[crónica] Harakiri For The Sky + Heretoir + Cartesian Ghost en Badalona – Sala Estraperlo, 11/05/2024

Texto: Íñigo Domínguez Díaz
Foto: Zoe Lilith del concierto en Murcia.

No hace mucho más de un año que tuve la oportunidad de asistir a uno de los conciertos que más había esperado nunca. Uno por las ganas de ver a uno de mis grupos fetiche (el dúo austriaco Harakiri For The Sky), dos por los infinitos aplazamientos debido a la pandemia. El resultado en aquella ocasión fue el esperado, éxtasis. Después de aquella ocasión, no pensaba que fuera a volver a tener la oportunidad de una nueva dosis tan pronto. Poco me costó decidir acercarme a la Estraperlo de Badalona para abrir la posibilidad a experimentar de nuevo esa comunión artista-público que no siempre se da, pero que cuando lo hace te llena plenamente.

En esta ocasión los acompañaban los germanos Heretoir, un grupo de culto no fácil de ver y que complementa a la perfección la propuesta musical de HFTS. Combo post-black metal que al que los mallorquines Cartesian Ghost le dieron un toque progresivo a la noche.

Fueron los primeros en salir para regalarnos una serie de melodías muy en la onda de bandas como Tool o Katatonia pero con mucha influencia de un progresivo más floriturero del estilo Pain Of Salvation. Ellos describen su estilo como metal arcano y consecuentemente han titulado a su primer larga duración, Lux Arcana y que defendieron ante una sala ya bastante completa en su aforo. Tuvieron un sonido más que decente, sonando muy compactos y en todo momento muy activos, enganchando rápido con un público que, aunque había venido por propuestas bien distintas disfrutó de la energía de su breve actuación. Me encantó el tema Nights In Stone, perfecto reflejo de todas las influencias de la banda con un comienzo pausado, duro, con guitarras pesadas para poco a poco crecer en ritmo y cabalgar sobre el doble bombo, terminando de forma épica con un solo de teclado.

Con este buen regusto encaramos la siguiente banda, animados y con las expectativas en todo lo alto. Pues Heretoir no decepcionaron ni a sus fans ni a los que los escuchaban por primera vez. Actuación sublime la de los alemanes que enganchó desde el inicio con esa atmósfera oscura y pesada que cayó como la losa de una cámara mortuoria, una vez cerrada no entra el más mínimo halo de luz. ¿Y quién quiere estar en un sitio así?, tal vez os preguntéis. Pues todo aquel que sea capaz de ver la belleza cuando nada la ilumina, el que no tiene miedo a transitar por emociones ocultas en el alma. Experimentar la desesperación, la nostalgia y la soledad es necesario para saber de que están compuestas, vivirlas no debe ser ningún trauma, al contrario, el conocerlas te puede ayudar a superarlas. Ejercicio difícil al que la música puede prestar su ayuda de la misma forma que la presta para sentir alegría y felicidad.

Todo esto consigue transmitir la música de Heretoir, que durante casi una hora consiguieron que el público disfrutara de esa parte de nosotros a la que nos da miedo mirar de frente de a los ojos. La banda, formada en sus inicios únicamente por su frontman Eklatanz, presentaba una formación poco usual con tres guitarristas en el escenario y sin bajista. Esto ayudó a crear una atmósfera muy distinta, llevando una de las guitarras el peso de crear ritmos sin la pesadez del sonido del bajo. Fue un experimento que salió bien, siendo cada miembro consciente de su papel, centrando los solos y las individualidades en Eklatanz, que como he comentado es el creador del concepto de la banda. Lo dio todo sobre el escenario, no paró de moverse, de hacer headbanging y de dirigirse al público y agradecerle su presencia. Destacar, que, pese a esa atmósfera oscura, en su actuación las luces brillaron, siendo un espectáculo más luminoso de lo que los cánones aceptan para este tipo de espectáculo. En cualquier caso no molestaban y la banda fue descargando sus temas que fueron seguidos de forma hipnótica por el público, destacando Twilight Of The Machines de su disco más reciente Nightsphere, uno de sus clásicos Golden Dust, emotivo y que tiene un final apoteósico que fue muy aplaudido por el público. En contraste con estas dos obras más recientes, sonó el tema homónimo Heretoir, crudo y directo, con mucha influencia del black clásico y voces sacadas directamente de las profundidades infernales. Se despidieron con The Circle, tema que da nombre a su disco más celebrado y que dejó a los asistentes con ganas de mucho más. Acudirán al Resurrection Fest este año, los que vayáis por allí, no perdáis la oportunidad de pasaros un rato por el escenario cuando toquen.

