[crónica] The Black Crowes + DeWolff en Madrid – WiZink Center, 18/10/2022

Texto: Mariano Bacigaluppi Beguiristain
Fotos: Óscar Lafox

Poco a poco, y por suerte, se van retomando las grandes giras y, sobre todo, las giras pospuestas, cómo es el caso de THE BLACK CROWES, gira-reunión que materializó en 2019 y a causa de la Pandemia, se extendió hasta este dieciocho de octubre de 2022.

Fue una noche mágica, vea por dónde se vea, me sentí un adolescente nuevamente y recordé la primera, y única vez hasta ayer, que había visto a la banda de los hermanos Robinson en aquel lejano veinticinco de enero de 1996 y cómo teloneros de nada menos que Jimmy PAGE & Robert PLANT.

Pero no sólo los americanos brillaron en el concierto… Unos jovencísimos DEWOLFF abrieron la tarde-noche sobre las 19:30hs. Banda, originaria de los Países Bajos, que tenía algo escuchada pero no había visto nunca en directo. ¿Conclusión? Me hicieron subir a un Delorean para darme un paseo lisérgico por la maravillosa década de los setenta.

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Menudo power trío más alucinante, lleno de energía y frescura qué, literalmente, prendieron fuego el escenario en los casi sesenta minutos que duró su presentación. Por momentos, el viaje te hacía degustar las melodías más ácidas de los primeros Pink Floyd, cómo así también el Rock crudo de Cream, Led Zeppelin y Deep Purple.

Pablo Van de Poel lleva la etiqueta de Rockstar/Frontman pegada en la frente y ese rol lo cumple a las mil maravillas. Su hermano Luka, tras los parches, es la contundencia personalizada y, por último, el teclista Robin Piso hace estallar su Hammond en cada una de las notas ejecutadas. Su presentación comenzó con la blusera “Night Train” dónde desde el primer segundo de vida puso patas para arriba el Wizink Center qué, poco a poco, iba colmándose.

Prosiguieron con la festiva “Made It 27”, con ciertos recuerdos a CREAM, y en dónde el vocalista principal se vio arropadísimo en los coros por sus dos compañeros de banda. “Yes You Do” fue la primera canción que escuché de la banda, hace dos años aproximadamente, y tenía muchísimas ganas de escucharlas. ¡¡¡Mind-blowing total!!! La conjunción de los tres integrantes fue literalmente perfecta y cada relleno del batería Luka Van de Poel hacía explotar mi cerebro y al llegar el solo de teclado, la experiencia fue netamente eargásmica….

“Sugar Moon” fue con la que continuaron en dónde el batería brilló nuevamente con su contundente ritmo, aunque el triunvirato sónico siguió siendo un engranaje perfecto, adalid de la ensoñación sonora. “Double Crossing Man”, qué es con la que continuaron, sonó netamente sureña y el estado de locura grupal crecía y crecía hasta llegar al infinito, con aplausos incluidos marcando su machacante ritmo.

El final se acercaba, pero comenzaron con la pegadiza “Treasure City Moonchild”, canción la cuál extendieron hasta casi los ocho minutos, y el batería, Luka, por momentos tomó el rol de vocalista principal jugueteando con el público logrando un feedback perfecto y, finalizando, por todo lo alto y alocadamente…. No los hubo, obviamente, pero yo vi fuegos artificiales sobre el escenario en ese final 😉

La elegida para decir adiós fue “Deceit & Woo”, no sin antes mencionar lo súper-mega fan que eran de The Black Crowes, lo honrado que estaban por poder tocar con ellos y qué, para suerte de todos nosotros, volverían a estar por España en febrero de 2023. Verificad la fecha, buscad vuestra ciudad más cercana, pero sea cómo sea, no os perdáis a este pedazo de banda en directo.

Cuanto más se acercaban las 21:00hs, más nervioso me encontraba por volver a ver a THE BLACK CROWES. Parece mentira que hayan tenido que pasar cinco lustros para volver a ver a la banda y, nada menos que, homenajeando su tremendo álbum debut ‘Shake Your Money Maker’ y así, exactamente, fue como comenzó su presentación. En el fondo del escenario, de una improvisada barra de bar salió uno de los comensales a poner en una gigante e iluminada rockola la propia canción “Shake Your Money Maker” del blusero ELMORE JAMES y ahí mismo, todos los asistentes, supimos y entendimos que iba a ser una gran y memorable noche.

No es un spoiler, pero desgranaron el disco, canción por canción y en el mismo exacto orden y eso, realmente, fue genial. El puntapié inicial lo dio “Twice As Hard” y todo se puso patas para arriba. Había ganas de ver a los Cuervos Negros y eso se notó inmediatamente ya que la gente comenzó a saltar y vociferar, a pleno pulmón, cada una de las palabras de la canción inicial. Sin pausa alguna “Jealous Again” hizo su aparición y los presentes, continuaríamos, en la gloria.

