[crónica] Roadburn Festival 2019, primer día: un jueves gobernado por Japón

Texto: Mary Carmen Lozano & Jordi Marqués Llabería
Fotos: Paul Verhagen, cedidas por el Roadburn Festival http://paulverhagen.nl

Si hay un festival que suele estar en boca de todos cada año, es sin duda el Roadburn, cuyo cartel se supera edición tras edición, considerándose aún un evento dentro del underground, pero con nombres del más alto calibre. En esta santa casa no íbamos desde 2016 y ya tocaba volver a invadir Tilburg, donde nos esperaban 4 días intensos de música, un acalorado debate entre si las patatas fritas debían llamarse friet o patat y ese extraño brebaje de nombre Jupiler que los holandeses insisten en hacernos creer que es cerveza.

Para los no iniciados en la senda del Roadburn, comentar que el festival se divide en varias zonas: la principal es la famosísima sala 013, donde se encontraban el escenario principal y la green room. Luego tenemos la Het Patronaat, de la cual desgraciadamente esta iba a ser la última oportunidad de disfrutar de ella, pues nos comunicaron que iban a transformarla en oficinas. Una pena, pues era una de las maravillas del festival y donde guardamos grandes memorias (véase por ejemplo el ritual que dieron Hexvessel junto a Arktau Eos mientras la luz atravesaba las cristaleras de la iglesia). La tercera parte está compuesta por un recinto en el que se encuentra la zona de merch, zona de restauración, las salas Hall of Fame, Koepelhal y el skatepark Ladybird. Pero si todo esto os parecía poco y tenéis algo de sangre nerd en vuestras venas, podíais pasaros por el Pit Stop donde Kickstarter había organizado una serie de eventos de juegos de mesa. La única pega es que abría demasiado tarde en relación con la apertura de puertas del festival y si tu running order estaba tan completo como el nuestro, apenas tenías tiempo de tocar un tablero.

Como veis, el Roadburn en sí no es un festival, si no que es toda una experiencia y sin más dilación, vamos a contaros la nuestra, la cuál empezó el jueves en una Het Patronaat abarrotada para ver a Vile Creature. El dúo formado por Vic a la batería y Kw al bajo dio una lección sobre cómo transmitir un mensaje pro queer (si podéis buscad el discurso, porque es digno de ser escuchado) a través del Sludge en su variante más pesada y violenta, repleto de guitarras altamente distorsionadas y densas con pasajes lentos que caracterizan el estilo, sin dejarnos ni un solo momento de descanso más allá de las pausas entre canción y canción. Una gran actuación a la que se unió a los chillidos Meredith Graves de Perfect Pussy y directora de Kickstarter Games.


Foto: Mary Carmen Lozano

La Green Room estaba también hasta los topes y no es para menos, Treha Sektori sabe como ponerte la piel de gallina y dejarte en estado de shock. Su show fue simplemente un viaje llevado a la perfección entre los visuales y la música. Estuvimos frente a una actuación única, pues a modo de celebración de diez años de existencia, Sora reinterpretó temas como “Ah Estereh Komh Derah” o “Sahe Fermat” así como otras del proyecto Rejet. Mi más sincera gratitud a que la audiencia del Roadburn en ese momento supiese estar callada y tan metida en el viaje como nosotros, pues no necesitábamos nada más que la magia de Sora y su dark ambient para meternos de lleno en las proyecciones. Uno de los highlights del jueves y esto no hacía más que empezar.

Nuestra intención era ir a ver Lingua Ignota, y bueno, se intentó, pero debido al formato del evento, resultó un poco difícil. Extrañamente, a veces no es necesario ver como tal, para disfrutar de la experiencia y este fue uno de los casos. Krystin Hayter se situaba en el centro de la Green Room, alejada del escenario con el público rodeándola en círculos. Ella iba paseándose entre nosotros, mientras sostenía una luz o farolillo e iba fustigándose con ella, mientras se dejaba los pulmones en sus cánticos. Tal vez en ningún momento vimos a Krystin como tal, pero si vimos el reflejo de la luz en las paredes, algo que recordaba a las llamas del fuego avivándose y si te dejabas llevar por la música, que queréis que os digamos, era mágico. “All Bitches Die” es un álbum delicioso y a la vez complicado de llevar al directo, tras la actuación de Krystin esa tarde (y la que veríamos más adelante de manera espontánea en el skatepark), no tenemos ninguna queja por nuestra parte.


