Texto: AliveOriol
En 1995 nacía Trinket, una banda neozelandesa formada por un grupo de amigos del instituto. Tres años después, inspirados por la marca japonesa de automóviles Datsun pasaron a llamarse The Datsuns, nombre con el que no tardaron en llamar la atención gracias a sus explosivos directos y al apoyo del legendario locutor británico John Peel quien les dio un espacio en su programa para presentar una propuesta de garage rock con un enfoque mucho más heavy y cercano al hard rock que el de muchas bandas contemporáneas.
Su debut homónimo ‘The Datsuns’ (2002), sigue siendo considerado por muchos su mejor trabajo. Un álbum de producción cruda, riffs memorables, velocidad y una energía desbordante que llegó al Top 20 del Reino Unido. A partir de ahí la banda fue evolucionando: en ‘Outta Sight/Outta Mind’ (2004) apostaron por composiciones más limpias y melódicas, en ‘Headstunts’ (2008) experimentaron con estructuras más largas y complejas, y con el paso de los años terminaron encontrando un equilibrio entre la fuerza de sus inicios y un sonido más pausado y maduro, como demuestra su último trabajo ‘Eye to Eye’ (2021).
Aun así hay elementos que permanecen inalterables a lo largo de sus siete discos: riffs pesados, solos de clara influencia blues, armonías entre las dos guitarras, un bajo con personalidad propia, una batería sencilla pero contundente y la inconfundible voz rasgada de Dolf de Borst, más expresiva que técnica. Sus letras tampoco han cambiado demasiado. Nunca han pretendido ser especialmente profundas, hablan de velocidad, mujeres, fiesta y diversión, funcionando más como un vehículo para transmitir energía que como el centro de sus canciones.
Aunque el enorme éxito de sus primeros años fue disminuyendo con el tiempo, The Datsuns se consolidaron como una banda de culto muy respetada dentro del rock. Han liderado la escena neozelandesa, han teloneado a Metallica y han participado en festivales tan emblemáticos como el Ozzfest. Ahora regresan a Barcelona con la formación integrada por Dolf de Borst (voz y bajo), Christian Livingstone (guitarra solista), Phil Somervell (guitarra rítmica y coros) y Adam Lindmark (batería), dispuestos a demostrar que su reputación sobre el escenario sigue intacta.
Abriendo la noche estaban The Vil Veins, un power trío barcelonés nacido en 2024 y formado por músicos de distintos orígenes culturales, algo que se refleja en una propuesta variada cuya base es el garage rock. Aunque todavía no han publicado un álbum, sus primeros sencillos dejan entrever guitarras muy distorsionadas, un bajo protagonista, una batería potente y una voz rasgada que aborda temas como la identidad, las experiencias personales o la rebeldía. Todavía están dando sus primeros pasos, pero ya se han ganado fama por la intensidad de sus directos.
Y no decepcionaron. Sobre el escenario ofrecieron una mezcla muy interesante de contrastes: una batería poderosa con alma punk, un bajo demoledor, guitarras graves y una voz de tintes blues rock que aportaba un contrapunto melódico. La entrega fue absoluta. Incluso bajaron al público en la recta final del concierto e invitaron a un amigo a subir al escenario para marcarse un largo gutural. Además adelantaron una canción inédita perteneciente al álbum que publicarán este mismo año. Lástima que buena parte del público decidiera llegar únicamente para el cabeza de cartel, porque quienes estuvieron desde el principio pudieron descubrir una banda con mucho potencial.
SETLIST THE VIL VEINS
Intro
Paradise
WTH
Alarm
Low down
Be my guest
All my friends love alcohol
The last
R U satisfied?
La sala no llegó a llenarse, aunque reunió un buen ambiente cuando The Datsuns arrancaron con «Electric Lights», una descarga inmediata de guitarras afiladas y batería explosiva. Sin embargo, fue con «Bullseye» cuando la banda terminó de conquistar al público. La intensidad creció de golpe y, aunque no se formó un auténtico caos frente al escenario, los asistentes no dejaron de bailar, corear algunos estribillos y responder con continuos aplausos.
Con «Axethrower» Dolf de Borst demostró una vez más una de sus grandes virtudes: combinar una voz melódica con gritos desgarradores sin perder un ápice de intensidad. No dejó de moverse durante todo el concierto, jugando incluso con el micrófono, lanzándolo y recogiéndolo por el cable como si fuera un látigo. En «Helping Hands» consiguió que toda la sala acompañara el ritmo con palmas, mientras que los primeros acordes de «Harmonic Generator» desataron una de las mayores ovaciones de la noche. Al terminar «Gold Halo» Dolf bromeó asegurando que no iban a hacer el clásico teatro de abandonar el escenario para regresar unos minutos después: todavía quedaban canciones y preferían seguir tocando sin interrupciones.
El tramo final fue un auténtico derroche de energía. El público terminó saltando y disfrutando de cada tema, aunque sin llegar a formarse un mosh pit, mientras Dolf recorría el escenario completamente desatado. Más allá de la técnica, que nunca ha sido el principal argumento de la banda, The Datsuns demostraron que su verdadera fortaleza sigue siendo la pasión con la que interpretan cada canción. Cerraron con «Gods Are Bored», tras la cual Adam saltó de la batería y la dejó caer sobre el escenario en un último gesto de pura adrenalina.
Quizá esperaba encontrar la sala algo más llena, pero quien decidió quedarse en casa se perdió a una banda que más de veinte años después de su debut sigue transmitiendo una autenticidad y unas ganas de tocar difíciles de encontrar en una época en la que demasiados conciertos parecen limitarse a cumplir con el expediente.
SETLIST THE DATSUNS
Electric Highs
Sittin’ Pretty
Bullseye
Ugly Leather
So Long
Brain to Brain
Caught in the Silver
Axethrower
Girl’s Best Friend
Glide Like a Ghost
Bite My Tongue
Helping Hands
Harmonic Generator
Emperor’s New Clothes
Gold Halo
Moonstruck Man
Dehumanise
MF from Hell
Gods Are Bored