Hasta altura nadie duda de lo enorme que es Chris Robinson, un frontman de los pies a la cabeza, o la seriedad personalizada de su hermano, Rich Robinson, pero mi sorpresa de la noche fue con el guitarrista Isaiah Mitchell, que haciendo las veces de guitarra solista, verdadera magia desplegó desde sus seis cuerdas durante toda la noche, y con un sonido netamente sureño. La formación se completaba con su histórico bajista, Sven Pipen, un formidable teclista como lo es Erik Deutsch y el contundente batería Brian Griffin.

La banda continuó con su tour de forcé magnificando la seguidilla con la antológica “Sister Luck”, la rockera “Could I’ve Been So Blind” y esa perfecta muestra de lo que es el GOSPEL, sí con mayúsculas, llamada “Seeing Things” dónde la comunión Chris Robinson y el público fue literalmente perfecta y así fue como llegamos a uno de los momentos álgidos de la noche. El “Hard To Handle” de Otis Redding fui sencillamente explosiva, bombástica y, quizás, dónde más adolescente me sentí, pese a haber abandonado esa etapa de mi vida hace una treintena.

Del Soul pasamos nuevamente hasta el Rock salvaje y desaforado con “Thick N’ Thin” y aquí, una vez más, comprobé el grandísimo estado vocal en que el frontman de la banda se encuentra. La última vez lo que lo había visto en directo, por 2017-2018, con sus ya desaparecidos CHRIS ROBINSON BROTHERHOOD, no estaba en tan buena forma y eso, sin duda alguna, es algo para celebrar.

Y si de celebraciones hablamos, llegamos hasta, quizás, el nirvana del concierto… “She Talks To Angels” fue inconmensurable… De verdad, me cuesta encontrar las palabras exactas para describir esos mágicos, casi siete minutos, que todos los asistentes pudimos vivir. Lo sé, es de esas canciones perfectas, de esas que nos trasladan a otros momentos, a otras historias de vida o épocas de nuestras vidas (ya pasadas), pero os puedo asegurar que a muchos se nos puso la piel de gallina, goosebumps que le dicen los anglosajones, y los sentimientos afloraron y brotaron por doquier. Postal para enmarcar en nuestras retinas y, obviamente, en nuestras mentes.

El Rock blusero continuaría de la mano de “Struttin’ Blues” y el final, al menos de lo que es el disco celebrado, se dio con “Stare It Cold” en donde las seis cuerdas de Rich Robinson brillaron de sobremanera con la ayuda del slide. El final del disco había llegado y todo lo demás que escucharíamos sería un plus… ¡Pero vaya pluses! Hasta el disco ‘The Southern Harmony And Musical Companion’ para rescatar la buenísima “No Speak No Slave” y, a posteriori, sonaría otra de las versiones de la noche “Papa Was a Rollin’ Stone”, esa mítica canción original de THE UNDISPUTED TRUTH, que fuera versionada por infinidad de artistas, sonó en la noche y fue tremendamente recibida, coreada y bailada por todo el público presente.

Viajaríamos hasta el ‘Amorica’ para traer la buenísima “Wiser Time” dónde, una vez más, el cantante hizo gala de su grandísimo estado vocal actual. De vuelta al The Southern Harmony contratacaron con un doblete compuesto por “Thorn In My Pride” y la excitante “Sting Me” que sonó atronadora. El final estaba al acecho y el cantante nos preguntó si estábamos bien y pese a que todos, al unísono, respondimos que sí, él comentó que necesitábamos una medicina…. Y sí amigos… “Remedy” sonó por todo lo alto y quemó nuestros últimos cartuchos de energía corporal. Fue otro de mis viajes a la adolescencia y que feliz fui… 😉

Con esto la banda se retiraría del escenario, por unos pocos minutos y volvería para dar la estocada final de la noche y sería con otra versión… Nunca fui demasiado fan de los ROLLING STONES, no puedo ocultarlo. Me gustan, pero no me enloquecen… Cuestión de gustos supongo, pero sí puedo reconocer que tienen grandes canciones y algunos discos al completo que pueden considerarse obras maestras y, sin duda alguna, ‘Exile On Main Street’ de 1972 es una de ellas y hasta allí viajarían THE BLACK CROWES para interpretar “Rocks Off” de manera magistral y, tras casi dos horas, decir adiós.

Banda contenta y entregada arriba del escenario… Público entregadísimo y contentísimo en pista y gradas… Poco más por decir… ¡Sólo esperar que vuelvan pronto!