[crónica] Garage Sound Festival 2018 – Rivas Vaciamadrid, 8 y 9 de junio

Texto: Nekrokosmos
Foto de portada: Daniel Cruz García
Videos: YouTube

Había mucho mono ya de arrancar la temporada de festivales de verano, y aunque no estemos aún metidos en la estacion del rey sol, sí y que ya estamos en junio y el calor empieza a apretar ¿O no? Sea como sea tras ver el cartel del Garage Sound Fest decidimos trasladarnos hasta Rivas Vaciamadrid para ver a artistas como Buckcherry o Danko Jones que gozan de gran popularidad y un gran directo, y dejar que la nostalgia nos ataque de lleno con Gun o el grandísimo Glenn Hughes ¿Valió la pena? Joder si valió la pena.

Para quienes no conozcan el festival simplemente comentar que celebraba su segunda edición, y que la propuesta es la de mezclar tanto rock n roll y hard rock como el mundo del motor…y es que sus horarios no solo se nutren de bandas musicales, sino también de espectáculos de motos, coches clásicos y mucho ruido ya sea a las dos o cuatro ruedas. Una apuesta segura para un público fiel como el que se trasladó hasta Rivas, que también gozó de una amplia zona de merch enfocada en parte al mundo motero.

El viernes empezaba algo flojo y con un panorama poco festivo al seguir lloviendo sobre el cielo de Madrid (tampoco la pista de barro frente al escenario invitaba a acercarse mucho), pero todo ello fue cambiando poco a poco para que se fuese montando un ambiente in crescendo hasta llegar a la fiesta que íbamos buscando. Los primeros en asaltar el escenario fueron los ingleses Stone Broken en su primera visita a España, jóvenes que llevan 5 años como formación y que venían a presentar su debut “Ain´t Always Easy”. Sabían perfectamente su condición de primera banda del festival, por lo que decidieron poner la mejor de sus sonrisas y el resto lo hicieron canciones como “Not Your Enemy” y “Let Me Go” en donde la baterista Robyn Haycock demostró no ser solo una cara bonita. Un rock genérico perfecto para este tipo de festivales, sincero y sin muchas florituras.

Nadie nos había preparado para el torbellino que vendría después, y es que los australianos Mammoth Mammoth asaltaron el Garage Sound sin miramientos. Poco le faltó a su líder Mykey para saltar del escenario para el público y ponerse a berrear temazos como “Lookin´ Down The Barrel” o “Kickin´ My Dog”. Dar un jodido espectáculo es lo suyo, y no tuvo reparos en lanzarse al suelo, subir por la estructura del escenario para cantar desde lo mas alto, y por momentos dejar algo de protagonismo a su bajista Pete Bell y su extravagante chaqueta. Apisonadora de rock n´roll macarra ahogado en cerveza. Aquí pudimos comprobar que el sonido del festival estaba siendo excelente, y para nuestra suerte se mantuvo de esta manera durante gran parte del fin de semana (no tuvimos que lamentar grandes inconvenientes).

En la diversidad está la gloria, y nos supo a caído del cielo lo que vino después: The Temperance Movement calmaron las aguas con su blues rock y masajearon nuestros cerebros con los cortes mas pegadizos de su recién lanzado “A Deeper Cut”. Si buscas consuelo ponte en las manos de su vocalista Phil Cambell y deja que llegue a lo mas sentido de tu ser, como logró hechizar al grupo público que ya abarrotaba Madrid. Al día siguiente tocaban en el Download UK, pero antes decidieron regalarnos joyas como “Battle Lines” o “Know For Sure” que agradecimos de buena manera.

Pero esto era una fiesta con sus saltos y sus coros ¿no? Pues para ello nos trajeron a los cabrones de Hardcore Superstar. Su rock n´roll (o mas bien sleazy) no puede morir (como bien reza su último álbum) y gracias a un Jocke bastante participativo no dejamos de gritar, hacer air guitar, y cantar a grito pelado temazos como “My Good Reputation” o “Last Call For Alcohol”. Dieron un show mas que correcto, todo lo que se esperaba de ellos y más.

