Texto: David Alonso
Fotos: Zoe Lilith
El festival zamorano llega a su fin en una jornada que pone el broche de oro a 3 días donde ha brillado el heavy metal nacional e internacional, un trato de sus organizadores de 10 y una respuesta por parte del público que bate records no sólo en asistencia, sino también en su entrega y pasión en los conciertos.
PUEDES VER TODAS LAS FOTOS EN ESTE ENLACE.
ESTO ES UNA CRÓNICA EXPRESS, UNA VEZ FINALICE ESTA EDICIÓN DEL Z! LIVE PUBLICAREMOS UNA CRÓNICA COMPLETA DE TODO EL FESTIVAL!
Resulta un poco peculiar que, en un momento donde en la escena nacional encontramos multitud de festivales, donde unos a otros se intentan pisar o que, debido a esta saturación, su ritmo de venta de entradas no está siendo el que ellos desearían, llegue Z Live en su décimo aniversario y, a base de mejoras a lo largo de los años, un trato excelente de parte de la organización, una selección de bandas muy variadas y su mejor público hasta la fecha, haya conseguido batir records en asistencia y consolidar su marca en estos tiempos tan peculiares.
Z Live comienza a ser sinónimo de festival con un buen clima (si, pese a lo de 2023), buen sonido y gran público, que junto a una selección de bandas de todo tipo de estilos contenta a todo tipo de gustos y hace que seguramente descubramos alguna banda en el proceso. El mismo sábado pudimos seguir siendo partícipe de esta variedad estilística que comento, desde la peculiar propuesta basada en la música del mundo del cine de Opensight, pasando por el hard n heavy de Lita Ford, acabar con el cuello agarrotado con la doble sesión de Sepultura y Dark Funeral para luego acabar haciendo el ganso con Nanowar of Steel.
El sonido, en líneas generales y como venimos comentando durante los dos días anteriores sigue siendo bastante bueno, aunque quizás este es el día donde más he encontrado algunos matices a mejorar, pero ya siendo más una cuestión de las propias bandas, como pudo ser el uso de pistas pregrabadas, algo que especialmente en Rhapsody of Fire fue notorio y, realmente, con los teclados de Alex Staropoli y la base rítmica que tienen, junto a un Giaccomo Voli excelso, no necesitan para nada ningún tipo de coro auxiliar ni pista lanzada.
Ya va siendo costumbre una buena respuesta del respetable, pero puedo decir sin temor a equivocarme, que este es el año que más circle pit, wall of death, gente emocionada contando a pleno pulmón y headbangs he visto con diferencia. Desde un impresionante wall of death con “Esmerald Sword” (canción que nunca habría imaginado en este contexto), hasta la locura generalizada con Sepultura, donde en su despedida y celebración de carrera, dieron uno de sus mejores conciertos en España, consiguiendo poner al público patas arriba y celebrar con ellos su histórico legado.
No me puedo olvidar tampoco de Dynazty y Gotthard, dos propuestas diferentes entre sí pero que, cada una a su manera, supo también cautivar a su público, con un excelente sonido y despliegue vocal, si bien es cierto que en el caso de Dynazty, su tramo final alargando “Heartless Madness” hasta la saciedad se hizo realmente cuesta arriba.
Los italianos Nanowar of Steel, con su alocado humor, daban carpetazo final a un año especial para el festival, no por cumplir 10 años, que está realmente bien y nos alegra, sino porque realmente este se siente como su año de consolidación, después de un viaje cargado de obstáculos (alguno pasado por agua) que por fin comienza a allanar su camino y mirar al futuro con ilusión.














