Texto: Íñigo Dominguez Diaz
Fotos: Andrea Rodriguez
Muchos fenómenos no tienen explicación. Buscarles un porqué resulta inútil, infructuoso e improductivo por lo que más allá de la paranormalidad, no encontramos la razón de ser de los mismos. Pues bien, antes de subirme a la nave del misterio y tener que soportar una petulante revelación por parte de Iker Jiménez, prefiero buscar mi propia explicación al fenómeno en cuestión. La pregunta que surge es; ¿Cómo ha conseguido una banda de un país tan remoto como Mongolia conquistar al público metalero basando su propuesta en sus cantos e instrumentos tradicionales?
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Si buscamos en la historia reciente, hay un cierto paralelismo con Apocalyptica. Nuestro querido cuarteto/ trio de cámara explotaron al máximo el potencial de un instrumento de cuerda que llevado al límite se asemeja mucho a la estridencia de la guitarra eléctrica. Lo mismo han hecho nuestro recién adoptado grupo folk mongol, usar sus morin khuur (el violín de dos cuerdas que tocan dos de sus miembros fundadores Gala y Enkush) forzándolos al máximo. Después está la integración con la percusión necesaria para imponer un ritmo propio del rock/ metal, ambas bandas pronto se dieron cuenta de ello e incluyeron miembros de estudio o directo para poder contar con ella. El hecho definitivo (que no definitorio) que les une; ambos grupos han versionado a Metallica para darse a conocer (en el caso de los fineses se puede decir que han abusado un poco de ello) y se han rodeado de colaboraciones puntales de artistas muy reconocidos en la esfera rock/ metal. Abro paréntesis; este es un efecto colateral de la banda más influyente del metal y a la que debemos gran parte de nuestro a amor por esta música. Para los detractores de los angelinos, están más presentes en vuestras vidas de lo que os pensáis y los escucháis más de lo que creéis. Cierro Paréntesis
Todo esto no si es causalidad o casualidad, pero me vale como explicación plausible del fenómeno y me encantaría que Iker Jiménez intentara rebatírmelo.
Consciente de que he se me ha ido la mano divagando, pero es que el hecho es llamativo y no deja de sorprenderme y tengo que reconocer que, si he escuchado a The Hu con anterioridad, más allá de la curiosidad ha sido por verme a mi mismo como alguien capaz de disfrutar de las extravagancias que a veces se cruzan en nuestro camino. Así que no podía perder la ocasión de asistir al concierto que habían programado para Barcelona y he de reconocer que lo he esperado con ansia porque los comentarios y opiniones sobre sus directos solo eran buenas. Pues totalmente corroboradas y compartidas, pocas veces he visto una banda con tanta sobriedad y presencia en el escenario. La formación es imponente, ocho miembros claramente divididos en dos mitades, sus miembros fundadores al frente compartiendo el peso de la actuación y los músicos de directo en segundo plano apoyando a los principales como unos buenos gregarios en un equipo ciclista. La escenografía era de mínimos, pero con la presencia imponente del kit de percusión, convalida por mil atrezos que en ocasiones no hacen otra cosa que estorbar. Iluminación correcta, de luminosidad baja hizo que el concierto transcurriera en penumbra la mayor parte del tiempo, pero acorde totalmente con la profundidad y ritmo contundente de la mayoría de sus temas.
Sonido bien ecualizado y más teniendo en cuenta que se necesitaba integrar a ocho músicos sobre el escenario algunos de ellos con instrumentos poco habituales. No hubo ningún acople, aunque también es cierto que los músicos se movieron en pocas ocasiones de sus posiciones, puesto que el show en parte se basa en su sobriedad en el que lo importante es la música y la atmósfera creada como banda que no el protagonismo de uno u otro miembro. Si es cierto que como he comentado antes mayor peso en la actuación lleva el cuarteto fundador mientras que el resto de los miembros de la banda son más bien funcionales, como un grupo auxiliar. Una de las grandes virtudes de su propuesta musical y que es uno de sus caracteres definitorios es el canto gutural tradicional de Mongolia ¡!!Por fin una banda en la que las voces guturales no están fuera de contexto!!! Bien extraídas desde la profundidad de la garganta buscando el efecto de la resonancia en lugar de forzarlas al extremo, en realidad funcionan como un instrumento más y en gran parte de los temas sobre todo en los estribillos todos los miembros de la banda intervienen en el canto a coro, imponen tanto o más respeto que una haka de los All Blacks.
Las canciones elegidas para el setlist estuvieron bien equilibradas, también es cierto que a día de hoy solo tienen dos discos editados por lo que el show se dividió a partes iguales entre ambos discos con la aparición de un tema nuevo y de las dos versiones que han realizado de temas de Metallica. Comenzaron con The Gereg con intención de poner en contexto de; “esto es lo que os vais a encontrar chavales y chavalas” ritmos contundentes influenciados por el rock y metal de los 90’s, resuena a Alice In Chains, otra de las primeras Shoog Shoog, más en onda grunge de Pearl Jam. Se anima un poco el concierto con una canción a su héroe nacional dónde dejan ver más su lado folk en The Great Chinggis Khaan que contrastó con Upright Destined Mongol que se asemeja más a un canto de guerra para de nuevo contraponer con su tema más inclasificable, la balada Song of Women.
Sell the World es su canción más oscura y dónde el canto está más forzado orientado a la rabia que en el resto de los temas, TATAR Warrior es una oda a Metallica del Black Album sin duda uno de los mejores temas de la noche. La sorpresa de la noche fue un nuevo tema aún no editado Grey Hun que como era de esperar enganchó fácil a la audiencia. Through The Never mostró una vez más las cartas y la huella de los californianos en la banda. Después de Black Thunder, volvieron a su lado más folk con el tema que les dio a conocer Yuve Yuve Yu y de nuevo la vena guerrera en Wolf Totem para terminar con su vena más rockera en This Is Mongol. Breve retirada del escenario y para cerrar el círculo metallico interpretaron Sad But True con la que se despidieron dejando una impresión magnifica en su visita a Barcelona y un recuerdo imborrable en mi memoria.
He dejado deliberadamente para el final la referencia a los teloneros Solence. La razón ha sido la intrascendencia absoluta de su show. Una propuesta tan distante y diferente a The Hu no podía funcionar bien. Lo de mezclar elementos que no se pueden mezclar, solo sale bien en Alemania (Coca Cola + Fanta Naranja = Spezi, solo para valientes y seres humanos carentes de papilas gustativas). Solence es una banda con una propuesta orientada al pop con temas festivos que invitan al cachondeo. No se puede estar al cachondeo y a cabalgar en la interminable estepa mongola. En otro contexto seguro que los hubiera disfrutado más, pero en esta ocasión me encontré desubicado. Mismo sentimiento vi en la banda que no acabo de arrancar y cuya actuación fue poco reseñable. Es cierto que los músicos pusieron de su parte, pero su frontman esa noche no trabajaba. Se mostró apático y no conectó con el público. Si Leónidas hubiera formado un ejército de 300 frontman, a la pregunta de; “Espartanos, ¿cuál es vuestra profesión?” no se habría ganado el derecho del responder con un aullido. Seguro que en otro momento y lugar funcionan porque la banda tiene potencial y espero poder disfrutar de ellos como seguro se merecen.
Setlist The Hu
The Gereg
Shihi Hutu
Shoog shoog
The Great Chinggis Khaan
Upright Destined Mongol
Song of Women
Sell the World
TATAR Warrior
Grey Hun
Through the Never
Black Thunder
Yuve Yuve Yu
Wolf Totem
This Is Mongol
Sad but True














