[crónica express] Jueves 11 de junio del Z! Live 2026 en Zamora – Recinto Ferial IFEZA

Tiempo de lectura: 5 minutos

Texto: David Alonso

Otro año más, el festival zamorano afronta una nueva edición en probablemente una de sus ediciones más polémicas y polarizantes, debido a cancelaciones y un cartel menos ambicioso que otros años. El resultado de esta decisión se pudo ver en una primera jornada algo menos poblada de lo habitual, pero que sigue manteniendo en su esencia el espíritu y fidelidad de gran parte de su público que ya tras 11 ediciones ha sabido consolidar.

Y  es que tras una apertura de puertas que se demoró más de media hora de lo estipulado en los horarios, la gente entraba al recinto con unos Headon que comenzaban a dar los primeros acordes del día, en una actuación que fue de menos a más y donde Andy Martínez hizo gala de su poderío vocal, con ese timbre y ejecución muy de la escuela del referente Leo Jiménez. Nos dejaron para el final una versión de “Fiesta Pagana” en la que todo lo que pudo salir mal, salió, pero en general fue una buena apertura para lo que estaba por venir.

Tras ello, llegaba una de las propuestas algo más cafeteras del día (en un día que podemos ya calificar como bastante cafetero y poco comercial) con el progresivo  de Noah Histeria, una banda que pese a que no jugaba totalmente en el terreno donde ellos se suelen mover, convenció a base de buen hacer y de transmitir muy buenas vibras con el público pese a que el estilo no fuese el más prodigado entre el gentío.

También hubo tiempo para algo de power metal con Serious Black, banda que además tuvo que venir a Zamora sin su bajista fundador Mario Lochert ya que desgraciadamente sufrió un infarto semanas antes del show. Pese a este inesperable suceso, la banda cumplió, aunque no es un power metal que termine de despuntar y que para este tramo horario (y para lo que nos ha tenido acostumbrados este festival) se me antoja insuficiente (Dynazty o Rhapsody el año pasado por poner un ejemplo).

Después y con una brutalidad sonora que nos dejó a todos pasmados, los belgas Evil Invaders pusieron el recinto del Ifeza patas arriba con su endiablado speed/thrash ochentero que desde el minuto 1 no hizo prisioneros con y el que  comenzaron a formar las primeras nubes de polvo debido a los circle pits que la banda consiguió desatar. Sin duda una de las actuaciones a destacar del día, más aún cuando fueron un fichaje de última hora debido a la caída de AMH y Crematory.

Rompiendo bastante con la línea estilística del día, Bury Tomorrow se debieron de sentir como un pulpo en un garaje, algo que se hizo evidente por los sarcásticos comentarios de la banda durante su actuación sobre que el público estaba siendo menos movido de lo habitual, aunque siempre con respeto y manifestando su amor por todos los estilos dentro de este enorme espectro que es el metal. Pese a que como digo no fue su público habitual, la banda se dejó la piel y dieron un muy buen concierto de metalcore que sirvió como propuesta reivindicativa del género dentro del festival.

Con el anochecer asomando tras el escenario y con la excusa de ser una actuación especial con sus miembros originales Faust y Mortis, Emperor fue una de las primeras grandes bandas en pisar este año las tablas del Z Live con un concierto que, una vez consiguieron calibrar a nivel sonoro, fue una auténtica brutalidad, donde la sobriedad estética de la banda no era impedimento suficiente para que su black sinfónico y su iluminación temática del escenario nos dejasen a todos embelesados. Sin duda uno de los conciertos del día y además de una banda que se deja ver bastante poco por aquí.

Emperor fue un absoluto conciertazo, pero si además lo complementas con un show headliner de Opeth pueden pasar que la gente acabe bastante quemada por dos propuestas tan eclécticas seguidas, algo que por el lento exilio de mucha gente a otras partes del festival pasó.

Ahora bien, me compadezco de aquellos que lo hicieron porque el concierto y el sonidazo que sacó Opeth del silver stage fue de los mejores de la historia del festival. Un setlist diferente a lo que nos tiene la banda acostumbrados, ese excelente sonido, el humor siempre bien tirado de Mikael y una ejecución sobresaliente hizo que Opeth fuesen los ganadores de la noche, con un público que acabó alabando a “Miguelito” por todo lo alto, si bien es cierto que al final Opeth no es una banda para todo el mundo.

Y para finalizar mi jornada, Delalma y su nuevo renacer era uno de los alicientes para conseguir aguantar a ya altas horas de la madrugada, y he de decir que el resultado me dejó, muy, pero que muy frío.

Ya hablaré más en profundidad en la crónica extensa, pero creo que es una nueva propuesta a la que todavía en este primer show se le ha visto que le falta bastante más concepto y rodaje.

Quizás no ha sido el mejor inicio del festival en su conjunto, pero el trío entre Evil Invaders, Emperor y Opeth fue el salvador del día, en un festival donde se vislumbra ya una fidelidad envidiable por otros.

 

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