[crónica] Nightwish + Beast In Black en Madrid – Wizink Center, 30/11/2018

Texto: Mariano Bacigaluppi Beguiristain
Videos: Youtube

…Creo que no fui el único que hace poco más de dos años, en este mismo recinto, que me llevé una decepción y un mal sabor de boca tremendo después de ver, quizás, uno de los peores conciertos de NIGHTWISH donde reinaron el aburrimiento, el desgano y un taciturno setlist (aquí podéis comprobarlo)… Pero por suerte, eso ya es el pasado… La banda finlandesa dio un concierto perfecto… De esos antológicos que quedarán en la memoria de muchos de los presentes… ¡Nightwish están más vivos que nunca!

Todo comenzó a las 19:30hs, con una puntualidad extrema, con los también finlandeses BEAST IN BLACK que dieron un show cercano a los cuarenta y cinco minutos, pero intensísimo, poderosísimo y fiel reflejo al grandísimo presente que tiene la banda en la actualidad y que esto obviamente puede traducirse en un prometedor futuro y sin duda alguna, el pilar fundamental lo podemos encontrar en la figura de su cantante Yannis Papadopoulos. Arracaron a toda pastilla con la magistral Beast In Black donde el vocalista griego llegó hasta límites inimaginables con sus agudos, eso sí, bien escudado por los coros de Anton Kabanen, líder de la banda. El nuevo batería, Atte Palokangas (ex-Thunderstone), una verdadera apisonadora que no dio casi respiro a su doble bombo. La pegadiza Eternal Fire fueron con lo que continuaron y, en poco más de cinco minutos, ya tenían a todo el Wizink Center en el bolsillo ya que todo el mundo estaba aplaudiendo y vitoreando a la banda, y cada vez más cantando sus canciones. La cabalgata sonora de Blood Of A Lion cosechó más y más adeptos a la fiesta bestial, y con The Fifth Angel las guitarras se endurecieron un poco más. Habría también momento para bajar los decibelios y esto fue con Ghost In The Rain, en dónde la interpretación del vocalista heleno fue literalmente sublime y perfecta.

Con Crazy, Made, Insane sería el momento freak de la noche, ya que ambos guitarristas y el bajista, se ocultaron tras unas gafas electrónicas en donde las tres palabras de la canción, se repitieron (cual cartel publicitario) en infinitas ocasiones. El megahit Blind And Frozen, también tuvo su lugar en la noche, y de manera magistral por cierto, y para el final la elegida fue la poderosa y contundente End Of The World. Concierto absolutamente increíble, rebosante de calidad y de buenas vibraciones (arriba y abajo del escenario). Era la tercera vez que veía a la banda y, sin duda alguna, fue la mejor y con muchísima diferencia. Eso sí, sigo echando un poco de menos que los teclados sean disparados y creo que ganarían muchísimo con un teclista arriba del escenario, pero parece que esto no lo evalúan. Una pena… Por cierto… En febrero del año próximo tendremos su segundo disco, que llevará por título “From Hell With Love” y ya tenemos su pegadizo single Sweet True Lies dando vuelta por las redes… ¡¡¡ Grandes Beast In Black !!!

Como habréis leído, no me fui demasiado contento de este mismo sitio hace más de dos años, con el último concierto, hasta la fecha, que había dado NIGHTWISH. El pasado verano, tuve la oportunidad de verles en el Festival Leyendas del Rock y en parte había recobrado la fe en ellos, y os puedo asegurar que después del concierto que pasaré a relatar, volví a hacerme fan de la banda finlandesa. Lo hicieron todo perfecto… El show… La entrega… Las hipnóticas imágenes… Los fuegos artificiales… Absolutamente TODO lo hicieron perfecto… El combo inicial con Dark Chest Of Wonders y Wish I Had An Angel fue genuinamente atronador y estrepitoso tanto visual como musicalmente. La legendaria 10th Man Down fue con la que prosiguieron y con un Kai Hahto abrumador desde su doble bombo y una grandísima entrega de parte de la vocalista Floor Jansen que así sería durante toda la noche. La conmovedora Come Cover Me fue la siguiente y, llamadme nostálgico, pero eché de menos la grandiosa y lírica voz de Tarja Turunen… Aunque como he dicho antes, el trabajo de la cantante holandesa, ex-After Forever, fue impecable… En este tipo de canciones más líricas y operísticas sigo acordándome de la cantante original de la banda y de las tres veces que les vi en directo en aquella época. Pese a ello, la interpretación de Gethsemane fue magnífica y una de las mejores de toda la noche. Con una gran intervención del flautista Troy Donockley llegó el momento de Élan que fue una de las coreadas y seguidas por todos los presentes.

Con otro gran binomio sonoro los finlandeses nos harían viajar nuevamente al pasado. La grandiosa Sacrament Of Wilderness en primer término y luego Dead Boy’s Poem, la cual hacía muchísimo tiempo que no tenía la posibilidad de escucharla en directo y fue una legítima delicia sónica para nuestros oídos. Por unos instantes, la vocalista se ausentaría del escenario y llevaría la batuta el flautista, de origen inglés, para la interpretación de la tradicional e instrumental Elvenjig para luego enlazarla y fusionarla con la antigua y metalera Elvenpath. Vendría que tiempo de una de mis favoritas, I Want My Tears Back en donde Floor Jansen no paró de bailar y sonreír durante toda su interpretación y compartiría liderazgo vocal con el bajista Marco Hietala. Lo de las sonrisas no sería algo exclusivo de ella, ya que se puede hacer extensible al resto de la banda, incluido al teclista y compositor Tuomas Holopainen. La también pegadiza Last Ride Of The Day fue la siguiente que interpretaron y para después otra de las grandes sorpresas… Nunca había escuchado en directo The Carpenter y fue un verdadero placer. Nunca, hasta esta gira, la habían tocado fuera de Finlandia y fue realmente agradable y sorprendente haber escuchado esa joya, proveniente de su disco debut.

Y de sorpresas seguiríamos… The Kinslayer fue, sin dudarlo un solo segundo, una de las mejores canciones de la noche. Desde la pantalla del fondo del escenario, pasando por las explosiones y una descomunal interpretación de la vocalista neerlandesa hicieron que esta canción fuera una de las que más brillara en la noche madrileña. La heavy Devil And The Deep Dark Ocean fue la que siguió a postriori y con Nemo, con un cuidado y delicado color añil durante toda su interpretación, llegó otro de los momentos de la noche en dónde la gente cantó con las últimas fuerzas que les quedaban. Habría tiempo para una más, y ésta fue Slaying The Dreamer y, tras su interpretación, la banda se ausentó del escenario por unos ínfimos instantes. Ya que saltaron súbitamente a las tablas, para una reducida versión de la pomposa The Greatest Show On Earth y para la despedida, se guardaron los diez preciosos minutos de Ghost Love Score. Así nos dirían adiós de manera definitiva con sonrisas arriba y abajo del escenario…

Me he vuelto a hacer fan de la banda… ¡Nightwish están más vivos que nunca!