[crónica] Flying Colors en Barcelona — Sala Razzmatazz 2, 07/10/2014

Texto: Mariano Bacigaluppi
Fotos: Flying Colors

Desde el primer momento en que tuve conocimiento de que FLYING COLORS iba a hacer diez conciertos exclusivos de presentación de su segundo larga duración, del cual tuve el placer de comentar para todos vosotros, la maquinaria viajística se puso en funcionamiento y, AVE de por medio, fueron menos de tres horas las que separaron el show de la banda en la preciosa Barcelona y el sitio donde suelo pasar mis días cotidianamente, Madrid. Una colmada Sala RAZZMATAZZ 2 fue testigo de no sólo del virtuosismo y de la calidad de estos cinco músicos norteamericanos, sino también de la magia instrospectiva de quien quizás sea el menos conocido de la banda en el exigente mundo progresivo . Obviamente me estoy refiriendo al cantante Casey McPherson, que brilló durante toda la noche desde la sencillez, la humildad y la perfección.

Pero vayamos por partes, ya que hubo un telonero de lujo que fue JOHN WESLEY. Principalmente éste, pese a tener una dilatada carrera ya sea en formato solista como en múltiples bandas, basó prácticamente su presentación en su último disco Disconnect y estuvo arropado de grandes músicos, donde esencialmente destacaría al bajista y stickista Sean Malone conocido principalmente por su trabajo en CYNIC. La voz del propio John Wesley hace muchísimo para transportarte al más allá con una innata melancolía digna de un alumno aventajado de PINK FLOYD. La propia “Disconnect” fue la que abrió el concierto y las canciones una a una se fueron deslizando, principalmente destacaré “Mary Will” que me pareció increíblemente perfecta en directo y con un solo estratosférico, “Any Old Saint” y la rockera “Gets You Every Time” que fue la elegida para la despedida. Ocho canciones que pasaron de manera súbita y fugaz, pero que significaron mucho y, quizás, una experiencia única de ver a este músico en directo por Europa.

Minutos después de las nueve de la noche, las luces de la sala se esfumaron, y uno a uno los componentes de FLYING COLORS se hicieron presentes en el escenario, dando comienzo a una noche llena de todo lo imaginable y más. La elegida para el punto de partida fue la misma que abre fuego en su último CD, la progresiva “Open Your Eyes”. Si hay algo que fue una remarcable constante durante todo el show fue la contundencia y el verdadero muro sonoro que fabricó el bajista Dave LaRue. Tuve la suerte de estar a pocos metros de él durante todo el concierto y era un verdadero espectáculo verle tocar y, sobre todo, disfrutar. Después de casi cinco minutos instrumentales la voz de Casey McPherson aparecería y así fue como su reinado comenzó y poco a poco fue sorprendiéndome más y más. Tampoco nos olvidemos de las seis cuerdas de Steve Morse con un cristalino, pulcro y a la vez arrasador sonido durante toda la noche. “Bombs Away” fue la seleccionada para seguir adelante y pese a que los contundentes slappings del bajista hicieron que me centrara en él, eso duró poco, al ver los vaivenes vocales de McPherson todo lo demás desapareció. Realmente una interpretación sublime, llena de sentimientos, transmisión y calidad a raudales.

Uno de los grandes momentos de la noche llegaría con “Kayla”. Esa carismática y pegadiza canción que apareciera en el primer disco de la banda, pegó fuerte en todos los asistentes que corearon mil y una veces el indesprendible estribillo. Otra cosa que llamó muchísimo la atención, fue el tratado casi delicado de los coros en la mayoría de las canciones, Neal Morse y Mike Portnoy eran los encargados, más allá de también ser los vocalistas principales en algunas de las canciones. También del primer álbum rescataron la contundente “Shoulda Coulda Woulda” y aquí el poderío del inquieto Portnoy se hizo más que presente sobre todo en su arrollador e implacable final.

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La máquina musical proseguiría con dos canciones más, la primera de ellas aparecidas en su Second Nature y funcionando perfectamente en directo. “The Fury Of My Love” sonó realmente majestuosa y principalmente por dos factores de valor incalculable: El gran solo de Steve Morse y nuevamente la sorpresa de Casey McPherson en el micro, regalándonos los más bellos y perfectos tonos. “Forever In a Daze” catapultada de su disco debut nuevamente tuvo como protagonista al excelente bajista Dave LaRue echándose la banda a sus espaldas al ritmo del mejor Funky. Otro estribillo rompedor y ganchero y los coros inmaculados de Portnoy/Morse.

Antes de lo que para mí fuera el momento estelar de la noche, comprobamos en directo un poco de la magia de “One Love Forever”. En su comienzo con Neal, Mike y Casey en el frente del escenario, al más puro estilo ’39 de Queen, y a posteriori y todos a bordo de sus respectivos instrumentos, continuaron adelante donde la participación vocal de Neal Morse fue realmente alucinante.

Y el momento de la noche, al menos para mí, ha llegado. El gran vocalista se quedó solo en el escenario, ataviado de su guitarra acústica y primeramente interpretó una canción de su otra banda ALPHA REV llamada “Colder Months”, una tierna, triste y melancólica balada. Con su sola voz llenó todo el recinto, pero lo que vendría a continuación sería para recordar por mucho tiempo… Desde el primer momento que escuché “Peaceful Harbor” se convirtió en mi canción favorita de la banda, esa perfecta y emocionante mezcla entre Jeff Buckley y Pink Floyd vivirla en directo, desde el punto de vista emocional, fue sencillamente indescriptible. La voz de Casey McPherson una vez más llegó hasta límites insospechados y ya el solo del Steve Morse a más de uno habrá dejado al borde del llanto…. ¡PERFECCION!

“The Storm” sería la siguiente en salir a la palestra y luego sonaría un combo proveniente de su última entrega discográfica. La extensa y progresiva “Cosmic Symphony” en primer lugar y seguidamente el primer y arrollador single “Mask Machine” que en directo funcionó a la perfectamente y fue una de las más coreadas y seguidas por la gente.

Y como todo llega a su fin, el fin que nos regaló la banda americana se llama “Infinite Fire”. Después de que todos los integrantes se retiraran del escenario, a los breves instantes regresarían para interpretarla. Otra que gracias a su ganchero y atrayente estribillo hizo mella en todo el público presente.

¿Os digo la verdad? El concierto se me pasó en un suspiro, tanto que cuando quise acordarme ya estaban sonando los últimos compases de la canción final, pero pese a esto, fue realmente grato ver a esta gran banda en directo y espero que si deciden grabar un tercer disco, también decidan nuevamente dejarse caer por la península ibérica.