Si bien tanto Heretoir como HFTS se encuadran en un mismo estilo, el post-black metal, aún siendo la raíz la misma, el resultado es bien diferente. Son muy poco comparables, es como decir que Rhapsody y Stratovarius son lo mismo, un powermetalero te diría que te lavaras la boca con jabón. Pues lo mismo vale para las dos bandas que actuaron en Estraperlo, nada tiene que ver la propuesta de la una con la de la otra, la teoría de la evolución los ha llevado por caminos diferentes. HFTS tiene una temática aún más extrema que Heretoir, ahondado aún más si cabe en el lado oscuro de la especie humana. Las depresiones, adicciones, el suicidio, la muerte misma son las temáticas recurrentes de sus canciones que no solo se reflejan en las letras sino también en la música. Riffs agresivos machacamuñecas, ritmos de bajo y batería lentos, pero con profundidad en cada nota y sobre todo una forma de cantar que más que cantar, son gritos de rabia y desesperación.

Y es que el dúo austriaco ha dado con la fórmula para crear atmósferas de mala leche desbocada, en las que se afrontan temas desde las emociones primigenias, sin ánimo alguno de querer controlarlas, explorando límites que rayarían la insanidad. Esto tiene también su traducción en el escenario; la banda hace una interpretación soberbia de sus temas, pero con una sobriedad que limita con la soberbia. Hay un punto en el que creo que esto es un proyecto de estudio que a sus dos fundadores se les ha ido de las manos y se han visto obligados a llevarlo al directo. Es cierto que lo disimulan bien, porque como he dicho la ejecución de los temas es magnífica, cada nota está medida, cuadrada en los ritmos y su frontman J.J. más que cantar, interpreta las historias que cuentan las letras de las canciones.

No se dirige en ningún momento al público, ni un mísero agradecimiento, tampoco lo desprecia, simplemente es un elemento más del entorno que usa a su acomodo. Pues este es el contexto en el que se desarrolla un concierto de HFTS, con lo que se debe venir aprendido de casa para que canciones como con la que abrieron I, Pallbearer o Homecoming: Denied! las acabes disfrutando dejándote llevar por esa cara oculta de la luna que todos poseemos. Aunque si tengo que destacar alguna de todas las que tocaron por su crudeza, esa no es otra que Heroin Waltz un relato sobre las últimas reflexiones de un heroinómano antes de quitarse la vida. Crudo, puro sashimi.

Finalizó el concierto con Song to Say Goodbye, momento en el que J.J. baja del escenario para cantarlo rodeado del público, en un gesto implícito de agradecimiento al público. Magnífico momento el que se vive, aunque te encuentres alejado del mini pogo que se forma, ya podrían terminar así siempre todos los conciertos. Conclusión: doble éxtasis esta vez. Por volver a ver y escuchar a HFTS y por haber tenido la oportunidad de hacerlo por primera vez con Heretoir. HFTS demostraron que, aunque no estaban ideados para salir de gira, es un acierto que hayan decidido hacerlo, su música transmite como pocas y es honor poder disfrutar de ella. Y Heretoir merecen su propio espacio, tienen entidad y personalidad suficiente para tenerlo, ojalá pronto lo veamos.