Texto: Iñigo Dominguez Diaz
Fotos: Elena Marco
La mitología y el imaginario pagano han tenido y tienen mucho recorrido dentro del metal, especialmente la nórdica. Tolkien y las óperas de Wagner recuperaron para el público historias y cuentos tradicionales sobre seres sobrenaturales que habitaban en los bosques y montañas de una cultura ancestral que por mucho que el cristianismo hubiera intentado borrar en su tiempo, seguía existiendo entre los habitantes de las tierras más frías de Europa. De entonces hasta nuestros días, esto de ha mantenido con más o menos presencia dependiendo de la época, viviendo actualmente un momento de auge gracias a la consolidación de las carreras musicales de muchos grupos que empezaron su recorrido en los dos miles.
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En lo que parece ser una iniciativa que podría tener continuidad como festival itinerante, el Heidenfest ha organizado una gira encabezada con dos de los grupos más representativos de la escena del folk/pagan metal, Korpiklaani y Finntroll, a los que les han acompañado los holandeses (para mí sigue siendo Holanda y no Países Bajos) Heidevolk, el resto de la patrulla troll, Trollfest y The Dread Crew of Oddwood, piratas como nota discordante del cartel.
Como ya me ocurrió la semana pasada, las obligaciones contracto-laborales me impidieron llegar a la temprana hora a la que comenzaba este Heidenfest por lo que a The Dread Crew of Oddwood no pude verlos. Me hubiera gustado presenciar y escuchar su show case acústico, pero no me fue posible. Sí que pude llegar a Trollfest que justo habían comenzado su actuación al entrar. La imagen fue impactante, ver a siete hombres de mediana edad disfrazados de flamenco rosa, no es lo que a priori esperas encontrarte cuando vas a un concierto de metal. Si bien conocía sus costumbres y vestimentas estrafalarias, no pude evitar santiguarme mentalmente, no me quedaba claro si iba a poder soportar lo que veía.
Luego me dejé llevar por el ambiente festivo que ya habían generado con mi llegada y flui con la vida, al menos iba a tener la oportunidad de saber si su propuesta me gustaba o no. Y tengo que decir que al final entre la simpatía de sus miembros, el ambiente festivo de la sala y una propuesta musical poco habitual, me vi bailando y siguiendo la conga que montaron que recorrió la sala Salamandra al completo, incluyendo los baños que se encuentran en la primera planta. Temas como la eurovisiva Dance Like a Pink Flamingo, la oda a la bebida tropical Piña Colada o All Drinks On Me te hacen saltar bailar y sudar a tope. Acabaron sorpresivamente con el que fue su tema más “serio” Kjettaren mot strømmen, de su primera época y que sí que evocaba a ese pagan metal con el comenzaron su carrera musical.
Los siguientes en saltar al escenario fueron Heidevolk, grupo al que había tenido la oportunidad de ver hacía unos cuantos años en una gira junto con Moonsorrow y que como en aquella ocasión me encantaron. Curioso es que en la banda no queda ninguno de sus miembros fundadores, siendo su bajista el que ostenta mayor antigüedad. Tal vez fue por el contraste del anterior grupo en el cartel, lo que me hizo engancharme fácilmente as pagan metal de corte vikingo.
Fue como si vinieran a decir; “señoras y señores se han acabado las bromas” y ya con su primer tema Ontwaakt rompieron una dinámica excesivamente sobrecargada de oxitocina. En lo musical su propuesta no es muy diferente a la de otros grupos del estilo, pero en lo lírico es dónde radica su fortaleza. Sus dos cantantes tienen varios registros desde el barítono a las voces guturales, alternando indistintamente las líneas siendo un espectáculo para la vista y un deleite para los oídos verlos y oírlos. Temas como A Wolf in My Heart o Drinking with the Gods (Valhalla) sonaron a la perfección e hicieron que el público los coreara al unísono con la banda en una comunión que fue de principio a fin de su actuación. Vulgaris magistralis y Nehalennia cerraron una actuación que supuso un reencuentro con una banda que ojalá se puede prodigar más en directo.