Foto: Esteban Portero

Nuestro primer contacto con el escenario principal de la 013 venía de la mano de Hexvessel interpretando su último álbum “All Tree” al completo. Y con ellos vendría quizás la primera decepción del festival. No porque “All Tree” sea un mal disco, ni porque Mat McNerney y los de Kuopio diesen un mal concierto, nada más lejos de la realidad, si no porque los eventos de “x album in full”, a veces son un arma de doble filo. Te tiene que encantar ese álbum o ser todo un hit para meterte de lleno en la performance, pero “All Tree” lleva poco tiempo en el mercado por lo que aún no ha calado tan hondo como el resto de sus hermanos. De ésta forma el show empezó bastante caldeado pero fue bajando gradualmente hasta que empezamos a echar de menos clásicos del Dawnbearer o Cosmic Truth. De todas formas, siempre es una delicia disfrutar de la voz de Mat, sobretodo en las excelentes condiciones de la 013.


Foto: Mary Carmen Lozano

Nos desplazamos a la Koepelhal para ver a una de las actuaciones que más esperaba ese día, Emma Ruth Rundle. Después de haberla visto en un espacio más o menos íntimo como sería el segundo escenario del AMFest la sensación con la que salimos esta vez fue un poco agridulce. Calificar de “decepcionante” o directamente “mala” este sho no sería para nada justo, pero tampoco llegamos a disfrutarlo tal como sí hicimos en el mencionado festival. Si bien su música y su voz te atrapan y cautivan, un directo tan sobrio en una sala tan grande y llena de gente no nos permitió disfrutar del concierto como es debido llegando a dejarnos un poco fríos. Igualmente, esperamos poder tener otra oportunidad de disfrutar de su música como es debido más pronto que tarde.

Después de Emma nuestros planes incluían descubrir por qué tanto hype alrededor de Heilung y así saber con ciencia cierta si la banda merece realmente la pena. Pero como suelen pasar en estos eventos, los planes cambian. Servidora llevaba más de 24 horas despierta, se había tomado ya como 5 cafés y había que despertarme. Por lo que nos decidimos por un poco de caña, vaya, que necesitábamos una descarga de puro macarrismo y Midnight eran los elegidos para tal tarea. El sonido de las campanadas anunciaba la salida del trío, el cual demostró porqué son uno de los grandes nombres del thrash/speed metal actual. Recordando a los extintos Motorhead en su época con Phil y Eddie como power trio los tres encapuchados defendieron a capa y espada su discografía sin concesiones ni reservas en un concierto en el que acabaron lanzándose encima de un público que se entregó a ellos desde el primer minuto coreando temas ya míticos como You can’t stop steel. Se notaba que tenían ganas de volver a cruzar el charco y nosotros teníamos ganas de que eso sucediera. Nos lo pasamos tan bien, que hasta podemos perdonarle cierta broma relacionada con los franceses que, por si acaso, no vamos a reproducir.

Tras este chute de adrenalina que ni un triple espresso podría habernos dados, tocaba dejar de lado las chupas de cuero y el acero para centrarnos en el plato fuerte del día: Mono junto a el cuarteto Jo Quail interpretando al completo “Hymn to the Immortal Wind”. ¿Recordáis lo que hemos mencionado antes de que este tipo de conciertos pueden ser un arma de doble filo? No en el caso de los nipones. Sentimientos a flor de piel desde el minuto cero, un sonido de diez y una ejecución sobria, soberbia, magnífica y cualquier otro sinónimo que se os pueda ocurrir para sintetizar lo que fue una actuación magnánima. Si algo podía mejorar un álbum como “Hymn to the Immortal Wind” en directo, era un cuarteto de cuerda y que mejor que de mano de la cellista Jo Quail. No recuerdo ningún concierto de Mono que no nos haya dejado boquiabiertos o si más no impresionados y con una sonrisa de oreja a oreja, pero este sin duda se nos quedará grabado en la memoria como uno especial, ya solo por el set si no por la composición entre banda y cuarteto de cuerda si no también por el lugar. No creo que Mono hubieran deseado una mejor celebración de 20 años como banda.

Aún quedaban Crypt Trip para finalizar la noche, pero después de tal show por parte de los de Japón, todo se quedaba pequeño. Aún así, nos sentamos en las escaleras del escenario principal y gozamos un poco del rock setentero y psicodélico que nos brindó el trío texano.

FOTOS DE OTROS ARTISTAS DEL JUEVES

Crippled Black Phoenix

Heilung

Molasses

Myrkur

Rakta

Sherpa

Slægt

Thor & Friends

Thou

Twin Temple

Todas las fotos por Paul Verhagen, excepto las indicadas

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