había tenido lugar, dónde a la excepción de Rhapsody Of Fire, los grandes triunfadores paradójicamente fueron Mercenary y Ensiferum, grupos que en el festival prácticamente cuentan como invitados excepcionales a la fiesta.
View this post on Instagram
Segunda Jornada
El segundo día comenzó de camino a Roskilde, en el que en el tren ya detectas unos cuantos potenciales asistentes al festival, meditando sobré que sería mayor, si el enésimo fiasco de Sonata Arctica o el éxtasis por ver a Roy Khan interpretando los temas clásicos de su etapa en Kamelot. Éste último había tenido más del setenta por ciento del peso en mi decisión para acudir al festival. El que iba a ser su primer concierto en Europa de la gira que va a hacer antes de sacar disco en solitario y ver si lo de ir por su cuenta puede funcionarle, casi por si solo merecía un viaje a Dinamarca. Demasiado tiempo para pensar…
Al primer concierto no pude llegar. Era en el Gimle y de una banda local absolutamente desconocida así que me dirigí directamente al recinto principal para asistir al concierto de Victorius, que abrían jornada en el escenario pequeño del Congress Center. Ya había una multitud importante congregada cuando llegué y al poco sonaba la intro y comenzó la descarga de los Dino Riders galácticos (si alguno sabe de qué juguete hablo, lloro y le doy un abrazo). Los conocía de pasada, no había profundizado en ellos, pero si hay una banda que se lleva el premio al mejor lore de esta nueva tendencia en el power de autoparodia, estos son Victorius. A ver, que alguien se atreva a decir que no es fantástico mezclar dinosaurios, ninjas y ciencia ficción, en la que los dinos y sus riders son los buenos y los ninjas traen la destrucción del universo. A tope con ellos, me gustan los dinosaurios y las artes marciales, lo reconozco, complejos cero.
Y es que además fueron sin duda los que mejor escenografía presentaron y sus disfraces de guerrero ninja intergaláctico, simplemente molaban. Luego la música es otra historia, si bien su power hiper acelerado en la onda de DragonForce te engancha las tres o cuatro primeras canciones acaba cansando un poco. Canciones como Bracchio Bazooka, Total T-REX Terror o Raptor Squad Attack te levantan seguro pero que cuando ya llevas seis o siete en la misma línea acabas por desconectar un poco. Esto fue lo que me pasó, no así a las primeras filas que disfrutaron enormemente de la hora de concierto que se cerró con Supersonic Samurai con el personaje interpretado en el escenario, tal cual hace HammerFall con Hector. Para abrir el día estuvieron bien, solo por la parafernalia y lo hiperactivo de sus miembros merece la pena verles, el que busque matices y tecnicismos que se abstenga de acudir.
Si hago uso de titular de diario deportivo, Victorius salieron victoriosos y yo salí corriendo para perderme lo menos posible del concierto de Fury, que ya había comenzado en el Gimle. De los grupos que nunca había escuchado y que más ganas tenía de ver eran estos británicos que por estilo no encajaban ni tangencialmente en el festival. Un metal ochentero entre NWOBHM y rock noventero americano que no acaba de ver como funcionaría en el marco en el que se encuadra el festival. Pues para mi sorpresa funcionó y muy bien, con una sala prácticamente repleta disfrutando de melodías de guitarra y voces rockeras en lugara de dobles bombos y riffs de guitarra imposibles. Cierto es que parte de la audiencia era local de Roskilde, se notaba y esto ayudó a que hubiera un mejor ambiente. La banda lo dio todo y la verdad tocaron de maravilla, con un guitarra solista que clavó cada solo, una vocalista que no paró de bailar y animar al público, su frontman a la guitarra y también a la voz con un timbre muy particular y atractivo y una base rítmica de bajo y batería muy contundente. Setlist muy variado de repente te parecía escuchar el ritmo galopante del bajo de Maiden como melodías de guitarra que podrían firmar Guns N’ Roses, dejando algún momento para lo épico con algún que otro tema como Valhalla. Esta vez me quedé hasta el final, no me importaba perderme los primeros minutos del siguiente grupo y no me arrepentí, hasta el final lo dieron todo y terminaron de forma apoteósica. Aquí se terminó mi historia con el Gimle y las idas y venidas soportando el frío y el viento del norte. No volvería a acudir ya que en los solapes primaban las bandas de los escenarios del Congress Center.
