[crónica] House of Protection en Barcelona – Sala Razzmatazz 3, 30/06/2026

Tiempo de lectura: 4 minutos

Texto: AliveOriol

House of Protection es un proyecto muy reciente nacido en Los Ángeles en 2024, formado por dos ex-miembros de Fever 333 tras abandonar la banda por diferencias creativas: Stephen Harrison (guitarra y voz) y Aric Improta (batería y voz). Su propuesta parte de la exploración y la reinvención constante, fusionando hardcore punk, rock electrónico, industrial, nu metal y drum & bass en una fórmula tan explosiva como difícil de encasillar.

Su sonido destaca por la combinación de riffs contundentes, baterías frenéticas, texturas electrónicas y sintetizadores que no se limitan a acompañar, sino que forman parte esencial de las canciones. A ello se suma el juego vocal entre ambos músicos: Harrison aporta melodía y agresividad a partes iguales, alternando voces limpias y desgarradas, mientras que Improta imprime una energía más salvaje y directa, generando un contraste que se convierte en una de las señas de identidad de la banda.

Aunque apenas llevan un año de trayectoria, House of Protection ya ha publicado el EP ‘Galore’ (2024) y el álbum ‘Outrun You All’ (2025), además de colaborar con Architects en “Brain Dead”, acumular millones de reproducciones y firmar con Red Bull Records. Su crecimiento ha sido tan rápido como lógico para quienes han seguido de cerca sus pasos, especialmente gracias a unos directos que han ido alimentando su reputación tanto en Estados Unidos como en Europa. Llegaba el momento de comprobar de primera mano por qué tanta gente habla de ellos.

La expectación era palpable mucho antes de que comenzara el concierto. La sala fue llenándose progresivamente hasta presentar una imagen más que notable para una banda tan joven, con un público que parecía dispuesto a responder desde el primer minuto. Y así fue.

No hubo introducciones innecesarias ni tiempo para acomodarse. Nada más aparecer en escena, Stephen Harrison agarró el pie de micro y descendió directamente a la pista para abrir la noche con “Learn to Forget”. Rodeado de asistentes, continuó tocando mientras a su alrededor comenzaba a abrirse un circle pit que marcó el tono de todo lo que estaba por venir. Desde esos primeros compases quedó claro que House of Protection no entiende de distancias entre escenario y público.

La intensidad aumentó rápidamente con “Fuse”, donde la combinación entre una instrumentación demoledora y el contraste vocal de ambos músicos terminó de encender a la sala. Los empujones, los saltos y los primeros stage dives comenzaron a multiplicarse mientras la banda desplegaba una energía inagotable. Aric Improta golpeaba la batería con una fuerza descomunal, convirtiéndose en un espectáculo en sí mismo, mientras Harrison recorría cada rincón posible sin dejar de interactuar con los asistentes.

La conexión entre banda y público alcanzó otro nivel con “99%”, una canción todavía inédita que fue recibida como si llevara meses publicada. Lejos de generar dudas o desconexión, el tema provocó una reacción inmediata en una audiencia entregada que parecía dispuesta a seguirles allá donde quisieran llevarla.

Uno de los momentos más peculiares de la noche llegó durante “Being One”. Improta abandonó temporalmente la batería, sustituido por un músico invitado, para recorrer el escenario con total libertad. En medio del caos controlado que reinaba en la sala, entregó uno de sus platillos al público y llegó incluso a subirse sobre él, protagonizando una imagen tan surrealista como representativa de la filosofía de la banda. Más tarde todavía tendría tiempo para lanzarse a hacer crowdsurfing antes de regresar a su puesto para interpretar otra canción inédita, “Too Numb For Pain”.

A esas alturas la sala ya era una auténtica olla a presión. Cada estribillo encontraba respuesta inmediata entre los asistentes y cada acelerón de la banda provocaba nuevas oleadas de movimiento. “Fire” fue uno de los puntos álgidos de la noche, con buena parte del público dejándose la voz en sus coros mientras Harrison agradecía constantemente la entrega que estaba encontrando frente a él.

La sensación durante todo el concierto fue la de asistir a una actuación que funcionaba más por instinto que por planificación. Todo parecía fluir de forma natural entre músicos y asistentes, alimentándose mutuamente en cada canción. House of Protection no necesitó grandes artificios ni una producción desmesurada para mantener la atención de la sala; les bastó con su presencia, su actitud y una colección de canciones pensadas para ser vividas a máxima intensidad.

El cierre llegó con “It’s Supposed To Hurt”, aunque antes de arrancar la banda lanzó una última petición al público: dividir la pista para formar un doble mosh pit. La respuesta fue inmediata. Cuando la canción explotó, las dos mitades de la sala se lanzaron una contra la otra en una última descarga de adrenalina que puso el broche perfecto a la actuación.

Poco más de una hora después, la sensación era la de haber asistido a algo mucho más grande de lo que cabría esperar de un proyecto tan joven. House of Protection convirtió la sala en una olla a presión a base de energía, cercanía y una entrega absoluta por parte de sus dos integrantes. No hubo artificios ni grandes producciones: únicamente dos músicos empeñados en exprimir cada minuto sobre las tablas y un público dispuesto a acompañarlos en el viaje. Una demostración de fuerza que confirma que el enorme ruido generado alrededor de la banda no responde únicamente a los nombres que la forman, sino a la capacidad que tienen para convertir sus canciones en una experiencia física cuando pisan un escenario.

SETLIST HOUSE OF PROTECTION

Learn to Forget
Fuse
Pulling Teeth
99% (no publicada)
Being One
Afterlife
Godspeed
Too Numb For Pain (no publicada)
I Need More Than This
Fire
It’s Supposed to Hurt