[crónica] KISS en Córdoba – Plaza de Toros, 12/07/2018

Texto: Rafa Gant

Siempre se ha dicho que hay una serie de cosas que una persona tiene que hacer al menos una en la vida: montar en avión, hacer puénting o las clásicas de plantar un árbol, escribir un libro… A todas estas cosas se les puede añadir una que, sin lugar a dudas, se podría situar la primera de ellas, y eso no es otra cosa que ver un concierto de KISS.

El pasado 12 de julio fue el día elegido para el primer show de los norteamericanos en tierras andaluzas. El lugar, la Plaza de Toros “Los Califas” de Córdoba, dentro del marco del 38 Festival de la Guitarra, con artistas invitados como Europe, Mago de Oz y muchos más de ámbito flamenco.

A priori podría parecer que un concierto en Córdoba a mediados de julio sería un poco un suicidio, ya que en circunstancias normales lo lógico sería sufrir unos 40º, pero por suerte, los allí congregados disfrutamos de uno de los días más frescos de este verano, así que, otro punto a favor del show.

Los nervios de la espera duraron unos 20 minutos, que fue lo que tardaron en sonar los acordes del “Rock and Roll” de Led Zeppelin, que anunciaba el comienzo del concierto y la primera de las miles de veces que nos quedaríamos con la boca abierta a la largo de la noche, y es que ver al cuarteto descender desde las alturas hasta el escenario al son de “Deuce” fue, cuanto menos, espectacular, como espectacular fue también las casi dos horas que nos brindaron, tanto musical como visualmente, con Paul Stanley como hilo conductor y enlace con el público, muy comunicativo y cercano, y que se aprendió muy bien el nombre de la ciudad.

Por su parte, Gene Simmons ya es un show verlo a él solo, y es que lo único que necesita es una cámara a su lado para dar rienda suelta a su talento y amenizar con sus muecas y su sempiterna lengua, además de su habilidad para escupir fuego en “Firehouse”. También señalar, en el caso de Gene, que estuvo muy bien de voz, algo que, desde hace ya algunos años, no lleva tan bien Paul, que, aunque no fue su peor día, se notaba bastante que ha tenido tiempos mejores y a la hora de afrontar las voces principales se notaba que se le bajaba el volumen en comparación con cuando hablaba con el público.

La ejecución musical fue magistral, con un Tommy Thayer que tuvo su momento álgido con el tema “Shock Me” y su correspondiente solo de guitarra posterior, con fuegos artificiales saliendo del mástil incluidos.

Mientras los petardazos resonaban por toda Córdoba y los fogonazos del escenario hacían que sintiéramos el calor hasta en la grada, el grupo siguió con su repertorio de clásicos, como “I Love It Loud”, “Calling Dr. Love” para realzar un poco más si cabe el ego de Gene, o “Lick It Up”, las cuales toda la audiencia coreó al unísono. Acto seguido, el señor Simmons nos brindó una performance en solitario sin nada de desperdicio.

Empezando por una especie de solo espectral de bajo, en el escenario oscuro y con una luz verde enfocándolo desde abajo, hacía recordarnos a todos, gracias a sus muecas, a algún personaje diabólico de las pelis de terror de “serie B” de los años 70. Después, su habitual “desangrado bucal” antes de salir literalmente volando hasta la parte superior del escenario para interpretar “God Of Thunder” para nuestro deleite.

Antes del primer descanso del concierto llegó uno de los temas más esperados de la noche, “I Was Made For Lovin’ You”, pero personalmente pienso que sonó algo descafeinado, sobre todo debido al poco volumen de la voz principal de Stanley, además de que tanto Gene como Tommy no estuvieron acertados en la letra de los estribillos y se confundieron más de una vez, algo de lo que no sé si el público se dio cuenta, o es que yo soy muy quisquilloso. Pero después de una actuación “regular” de Paul llegó otra sublime.

Una tirolina lo transportó por encima del foso hasta otro pequeño escenario en frente del principal, donde volvió a jugar con el público para terminar de metérselos en el bolsillo, si no lo había hecho ya antes, y dejando claro que su estado de forma es envidiable. Para el primer colofón, el testigo del protagonismo pasó al miembro que aún no había “destacado” por decirlo de alguna forma. Así que, elevándose su batería hasta el cielo, Eric Singer nos recitó un “Black Diamond”, mientras Paul volvía con su tirolina hasta el escenario principal para acompañar al resto de la formación para acabar la actuación, seguida de una gran ovación, obligándolos a vernos de nuevo las caras por unos minutos más.

El pequeño descanso hizo muy bien a la voz de Paul Stanley, ya que “Detroit Rock City” significó su mejor momento vocal de la noche, recordando sus subidas tonales a casi las mismas de hace más de 40 años. Y como cierre de una velada inolvidable, su himno inmortal “Rock and Roll All Nite”, con la participación de todos y cada uno de los que allí estábamos y que habíamos decidido, acertadamente, compartir una experiencia, colectiva o individual, de la que jamás poder arrepentirse.

Casi dos horas, que, por supuesto, se hicieron cortas, con una despedida pirotécnica a la altura del espectáculo, del público, del maquillaje, del repertorio, del festival y sobre todo de un grupo en pleno estado de forma, que después de 45 años y 20 discos (sin contar los discos en solitario) siguen en la cresta de la ola y, lo más importante, siguen ilusionando a centenas de miles de personas allí por donde pasan.

Gracias Paul, Gene, Tommy, Eric… Gracias KISS

Deuce
Shout It Out Loud
War Machine
Firehouse
Shock Me
Solo de guitarra
Say Yeah
I Love It Loud
Flaming Youth
Calling Dr. Love
Lick It Up
Solo de bajo
God of Thunder
I Was Made for Lovin’ You
Love Gun
Black Diamond

Detroit Rock City
Rock and Roll All Nite