Llegó el momento estelar de la noche, Finntroll la banda finesa pero que canta en sueco (idioma oficial en Finlandia junto con el finés, aunque solo lo hable el 5% de la población) se asomaba al escenario, creando una atmósfera oscura y tétrica más en consonancia con la personalidad que las leyendas nórdicas han atribuido a los troles (seguro que disfrazados de flamenco, no). Como con Heidevolk, hacía mucho tiempo que no tenía la oportunidad de ver a Finntroll y tenía ganas de volver a disfrutarlos, aunque no trajeran nada nuevo bajo el brazo (incisillo, ninguna de las bandas lo hacía).
Ya con Midvinterdraken y su tétrica intro, hubo otro cambio de ambiente, dejando la épica anterior para introducirnos en la oscuridad de las cuevas habitadas por toda suerte de seres mitológicos. Y así siguió el resto de su actuación, cayendo casi del tirón todos los temas del setlist, entre los figuraron grandes clásicos de su discografía como Blodsvept, con tinte black n’ roll, Svartberg con sus tétricas melodías, Trollhammaren para demostrar que la banda también tiene su vis festiva y un clásico como Jaktens tid para dar un poco de épica hacia el final de actuación. Si bien consiguieron oscurecer el ambiente, lo hubieran hecho más envolvente aún si hubieran contado con su teclista en directo, disparar pistas solo como último recurso por favor. No solo les faltó el teclista sino también su frontman Vreid que fue sustituido por Kistelach vocalista de la desconocida banda Vanvidd que la verdad hizo una actuación más que sobresaliente cargándose a la espalda la responsabilidad del show como si siempre hubiera estado ahí.
Al poco de finalizar Finntroll¸ la crew no tardó en descubrir el escenario para Korpiklaani, seguramente el más completo y mejor realizado de todos los que les he visto incluyendo festivales de gran formato. Lástima que no supieran aprovechar este momentum con una buena actuación y es que como me suele pasar con esta banda, unas veces me toca la de cal otras la de arena. En este día fue regular, si bien en iluminación, escenografía y como espectáculo en general estuvo bien, el sonido falló.
La voz de Jonne estaba baja, muy al nivel del resto de instrumentos lo que generó que ha momentos resultara inaudible. Bien es cierto que el ponía su esfuerzo en que no fuera así pero tampoco fue su mejor noche, lo que hizo que el concierto del clan del bosque quedara deslucido. En cuanto al setlist, otra particularidad de este personaje y es que juntaron las canciones en inglés al comienzo de la actuación sorprendiendo con Wooden Pints, tema poco habitual en sus conciertos con otras más habituales como Happy Little Boozer y durante este tiempo se dirigió al público en inglés.
A partir de Aita y con la excepción de la versión a Bony M, Gotta Go Home (uno de los momentos álgidos del concierto) y la final Vodka (cuya letra es hora de que vaya siendo revisada, difícilmente cumple estándares de igualdad de género), todas las canciones en finés y Jone se dirigió a partir de entonces en su lengua materna al público. Dado que el finés no es precisamente una lengua común quedo como si tuviera un diálogo consigo mismo, algo discutible.
Terminó la fiesta pagana, una de verdad con trasgos, goblins y troles donde estos últimos fueron los triunfadores, los de verdad, los que dan miedo y se comen a los niños. Esperemos volverlos a ver pronto y que no tarden mucho en editar un nuevo trabajo, se les echa de menos.
Setlist Korpiklaani
Hunting Song
Wooden Pints
A Man With a Plan
Happy Little Boozer
Aita
Kalmisto
Ämmänhauta
Tuli kokko
Leväluhta
Päät pois tai hirteen
Lonkkaluut
Ruumiinmultaa
Gotta Go Home
Viima
Metsämies
Saunaan
Vodka





























