[crónica] XXII Heavy Jaia en Donostia – Centro Cultura Larratxo, 24/02/2024

Texto: David Alonso
Fotos: David Alonso

Un sold out horas antes del evento vaticinaba una gran noche de heavy metal en el centro cultural Larratxo. El resultado, y como viene siendo habitual edición tras edición, es que el honesto y amable buen hacer da sus frutos, tanto en respuesta del público como en la calidad de las bandas con propuestas que pese a ser más tradicionales, siguen muy vivas y vigentes.

A las 19:30, y como estipulaba el cartel, se abrían las puertas del centro cultural Larratxo para dar bienvenida a la XXII edición del Heavy Jaia, un festival ya histórico en tierras donostiarras que siempre ha tenido una especial predilección por grandes bandas nacionales y excelentes propuestas internacionales, especialmente dentro del power metal.

En esta ocasión, los responsables de encabezar este longevo festival eran los italianos Secret Sphere, y Dünedain, procedentes de varias zonas de Castilla y León pero con fuertes raíces en Madrigal de las Altas Torres (Ávila).

Tras una introducción de los organizadores y un numeroso aforo, pese a ser una hora temprana, la banda local Killwolf, presentando su primer trabajo ‘La hora del miedo’ ,daba el pistoletazo de salida con una propuesta de heavy metal de un corte más clásico, pegadizo y directo. Si bien es cierto que a nivel de puesta en escena fue bastante resultón (efectos de chispas, niños con caretas de lobo animando al público, etc.) y la entrega de los músicos fue constante, la propuesta no terminó de conectar del todo con el público, al que costaba en los primeros coletazos de la velada arrancar y animar ante la descarga de música que estaba por venir. Aunque finalmente y gracias en parte a la energía de su cantante, consiguieron animar al personal y dejar al público listo para la descarga de puro power metal que se avecinaba. Killwolf es una banda que pese a que en lo musical se vió que necesita bastante rodaje, aspectos como la actitud y la puesta en escena son elementos que ya dominan con creces y donde resultaron vencedores.

Tras Killwolf, y en un sorprendente corto lapso de tiempo en el que fue posible preparar el montaje de Secret Sphere, la organización dió paso a los italianos que vinieron dispuestos a sentar cátedra con su power metal virtuoso y técnico.

Secret Sphere es de esas bandas que pese a no gozar de una extrema popularidad, se ha consagrado como una de las bandas referentes de la prolífica escena del power metal italiano gracias a su virtuosismo y efectivo directo, demostrando estas facetas con creces en la noche del sábado.

Cargados de buena actitud y con un spanglish de calidad, Secret Sphere hicieron un repaso de su discografía, desde su primer ‘Mistress of the Shadowlight’, pasando por el excelente ‘The Scent of Human Desire’, hasta escoger temas de su más reciente ‘Blackened Heartbeat’.

Fue un concierto que gozó de un excelente sonido, donde canciones como “Welcome to the Circus” o “Lifeblood” fueron muy bien recibidas por el gentío. Fue de esos conciertos que la gente no está extremadamente entregada o eufórica moviendo los brazos o animando, pero si concentrada y atenta ante el buen hacer técnico de la banda donde seguramente más de algún asistente habrá descubierto gracias a este festival a esta virtuosa banda.

Cabe destacar el excelente trabajo de su guitarrista Aldo Lonobile y de su batería Andrea Buratto, los cuales sonaron excelentemente bien, junto a un Roberto Messina que con sus característicos pies descalzos está de vuelta en la banda y en un gran estado de forma.

Hubo tiempo para ofrecer un setlist variado, con temas de un tono más hardrockero o baladas más intensas como “Lady of Silence” donde Roberto nos contaba que pese a ser una banda muy metalera y de malotes, también el amor corre por sus venas.

Como he dicho, fue un concierto con temas de corte progresivo en ocasiones que hacía que los asistentes no estuvieran todo el rato coreando o animando, pero sí atentos a un muy buen concierto de una de las bandas ya referentes y con veteranía de la escena power metalera en territorio italiano.

Quedaba el plato final, Dunedain se preparaba para dar un carpetazo final al festival a base de su épico power metal pegadizo y contundente y ofrecieron al respetable un concierto con mayúsculas.

Ya no es sorpresa que la banda está en un momento dulce, con un nuevo disco en el horno y con una entrega y energía en los escenarios por parte de todos sus miembros que muy pocas bandas en la escena nacional son capaces de replicar. Esto es algo que no solo demuestra la buena química que hay en el grupo sino que es un elemento muy sencillo de contagiar a aquellos que están viendo el concierto, y es que fue en Dunedain donde Heavy Jaia más se entregó a la música, gracias como he comentado a la entrega y energía de los músicos que no dejaron momento para poder coger aliento.

“Vuela”, “A un Paso del Cielo” o “Una Razón”, aparte de que sonaron como un cañón gracias a la voz de Carlos Sanz, fueron algunos de los temas más moviditos de la banda, aunque hubo momentos para cortes más pausados y sentimentales como “Tu Hechizo” o “Tu Sueño”, pero sin en ningún momento dejar de pisar el acelerador.

No pudieron faltar grandes éxitos como “1000 Golpes” o “Corazón de Invierno”, que fue el último tema con el que Toni y los suyos decidieron finalizar esta excelente noche de metal donde apenas puedo destacar elementos negativos, siendo el único que quizás a Toni se le escuchaba el micrófono algo más bajo de lo habitual, siendo en momentos complicado de escuchar. Pese a ello, Dünedain vino con un claro objetivo, demostrar que son una de las bandas más interesantes de la escena española actualmente y un nombre muy a tener en cuenta durante este 2024 y si para ello tiene que arrasar con todo y dejar al público patas arriba, lo hará.

Finaliza así esta edición del festival no sin antes destacar el buen hacer de la organización tanto por el cumplimiento de los horarios establecidos como por esos detalles extras que hacen el festival más cercano (numerosos regalos, sorteos y propuestas originales como un concurso de playback). Este tipo de actos propician un buen rollo general y una excelente respuesta del público que hace que festivales como el Heavy Jaia lleve ya 22 ediciones a sus espaldas, y las que quedan.