[crónica] Rammstein + Abélard en Barcelona – Estadi Olímpic Lluís Companys, 11/06/2024

Texto: Marc Fernandez Cardellach

Rammstein en Barcelona: a través del fuego y la tormenta

Todo parecían problemas para Rammstein de cara a su concierto en la ciudad condal. Tras varios meses de sequía, el martes amanecía con una lluvia insidiosa que no hacía sino volverse más intensa a medida que avanzaba el día. Los rumores comenzaron a circular: no iba a haber concierto porqué se les había mojado la pólvora, tengo unos colegas en la cola a los que se les ha dicho que se marchen, y así una larga retahíla de rumores.

Sea como fuere, los germanos no son ningunos novatos en lo que a conciertos de estadio se refiere, y así lo demostraron. No soy el biógrafo de la banda, pero dudo mucho que sea la primera vez que los elementos les han dado problemas a la hora de plantear un show, por lo que todos estos rumores eran eso, rumores. Lloviera, granizara o cayeran hachas del cielo, miles de personas se agolpaban en el estadio de montjuic como un variopinto mar de chubasqueros y paraguas, empapados y calados hasta los huesos, pero no por ello con menos ganas de contemplar uno de los mejores shows de arenas del mundo.

Sin duda las mayores damnificadas por la casuística del clima fueron Abélard, cuyo show de base es bastante íntimo y ambiental. En otras fechas de esta gira ha habido reportes de que el público les venía prestando más bien poca atención, ya fuera por su propuesta puramente a piano o por tocar en un escenario pequeño en medio de la pista, pero si a esto le sumas las dificultades técnicas por la lluvia y que el espectador promedio está intentando mantenerse seco a toda costa, no se da exactamente el cóctel perfecto para un concierto memorable.

Aún así supusieron un entremés muy agradable, aún cuándo sólo fuera para acompañar a los pensamientos del fan que no tenía claro cómo iban a salir adelante el show bajo unas condiciones tan adversas.

“Ramm 4” fue la responsable de abrir la actuación, valiéndose de su aura misteriosa para sacar pecho de todo lo que haría memorable al concierto de los germanos. Los miembros de la banda desfilaron con elegancia sobre el escenario, prendieron los fuegos artificiales al ritmo de la percusión y un rugido ensordecedor de 30.000 personas les dió la bienvenida a un lshow para la historia. Le siguió “Links 2-3-4”, que aunque resultona, palideció en comparación con el inmenso riff de “Keine Lust”, a la que le acompañó el griterío de una multitud que de pronto hablaba un perfecto alemán.

La pirotecnia estuvo algo más ausente que en segundo tramo del concierto, aunque eso sí, cuándo hacía acto de presencia temblaba toda la montaña, tal y como ocurrió con las cegadoras explosiones de “Sehnsucht” o con la gaseada a la pista de “Asche zu Asche”.

Sea como fuere, el concierto fue desgranándose con solvencia, si bien con la típica frialdad a la que Rammstein nos tienen acostumbrados, como si las llamas de su producción fuera toda la calidez que necesitaran transmitir a su público. Cierto es que “Sehnsucht”, “Asche zu Asche” o “Mein Herz Brent” tampoco se encuentran entre los temas más celebrados de la banda, y más cierto es que si el grupo ha logrado conglomerar a tamaña multitud en un señor estadio como el de Montjuic, es por su appeal a un público no tan hardcore con la promesa de un show espectacular.

No es momento de abrir el debate de si el público pudo aburrirse en este tramo de la actuación por desconocimiento de su fondo de armario, porqué aunque sí que se percibió un bajón, el grupo siguió poniendo todo de su parte en lo escénico, por lo que no creo que al final del día nadie se sintiera defraudado.

Dicho de otra forma: cuándo está lloviendo a mares, el aire es más frío que el corazón de tu ex y la banda lo sigue dando todo, con el maquillaje corriéndole por las mejillas y pisando varios charcos sobre el escenario, saltar y darlo todo es a la vez un impulso y un requisito para sobrevivir. Además, nunca se ha agradecido tanto que una llamarada de cuatro metros caliente al personal.

El primer momento en el que Rammstein hizo gala de su grotesco sentido del humor fue en “Wiener Blut”, sacando un carrito gigante habitado por un bebé más feo que un cangrejo del revés, que para mayor bonanza de la humanidad, terminó estallando en llamas.