Nos gustaría decir lo mismo de Buckcherry, quienes actuaban de cabezas de cartel de esta edición…pero ha estado un poco lejos de nuestras expectativas. No es que la banda norteamericana lo hiciese mal, aunque parece que llevaba el piloto automático puesto y el mal estado vocal de Josh Todd perminó por deslucir una actuación que no termina de recibir el aprobado. También es cierto que la aerolínea que los trajo hasta España había perdido parte de su equipo, pero no creemos que sea motivo suficiente para que clasicazos como “Crazy Bitch” o esa desteñida versión de “Roadhouse Blues” sonasen y se viesen como lo hicieron. Al parecer al día siguiente lo hicieron mejor en Barcelona.

Lo de Danko Jones es otra historia, y es que aunque el canadiense lleve el piloto automático sabe lo que tiene que hacer y que decir en cada momento para hacer explotar al público que tiene delante. Sin ser de sus actuaciones mas participativas, sí que gustó y bastante (gracias al sonidazo que logró sacar al escenario). Las canciones de su reciente “Wild Cat” sonaron tan pegadizas como las veteranas “First Date” o “Legs”, aunque nos quedamos algo extrañados cuando Danko decidió marcharse del escenario sin siquiera despedirse…al día siguiente comentaba en Twitter que la organización le había dado solo 1 hora de actuación y cumplió con lo estipulado.

Motorjesus fueron los elegidos para cerrar el primer día del festival, y no hay banda en el cartel que refleje mejor el espíritu del Garage Sound Festival. No importaba que fuesen más de las 2 de la mañana, los alemanes desataron la furia de su heavy rock con temas como “Trouble In Motor City” o “Nitro”, y a pesar de lo cansados que llevábamos después de más de 7 horas de rock lo dimos todo para caer en la cama rendidos.

El segundo presentaba un panorama mejor: soleado, sin aviso de lluvias y mayor afluencia de público. Normal, un día no laboral y nos visitaba dios en persona: Glenn Hughes…pero vamos paso por paso. Lastimosamente nos perdimos a Los Gallos intentando buscar algún sitio donde comprar provisiones en la zona de chalets que rodea al Auditorio Miguel Ríos (sin suerte, esta localización donde se celebró el último Sonisphere español no es lo más accesible del mundo).

Sí que llegamos a tiempo para ver a Mirloblanco, banda de la cual nos habían recomendado mucho su directo así que teníamos las expectativas por las nubes. El trío de Madrid cumplió y con creces, en parte gracias a un super motivado Lorenzo Becerra al bajo que no paró de saltar, aporrear su instrumento, instigar al público a unirse a su salvaje fiesta, y dejarnos claro que viven el rock n´roll en su propia piel. Las canciones de su álbum “Reinas Salvajes” no se pueden dejar pasar así como así, y en el corto tiempo que tuvieron en el Garage Sound demostraron no solo actitud sino calidad.

Los valencianos The Splizzy Gang lo tuvieron difícil para superar lo antes vivido, pero estuvieron a la altura gracias al trabajo tanto de Carlos Godoy como de On Monroe, que supieron sacar lo mejor de sus guitarras para arropar de distorsión la voz de Elisabet Gang. Lo suyo es el rock n´roll de vena más clásica y a lo New York Dolls, se les ve sin artificios, sin trucos bajo la manga, y en el festival dejaron claro que a pesar de llevar poco bajo este nombre se ganaron el derecho a buena manera.

Si eres fan de Pantera y Phil Anselmo habrás acabado de una sonrisa de oreja a oreja tras ver la actuación de Hell´s Fire. Big Mario hace una interpretación más que fiel del Anselmo mas bruto en su etapa noventera, y el southern metal corre raudo por esta formación madrileña que aunque con unas influencias muy visibles resultaron de lo más fuerte y entretenido del festival hasta el momento. Venían a presentar “Rest In Riffs” y sí que nos enterraron en ellos, así como con una grandiosa versión de The Doors (la segunda que nos llevábamos del festival).

