Texto: Jorge Fretes
Fotos: Sebastián Flores
El pasado viernes el Aguere Cultural de Tenerife se convirtió en un campo de batalla con un sold out que se colgó ese mismo día y que significaba mucho. 800 almas, 800 gargantas, 800 puños en alto esperando a que Angelus Apatrida hiciera lo que mejor sabe hacer en estos momentos, que es reventar escenarios y recordarnos por qué son sin discusión una de las bandas más queridas y respetadas de la actual ola del metal español. Todos los factores se unieron para hacer una de esas noches de las que se hablarán durante años recordando batallitas.
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Las puertas se abrieron a las 21:30 y desde ese momento ya se respiraba algo especial. No era un concierto más, era cita grande, sin teloneros, sin rodeos, con canarios de todas las islas que no querían perderse aquello que muchas veces solo pueden ver a través de las redes sociales. A las 22:30 en punto, con la sala a reventar y un murmullo eléctrico recorriendo el antiguo cine reconvertido en templo musical empezó a sonar Limp Bizkit para empezar a desatar la locura. Oscuridad densa, ráfaga de luces rojas incendiando el escenario, y tras una épica introducción arranca “Clockwork”.
El Aguere tiene algo mágico… Su pasado como cine le otorga una acústica privilegiada y una inclinación que convierte cada concierto en una experiencia casi perfecta, porque aunque el escenario sea bajo se ve desde cualquier punto de la pista, y su altura hace que los conciertos sean más íntimos y cercanos ¿El sonido? Una locura, desde el primer riff fue una apisonadora nítida y lista para matar. Cada golpe de Víctor Valera retumbando en el pecho, cada línea de bajo de José J. Izquierdo marcando territorio, y con las guitarras de David G. Álvarez y Guillermo Izquierdo cortando el aire como si fueran machetes.
“Snob” e “Indoctrinate” terminaron de desatar la tormenta. Los primeros pogos no tardaron ni dos canciones en formarse, y no eran cuatro chavales emocionados. Allí había viejos guerreros que habían cruzado el mar desde otras islas para vivir un evento único, fans curtidos en mil batallas compartiendo sudor y cervezas con la nueva sangre del público metalero canario, hombro con hombro, demostrando que el thrash no entiende de edades y solo de actitud.
Angelus Apatrida saben que tienen un arsenal infalible de temazos en toda su discografía y no dudo en usarla. “Of Men And Tyrants”, “Cold” y “We Stand Alone” sonaron con una contundencia demoledora, y la banda lejos de esconderse tras su muro de sonido se mostró cercana, agradecida, como uno más de nosotros. Guillermo conectando constantemente con el público, arengando sin artificios, directo a la yugular…quizás de ahi reside su éxito, de que aquí no hay pose, aquí solo hay verdad.
Con “End Man” y “One Of Us” ya casi no se podía respirar en la sala del calor humano, y uno de los momentos de la noche llegó cuando David G. Álvarez bajó del escenario para meterse en el meollo del público y tocar entre empujones y sonrisas cómplices. Eso es thrash y eso genera comunidad, eso es entender que el escenario es solo una excusa cuando la banda y el público van al mismo ritmo. “The Thornmaker” y “Violent Dawn” mantuvieron el pulso alto, antes de que “Give ‘Em War” y “Sharpen The Guillotine” convirtieran el Aguere en una auténtica trituradora humana. Esas luces oscuras y agresivas daban una atmósfera casi bélica, haciendo que todo adquiriera un tono más salvaje.
“Versus The World” fue casi una declaración de principios, porque Angelus no solo toca contra el mundo sino que toca para conquistarlo, algo que sin duda están consiguiendo. Pocas bandas nacionales pueden presumir de una trayectoria tan sólida, una ética de trabajo tan conseguida y un reconocimiento internacional que refuerza aun más su presencia en casa.
El tramo final fue pura dinamita. “Blast Off”, “Thrash Attack” y la imprescindible “You Are Next” cerraron un concierto que ya había cruzado la medianoche, para que todo fuera más épico afuera estaba la policía en la puerta amenazando con cortar el sonido si aquello seguía “molestando”. Como si el thrash no hubiera nacido precisamente para eso, para incomodar, para sacudir, para romper la calma. Si no molesta no es thrash.
Fin de concierto entre sudor, abrazos y merch a muy buen precio. Un sold out más que merecido, impulsado por el incansable trabajo de los promotores locales Planet Caravan, que están haciendo una labor titánica en Tenerife llevando a la isla propuestas que muchas veces no llegan por pura geografía. Apostando por géneros y artistas que, sin ellos, difícilmente pisarían suelo canario. Lo del viernes no fue casualidad sino el resultado de creer en la música y en su público.
Angelus Apatrida son populares porque son honestos, son queridos porque nunca han dado la espalda a su gente, y es por eso que lideran ahora mismo la escena. El Aguere y sus 800 fieles entregados dejaron claro que el trono del thrash estatal no se hereda sino que se defiende a base de temazos.
SETLIST
Clockwork
Snob
Indoctrinate
Of Men And Tyrants
Cold
We Stand Alone
End Man
One Of Us
The Thornmaker
Violent Dawn
Give ‘Em War
Sharpen The Guillotine
Versus The World
Blast Off
Thrash Attack
You Are Next