Nuevo encuentro y último con una banda con lore. En este caso Twilight Force que fueron los encargados de abrir en el escenario The Realms Of Might And Magic. Para mi sorpresa a la llegada noté una mayor presencia de público que en el día anterior a estas alturas de jornada y en toda ella. Y es que claro, si a la música de Rhapsody le sumas una banda que impersonaliza, un mago, un enano, un elfo, un mago y el resto de figuras del Dungeons & Dragons, tienes el cocktail perfecto que está buscando el asistente medio al Epic Fest. Los vi en un Z! Live y no me entusiasmaron demasiado, pero en su ambiente y no al solazo de verano zamorano ganan, la verdad. Me sorprendió lo a tope que iba el público con ellos pareciendo los cabezas de cartel del día, de hecho, en momentos del concierto de Roy Khan hubo menos asistencia que al de ellos seguro. Su forma de abordar los conciertos es a través de su teclista y mago impersonalizado que hace las veces de conductor de la historia que los temas van cantando, casi tanto como Alessandro Conti que hace las veces de guerrero y con el que mantienen diálogos a veces hasta teatrales, dentro de la broma eso sí. Hay momentos como hacia el final de la actuación en que la banda se congela y deja de tocar y es Alessandro salvado por la capa mágica, el que pide al público ayuda para terminar la actuación. En el aspecto técnico y no solo interpretando a un guerrero de un cuento de fantasía, Alessandro es un vocalista excepcional manejando y modulando tonos y dominando la escena en su faceta de frontman. Tocaron temas de todos sus discos incluidos dos nuevos singles de su próximo disco y si el día anterior había habido ambiente en Rhapsody o Ensiferum, nada comparado con el que se vivió en Twilight Force, si es que no hay público más agradecido que el powermetalero. Otro triunfador del festival, absolutamente inesperado por mí.
View this post on Instagram
Este día tenía uno dos solapes, el primero de ellos y el que más me fastidiaba era perderme a Moonlight Haze en el Gimle, pero entre que los había visto en el pasado Rock Fest y tendría que perderme a Seven Spires elegí a estos últimos a los que aún no había visto y tenía ganas de hacerlo. Y es que aquí la organización contraprogramó a las dos vocalistas que acompañan a Tobias Sammet en Avantasia, a un amante del power no le puedes hacer esto. No voy a negar que Adrienne Cowan es una de mis debilidades y fue siempre la primera opción así que esta vez no hubo FOMO que se apoderara de mí. No me arrepentí y no me defraudó ni ella ni la banda. Concierto de detalles, de matices, con temas ejecutados por virtuosos con influencias que van desde el metal progresivo al extremo y sí, un poquito power metal también. Adrienne Cowan embruja ya solo con la mirada y cuando canta y escuchas la nitidez de cada nota y con la facilidad que cambia de registro, te quedas anonadado. Sus compañeros como he dicho virtuosos, el bajo con sus seis cuerdas y apoyando en las voces extremas y los solos del guitarra limpios y nada estridentes. Tocaron temas de todos sus discos, algunos más orientados a la audiencia del festival como Almosttown y otras piezas, obras de autor como fueron los dos temas finales Gods of Debauchery y The Old Hurt of Being Left Behind que fueron una delicia y con el último incluso me emocioné. Otro motivo de los motivos por lo que acudí al festival, altas expectativas al inicio, altas expectativas cumplidas.
Y ahora llegaba uno de los momentos clave del día y del festival: la razón por la que me replanteé acudir al Epic Fest. Que Sonata Arctica fuera cabeza de cartel fue un menos mil de aura cuando lo anunciaron, por mucho que vendieran su aparición como la celebración de sus treinta años de carrera. Nunca los he visto en sala y nunca como cabeza de cartel, aquí se iba a romper la segunda premisa y una vez hecho a la idea me puse en lo peor para que al final la decepción no fuera tanta. Y como es la mente humana que un mecanismo tan sencillo como la autosugestión, básicamente engañar a tu cerebro, hace que algo por lo que en principio ibas a sufrir, al menos no te ha provocado daño emocional. Y eso que todo empezó mal abriendo con un tema de Unia, el peor disco de su carrera de largo pero poco a poco fueron a los clásicos y salvo que Toni Kakko no cantó bien para sorpresa de nadie, tampoco desacralizó temas como Full Moon, White Pearl, Black Oceans… (el mejor tema que han escrito en su carrera) y Victoria’s Secret, donde el resto de la banda he de decir que estuvo a la altura. De Toni siempre he pensado que habría sido más feliz en su vida cantando en un grupo de gothic metal, de hecho, el power de Sonata independientemente de la velocidad imprimida al tema, es de corte melancólico y tristón y el mismo Toni reconoció durante la velada que el primer tema escrito para la banda fue Letter To Dana, nada más que añadir señoría. Terminaron con Don’t Say A Word y el juego del vodka como es tradición en ellos, una actuación decente pero que no pasará a la historia de este festival y eso que el público seguía muy a tope y llegaron a haber pogos en los temas más acelerados.