Sorprendentemente, fue la reciente “Zeit” la que logró arrancar al público de esta extraña apatía, que seguida de otro corte no tan viejo como “Deutschland”, supusieron un retorno por todo lo alto del grupo al escenario, habiéndose convertido esta última en todo un clásico moderno, a la altura de cualquiera de sus clásico, teniendo incluso toda una rave con coreografía a modo de introducción. Sin querer abandonar su disco homónimo, el grupo encaró un “Radio” electrizante que auguraba el inicio de la traca final de temas infalibles.

El primer clasicazo en caer fue “Mein Teil”, canción que precisamente se hizo célebre por la teatralidad de su interpretación en vivo, en la que Till cocina al bueno de Christian Lorenz con un lanzallamas cada vez más grande, aunando la espectacularidad pirotécnica con el sentido del humor macabro que han hecho célebres a Rammstein en todo el globo. Señalar que la producción se va volviendo grande con el grupo, y es que cuándo hace unos años solo sacaban dos lanzallamas, ahora culminan la receta del Lorenz a la plancha con un gigantesco cañón antiaéreo que calcina sin piedad la olla.

Si antes señalaba que la primera mitad del concierto era algo más sobria en lo que a producción se refiere, la segunda mitad lo compensó con creces, guardando la banda sus mejores cartas para el tramo final de clásicos. Son plenamente conscientes de que “Du Hust” es su mejor tema y le meten la producción más espectacular en su desempeño, y es que si habías visto algún fragmento de las filigranas pirotécnicas del grupo antes de acudir al concierto, probablemente fuera el momento en el que Till dispara unos cohetes que prenden todas las columnas del estadio al ritmo del sprint final del tema, un momento glorioso donde los haya.

Sin reducir en lo apabullante de su producción, cuando el grupo encaró “Sonne” fue como si el mismísimo sol hubiera bajado del firmamento para calentar a los miles de congelados fans y ensalzar el épico estribillo del tema, sirviendo además para que el grupo hiciera el primero de los varios falsos finales, dejando al público jugando con una cámara que iba secando a entrañables personajillos de la audiencia por las pantallas grandes del escenario. Es en momentos así cuándo el público español demuestra porqué es el mejor de Europa, con un simple juego de cámaras se pudieron ver besos, familias felices, tetas y a un títere haciendo gritar a un estadio, todo en un breve pero enloquecido lapso de tiempo.

A diferencia de grupos como Tool, que vetan diametralmente el uso de los teléfonos en sus conciertos, Rammstein los integran pidiendo al público que les ilumine con sus linternas para la íntima versión de Engel que tocaron con Abélard en el escenario pequeño, logrando que mágicamente dejara de llover por unos instantes. A continuación volvieron al escenario con unas balsas de plástico que el público manteó como un literal océano de carne, disponiéndose para descargar la traca final de su show.

Tanto en “Ausländer” como en “Du riechst so gut” Till demuestra que aunque pasen los años, sigue odiando a su rodilla, jugando además con el público gritando: “Te quiero, puta”, pese a que no la tocaran, decisión comprensible si se tiene en cuenta la calculadísima producción de sus directos. Rammstein tratan de agotar el polvorín en una explosiva “Ich Will”, pero no la gasolina, pues en “Rammstein” le prenden fuego al estadio tanto desde el escenario como desde sus guitarras, pese a que la guitarra de Kruspe dejó de escupir fuego en medio de la canción, la única interposición notable de la lluvia en el desempeño de la producción.

“Adieu” se siente como la mejor canción para terminar su concierto, que con un aura escénica más íntima que las explosiones constantes, se guarda sus llamaradas para los estertores finales tanto del tema como de su espectáculo, culminando un extenso concierto de unas dos horas y media que hizo las delicias de los fanáticos que accedieron a empaparse y congelarse en un día tan complicado.

SETLIST

Ramm 4
Links 2-3-4
Keine Lust
Sehnsucht
Asche zu Asche
Mein Herz brennt
Puppe
Wiener Blut
Zeit
Deutschland
Deutschland
Radio
Mein Teil
Du hast
Sonne
Engel
Ausländer
Du riechst so gut
Pussy
Ich will
Rammstein
Adieu