Texto: Jorge Fretes
Fotos: Vega Photo
Si bien es cierto que su década dorada de éxitos pasó hace ya muchas primaveras, el rock andaluz está muy lejos de desaparecer. Bien lo saben los amigos de Galas Metropolitanas, que bajo el nombre de “Festival de Rock Andaluz” reunieron a tres grandes exponentes que por sí solos podrían encabezar cualquier cartel dedicado al género en España.
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Se palpaba el ambiente de una gran noche, un domingo con un festivo a las puertas y mas de 5000 almas reunidas en el Auditorio Municipal desde tempranas horas. No era para menos, ya que distintas generaciones (padres, hijos, nietos) se dieron cita para rendir culto a las tradiciones, y a viejas leyendas. Una de ellas abriría la noche…Triana, con todo el morbo que ello conlleva.
Muchos dirían que el combo sevillano murió cuando así lo hizo su líder Jesús de la Rosa Luque en 1983. Los regresos de la banda con otros integrantes (1994 y 2007) no fueron vistos con buenos ojos, pero el público malagueño estaba impaciente por escuchar canciones tan inmortales como “Señor Troncoso”, “Una noche de amor desesperada”, “Tu Frialdad” o “En el lago”. Juan Reina y los suyos quisieron dejar bien claro que subirse al escenario bajo el nombre de Triana no era un intento de suplantación, sino simplemente un tributo a unas canciones que jamás deberían desaparecer de nuestras memorias. La actual formación lleva junta desde 1994 (a excepción del batería Marcos Gamero, que entró en 2002 por el fallecido Juan José Palacios “Tele”), y dejando de lado polémicas hay que reconocer que su actuación en Málaga el pasado domingo fue excelente.
Si ya de por sí una pantalla gigante detrás de la banda y con el famoso logo de Triana arrancaba suspiros, escuchar al guitarrista Andrés Herrera “Pájaro” arrancar esos solos de guitarra y esos riffs de corte mas rockero terminaron por hacer totalmente redonda la actuación. Sublime en su performance, al igual que el cante y la compenetración de Juan Reina a la voz. Poco mas de una hora de actuación donde faltaron canciones, por supuesto que faltaron, pero ni siquiera la noche completa haría justicia a tan grande legado. Emocionante el momento en que la banda pidió al público que sacase sus mecheros y móviles para iluminar el recinto al ritmo de “Una noche de amor desenfrenada”…y es que al igual que en los 80´s la etapa mas pop de la banda brilla entre las masas, pero es su etapa progresiva la que realmente les ha hecho lo que hoy representan.
Tras un breve descanso donde pudimos sufrir la tortura de pedir en las barras habilitadas en el recinto (media hora para pedir una cerveza no es algo normal, pero lo dejaremos aquí y nos limitaremos a lo musical), suben al escenario Alameda. Siempre a la sombra de Triana, su presentación en el festival por encima de Triana solo se explica por contar en su formación a los originales José Roca y Rafael Marinelli. Con un video de introducción que mantuvo las miradas fijadas en imágenes de un pasado mejor, dieron inicio a un concierto correcto en la ejecución, pero quizás algo desacertado en la elección de canciones.
Y es que Alameda tienen canciones suficientes y de mucha calidad para rellenar un set, con lo cual es un poco extraño realizar hasta 5 versiones (incluyendo “Hijos del agobio” que había sonado solo minutos antes de mano de Triana) en una noche que suponía su regreso a Málaga. Así fueron pasando versiones de Lola Flores, Raimundo Amador, e inclusive hasta de The Beatles en donde el público pareció apelar mas a lo popular de las canciones que a lo desplegado en sí encima del escenario. De todas maneras hay que reconocer la grandeza de “El amanecer en el puerto” o “Aires de la Alameda”, pero se quedó en una gran promesa que no llegó a cuajar del todo.
Finalmente llegaban al escenario Medina Azahara, la banda cordobesa que a día de hoy sigue llevando la bandera del rock andaluz por todo lo alto. En activo desde 1979, fusionan heavy metal y rock andaluz a la perfección, en una carrera repleta de éxitos. A pesar de que varias personas ya se iban retirando del recinto en contra del frío viento, supieron calentar el ambiente a ritmo de canciones tan grabadas en el colectivo imaginario como pueden ser “Necesito respirar”, “Paseando por la mezquita”, “Córdoba” o una emocionante “Otoño”. El dúo de Manuel Martínez a la voz y Paco Ventura a la guitara es un combo ganador, y aunque el set de la noche no fue muy diferente al de su anterior actuación en Málaga, supieron sacarle provecho no solo a la nostalgia sino también a nuevas canciones como “Aprendimos a Vivir” coreada por todo el público. Por supuesto no faltó la versión de Módulos “Todo tiene su fin”, de esas que puedes escuchar mil veces en directo y sigue erizando la piel.
Un juego de luces y unos videos de acompañamiento excelentes, supieron llevar los altibajos del show a la perfección. Es una delicia ver a Manuel Ibañez a los teclados y a Nacho Santiago a la batería, además sabes que la entrada vale la pena cuando la banda se vuelca completamente con sus fans al volver a salir al escenario tras mas de 5 minutos de finalizado su show (y con los técnicos de mesa recogiendo) para interpretar otro par de canciones ante los incrédulos que seguíamos en el recinto. Parece mentira que mas de 30 años de subirse a los escenarios hayan pasado por el núcleo central de la banda, muy en forma y manteniendo la chispa que los hizo grandes en primer lugar. Una noche emocionante, tanto como la tristeza y el talento del rock andaluz…una llama que nunca se apagará mientras nos queden estas canciones.