Los holandeses Dewolff inundaron el recinto de psicodelia y rock sureño acompañados de un piano que nos dejó flipados a todos, donde a pesar de su corta edad y trayectoria dejaron claro que nacieron para este tipo de espectáculo. El vocalista Pablo van de Poel intentó ganarse a los asistentes chapurreando español, pero tampoco le hacía falta con trallazos como “Sugar Moon” o “Double Crossing Man” donde depositamos toda nuestra confianza en sus manos (venían presentando ese genial “Trust”). Mucho desparpajo encima del escenario y a nivel técnico, ni siquiera echamos en falta un bajista.

Los suecos Graveyard también tienen talento de sobra y de ello dieron testimonio en su actuación en el Garage Sound. Un gran y vistoso telón los presentaba, las canciones sonaban exactamente igual a sus versiones en estudio, pero quizás les faltó tener algo más de sangre en las venas al trasmitir esa sensación de directo para un público como el nuestro acostumbrado a la calidez. En cambio tuvimos la doliente y espectacular voz de Joakim Nilsson, una banda que regresa con “Peace”, y de la cual esperamos seguir disfrutando…concierto correcto pero no la mejor vez que los hemos visto.

Todo lo contrario lo vivimos con Ricky Warwick y sus Black Star Riders, quienes fueron pura pasión y se libraron de todos sus demonios como si del mejor concierto de sus vidas se tratase. Lástima que no pudimos terminar de ver su actuación ya que fuimos a entrevistar a Nicke Andersson y sus Lucifer (entrevista que pronto podrán leer en aquí), pero nos dio tiempo de disfrutar hasta de dos versiones de Thin Lizzy “Jailbreak” y “The Boys Are Back In Town”, así como de la genial “Soldiertown” de autoría propia.

El plato fuerte ya estaba aquí, y Glenn Hugues llegó como una jodida locomotora para traernos talento, gritos y mucho amor. Sin duda era una ocasión especial ya que su set estaba totalmente orientado a su etapa en Deep Purple, y hasta se permitió algunas licencias como interpretar el archi conocido “Smoke On The Water”, pero la magia real ocurrió en perlas como “Stormbringer”, “Mistreated” o “Burn”. Magia en estado puro, con una banda de mercenarios peromuy capaz (quizás algunos solos eran innecesarios, pero que buenos son los cabrones) que inclusive con su talento no logro ensombrecer la espectacular voz que gasta Glenn a su edad. Sobrado a no, su instrumento principal (la voz) se clavó en nuestros pensamientos…y así para siempre (ojo al batería, que realizaba su segundo show con Glenn).

La nostalgia no dejó de atacar, y es que nos tocaba ver a Gun. Lo bueno de no esperar nada de un directo (especialmente si cambian de vocalista), es que la vida te puede dar sorpresas, y ganchos directos a la yugular como nos pasó con el nuevo Dante Gizzi, quien no tuvo reparo en repasar los primeros álbumes de la banda hasta clasicazos como “Better Days” o su versión de “Word Up”. No le hicieron falta fuegos artificiales, la banda dio una masterclass de elegancia y rock que pocos pueden tras estas resurrecciones. Y ya solo nos faltaba el cierre de gala con Imperial State Electric, la vena mas clásica de todos los proyectos de Nicke Andersson. El hombre del eterno sombrero no defraudó, y con su manera particular de cantar dio lo que se esperaba de él, también recordándonos que nos gustaría ver a su bajista Dolph de Borst cantar muchas mas canciones como lo hizo en “Reptile Brain”. Vinieron, nos hicieron bailar y nos dejaron un buen sabor de boca para volver a casa, colaboración de Johanna Sadonis incluida.

¿Balance general? Poco más se le podía pedir al Garage Sound Fest de este año, una buena cita tanto con la música como con el motor y en la cual el buen sonido y la actitud de la mayoría de las bandas nos hicieron pasar grandes momentos. Todavía quedan cosas que pulir (la comida en el festival y sus momentos caóticos, por poner un ejemplo), pero todo indica que en breve se convertirá en una cita imprescindible en nuestras agendas. Han definido mucho mejor sus gustos musicales con este cartel, han ofrecido una oferta distinta a lo estrictamente musical con las performances de freestyle y car show, y supieron ponerse en la piel del público al respetar a rajatabla los horarios. Ya estamos pensando en que nos prepararán de cara a 2019, si lo hacen como este año sin duda repetiremos.