[crónica] Okkult Session III en Madrid – Sala Mon, 09/10/2022

Texto: Jorge Fretes
Foto de portada: David López

Tras un año de espera para consagrar su tercera edición, el pasado domingo llegaba uno de los eventos más exquisitos para los amantes del metal y del rock no convencional. Si en otras ediciones contaron con artistas como Godflesh, Amenra, Neurosis o YOB, la vuelta a Madrid nos traería una ristra de bandas que en días anteriores habían actuado en el AMFest de Barcelona y seguían de gira por Europa.

La cita fue en la sala Mon desde muy temprano por la cantidad de bandas, para una de las jornadas más oscuras del año. Encargados de abrir el Okkult Session III poco después de las 17:00 fueron los ingleses Telepathy. Ante un todavía escaso pero agradecido público, la banda de cinematic sludge metal tardó segundos una vez empezada la primera “Black Earth” para encontrar un sonido que encajase en la acústica del sitio, y de ahí en más dieron un corto pero elegante concierto en el que se mezclaron inteligencia compositiva y belleza instrumental, siempre muy cerca del progresivo. Esperamos pronto volver a ver al cuarteto por España.

No tendrían tanta suerte con el sonido de la sala Mon los americanos Irist. Los de Atlanta empezaron con un considerable retraso de 20 min, lo que arrastraría al resto de bandas, y aunque tras tres canciones dentro de su set consiguieron algo más estable, el sonido de su metal más extremo y cercano al sludge nunca terminó de encontrar su lugar. El show consiguió levantarlo un excelente frontman como Rodrigo Carvalho, quien se dirigió al público en español y arengó a los presentes desde la primera “Burning Sage” hasta la final “Surging Ablaze”, con la que se despidieron de Madrid tras haber pasado también por el Amplifest de Portugal.

Es la historia de todas las bandas que pasarían este fin de semana por Madrid. Venían arrastrando largas giras europeas, habiendo pasado antes por el AMFest de Barcelona y el Amplifest de Portugal, y como nos contó Nick DiSalvo minutos antes de su actuación con Elder “simplemente estamos muy cansados”. Nada de eso se notó con los americanos Pallbearer, uno de los grandes esperados de la noche.

La expectación por los de Arkansas también se notó en la cantidad de público, que ya empezaba a abarrotar las primeras filas de la sala Mon en una nube de humo. Tras un excelente ‘Forgotten Days’ de 2020, Brett Campbell y los suyos llegaban al Okkult Session con el aura de cabezas de cartel sin serlo, y dieron la talla sonando escandalosamente bien desde la primera “Foreigner”. Un set bastante bien elegido, en el que el público celebró animosamente temazos como “Caledonia” o “I Saw The End”. Supieron trasladar a la perfección esa sensación de melancolía y angustia que impregnan sus canciones.

La psicodelia aterrizaba en el Okkult Session III de la mano de Elder, la banda más rockera de la jornada. Los de Boston, afincados en Berlín, siempre han sido una banda que ha roto barreras en cuanto a su sonido, pero es cierto que es en sus últimos lanzamientos cuando por fin se han convertido en esa fuerza de música psicodélica a la par que progresiva que llega a convencer a la primera.

Con un sonido bastante alto pero claro fueron cayendo las largas composiciones de “Compendium”, “Blind”, o “Dead Roots Stirring” con un Nick DiSalvo pletórico tanto en ejecución como en presencia, y sería un bolazo de 10 si solo hubiesemos podido escuchar lo que intentaba cantar. No pudimos escucharlo en ninguna parte del concierto, tapado por todo lo demás, pero en Elder las voces nunca fueron el fuerte. Lo suplieron con pasión, e incluso vimos al “nuevo” guitarrista Mike Risberg estar más animado de lo habitual. La nueva incorporación Georg Edert en la batería dio el callo y excitaron de sobremanera a los presentes, que hasta se arrancaron en un tímido pogo en la final “Sanctuary”.

La psicodelia, pero más oscura, se encargaba de cerrar la noche con los fineses Oranssi Pazuzu. El interés que han generado con sus últimos lanzamientos, especialmente con su quinto álbum ‘Mestarin kynsi’ de 2020, les ha valido el puesto de cabezas de cartel bastante merecido. Un concepto de puesta en escena totalmente diferente al resto de grupos, una especie de trance y catársis que traslada a la perfección sobre las tablas canciones como “Värähtelijä” u “Oikeamielisten sali”.

7 canciones le valieron a Jarkko y los suyos para dejar a todos los presentes en shock, entre convulsiones y riffs de guitarras de locura, guturales y golpes de teclado villanos, pero sobre todo con una performance que iba mucho más allá de lo estrictamente musical. Por momentos space rock, por momentos black metal, pero siempre progresivo en el más literal sentido de la palabra, Oranssi Pazuzu dieron un dolor de cabeza de los buenos para que la gente vuelva a casa dándole vueltas a lo que acababa de ver. Okkult Sesssion resulta necesario para que tanto este tipo de artistas como este tipo de público tengan un templo seguro al que acudir cada año.