View this post on Instagram
Ya se acercaba el fin del festival y era el turno de nuestros compatriotas Dark Moor, cuyo reclamo en el cartel fue “primera vez de Dinamarca”. Había solape con Innerwish un grupo que me hubiera gustado ver pero decidí hacer patria, hubiera estado feo. Además, Dark Moor pasan por ser una de las bandas más incomprendidas del metal nacional, hace veinticinco años editar solo con canciones en inglés era sacrilegio para aquellos que aquí repartían los carnés de heavy. Bueno pues esto les ha llevado a ser como mínimo tan conocidos fuera como en España y en mi caso era únicamente la tercera vez que los veía ya que por Barcelona no han venido mucho. Saltaron puntuales al escenario y cautivaron pronto al público asistente, que no era muy numeroso pero que estaba por la banda, entre ellos claro está, todos los españoles que había en el festival. El power de Dark Moor tiene influencia innegable de la música clásica y eso le da una sobriedad que lo diferencia del resto y temas como Mío Cid o First Lance Of Spain son piezas con muchos matices que gracias a la inclusión de un teclista y un violinista en directo se pudieron transmitir con mayor fidelidad a lo grabado en estudio. Además, Alfred Romero le imprime una personalidad particular con esa voz tan penetrante y que modula a la perfección en directo, donde es un auténtico galán debo decir. Tuve la sensación de que su actuación fue un poco más corta que el resto de grupos, desconozco la razón, pero el tiempo que tocaron lo aprovecharon y sin duda agradaron a los asistentes a su concierto, a los españoles y a los no españoles.
Esta finalización prematura me dejó el primer momento muerto antes del siguiente concierto ya que ir al Gimle a ver los últimos minutos del concierto que allí tenía lugar no era factible. Así que aproveché el descanso para tomar fuerzas y dónde ya no tenía y así poder afrontar en condiciones los dos conciertos que quedaban. El primero de ellos el más esperado por mí y por todos, el evento que servía de excusa para organizar el festival y que hace un año me hizo pensar; “no me lo pierdo”. Roy Khan por mucho que le duela a más de un fan de Kamelot, era Kamelot. Todos los temas que van desde Siége Perilous hasta Poetry For The Poisoned son suyos si los ha escrito y si no los ha hecho suyos, si bien es la época desde The Fourth Legacy hasta The Black Halo la que lo encumbró tanto a él como a la banda. Lo que viene después está bien, pero es un Khan imitado, bien imitado pero imitado.
View this post on Instagram
Los nervios se notaban en la prueba de sonido, incluso un asistente fue a preguntar al técnico de la mesa y acabó diciéndole; “You got this” mientras probaba la intervención de las chicas del coro de la catedral de Roskilde que colaborarían en algunos temas. Se apagaron luces y después de la intro cantada por coro entró Roy directo y contundente con When The Lights Are Down parando con Moonlight y volviendo a la épica con Centre Of The Universe para regalar después un dueto con Adrienne Cowan, que se encargaba de los coros, en la majestuosa The Haunting (Somewhere InTime). Había dejado el festival patas arriba y lo siguió haciendo en cada tema que su banda tocó (miembros de Seven Spires y Conception). Los chicos del pogo tuvieron su ración con Rule The World o Forever y para los que les gusta emocionarse Karma. Maravilla tras maravilla el concierto llegó a su final, apoteósico eso sí, con March Of Mephisto a dúo con Adrienne Cowan está vez a las voces extremas que su día grabó Shagrath. No le puedo pedir más a la vida.
Ya quedaba solo una banda, la rareza del festival, las que ponían la nota exótica. Fueron las japonesas Hagane, banda muy novel que por primera vez salía de su país para hacer su primer concierto dentro o fuera del mismo. Sí, la primera vez que tocaban en directo y además tenían la responsabilidad de cerrar el festival. Pues como si llevaran tocando toda la vida. Dieron un recital en especial su batería que tocaba como poseída, como en un cuerpo tan pequeño se puede almacenar tanto poder. El resto estuvieron también a la altura con una guitarrista que ejecutó solos hiper técnicos, con buena base rítmica del bajo y la vocalista, sin ser una superdotada, cumplió en el papel; cantar con tono anime. Y es que esta banda seguro tiene lore también, confieso que no he investigado pero los vestidos que portaban y el tono de sus canciones me hacen sospecharlo. Hubo mucho público, de hecho, es probable que fuera de los que más público congregó en el escenario pequeño, pero es que con todos estos ingredientes está claro que alimentas a la bestia. En lo musical son una banda de power acelerado con mucha melodía y con un tono infantilizado en la voz, pero al que le guste el power y le guste el anime le van a encantar. Quién sabe si serán la próxima banda de féminas japonesas en explotar como ya lo han hecho Baby Metal o Hanabie. A mí me gustaron al principio, pero es verdad que tuve sensaciones parecidas que con Victorious, todos los temas muy épicos, pero todos muy similares entre sí.
Pues con ellas terminó la cuarta edición de este festival, que ya anunció su quinta edición para el año que viene, mismas fechas y mismo lugar y con HammerFall como primer gran reclamo, entre otros muchos grupos a los que está claro que la organización se ha propuesto recuperar para el estilo y para la música en general. Un festival así da impulso al género y lo pone en valor y si además está bien organizado, hay buen ambiente y la gente disfruta con los suyos, no tiene nada de malo que dos días al año se junten un buen puñado de frikis a celebrar que lo son.
View this post on Instagram









