Texto: Iñigo Dominguez Diaz
Fotos: Andrea Rodriguez
Hay grupos que a lo largo de los años que a ritmo constante y casi sin darte cuenta, han pasado de ser fenómeno nicho a ser fenómeno global. Obvio que no es de un día para otro, pero te parece ayer cuando los veías o escuchabas por primera vez y unos cuantos años más tarde estás “peleando” por buscar la mejor ubicación para poder disfrutar del concierto en un recinto de grandes dimensiones. Esto me ha ocurrido con Epica en su última visita a Barcelona, en una sala, la grande de la Razzmatazz, que ya se les ha quedado pequeña y en la que si no hubo sold out como en Madrid poco faltó. Sin duda el gran reclamo del cartel era ellos, pero las otras dos bandas que los acompañaban Amaranthe y el proyecto personal de Charlotte Wessels añadían atractivo al cartel, lo que hizo de la convocatoria un éxito desde el comienzo de la velada.
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La primera en saltar a escena fue la cantante neerlandesa y su banda, The Obsession con la que gira y ha editado un disco en estudio desde su salida de Delain. Nunca tuve la oportunidad de verla con su antigua banda, pero a tenor de lo visto en Barcelona han dejado escapar a uno de los grandes talentos musicales de los últimos tiempos. Su interpretación fue magistral, ganándose al público desde el primer momento con un show en el que creo un ambiente íntimo que pocas veces he visto. Jugando únicamente con blancos y rojos en una iluminación tenue se movía a sus anchas e interpretaba los temas con profundo sentimiento, buscando la complicidad del resto de miembros de la banda y cediéndoles el protagonismo en el momento oportuno.
Destacar su guitarrista que dio una lección de como tocar una ocho cuerdas y su batería, que a pesar de encontrarse lesionado de un tobillo pudo tocar su instrumento. Repasó temas de su último larga duración y que editó ya fuera de Delain, con canciones como Chasing Sunsets, Dopamine o The Crying Room junto con su single más reciente After Us, The Flood y algo de anteriores experimentos como Soft Revolution. La verdad es que todo le quedó muy bien y mejor final no pudo elegir con The Exorcism canción en la que me sorprendió interpretando todas las voces del tema incluidas las guturales, algo que no me esperaba. Maravillosa actuación, llena de encanto y sutil pensada para disfrutar en un formato que permita la cercanía de la artista.
Llegó el turno de la banda díscola del cartel, unos Amaranthe que allá por dónde van despiertan pasiones encontradas entre los que los aman y los rechazan, lo que seguro han conseguido es no causar indiferencia. Con un estilo inclasificable, que en los primeros años con la mofa se les etiquetaba como eurovision metal, poco a poco consiguieron hacerse un hueco entre los corazones de muchos. Con el tiempo han tenido bastantes cambios de formación siendo la incorporación más destacable la de Nils Molin cantante de Dynazty y una de las mejores voces del metal melódico que existe actualmente.
Él poco a poco ha tomado mayor protagonismo en la banda y en el escenario claramente se nota que es quién lidera la banda en directo, estando Elyze en un segundo plano y en un tercero el vocalista de guturales, que es una plaza difícil de mantener en esta banda, deben haber pasado tres o cuatro. Este es su gran reclamo, la poderosa imagen de los tres alternando sus líneas vocales en el escenario, siendo los otros tres músicos a ratos meros figurantes. En esta gira hay que reconocer que la escenografía y la iluminación eran sobresalientes, variando mucho en cada tema y jugando con colores cálidos y acordes con la iconografía de la banda. Su actuación estuvo a un nivel alto, te pueden gustar más o menos o haber perdido el interés por ellos, que es lo que me ha pasado a mí al final de todos estos años (me reconozco muy fan de sus dos primeros discos) pero lo que no se puede negar es que lo dan todo, generan ambiente y cuentan con un sonido limpio y claro, con las voces e instrumentos perfectamente equilibrados.
Si a Nils le dejaran vía libre para hacer lo que quisiera el nivel del grupo sería otro, da un poco de angustia verle con el freno de mano echado. Esto, y un poco más de coherencia en las composiciones de los temas que muchas veces resultan en un barullo que no queda claro qué es lo que se quiere transmitir. Hicieron un show completo ya que el tour era coliderado junto con Epica y descargaron temas de toda su discografía, incluido algún tema aún no editado como Chaos Theory, junto con otros más habituales como Digital World o That Song (este no falla y se lo podrían ahorrar) aunque a mí, como fan de su primera época me gustó volver a escuchar en directo Amaranthine (con Nils gana una barbaridad respecto a la original) The Nexus y Call Out My Name. Curioso es que presentando The Catalyst¸ del disco que más canciones tocaron fuera del anterior a éste The Manifest, hasta seis en total. Para cerrar eligieron Drop Dead Cynical y con este despidieron una actuación consistente con una sala repleta desde el inicio de la misma y en la que prometieron volver pronto.
No tardaron en aparecer los cabezas de cartel reales de la noche, en un cambio de escenario fulgurante teniendo en cuenta la amplia producción de la que disponían ambas bandas. En la sala ya no se podía casi ni respirar cuando empezaron a sonar las notas de la intro y empezaron a salir uno a uno los miembros de la banda, siendo la última Simone Simons y En ese momento se acabó el aire. Con Epica la lógica mandó y abrieron con Apparition tema incluido en su último álbum Aspiral y que venían a presentar.
Continuaron Cross The Divide de los mejores de este álbum, pero pronto comenzaron a incluir los temas con los que el público comenzó a enloquecer Martyr of the Free Word y Unleashed de su excelso disco Design Your Universe. Empalmaron Never Enough el que seguro es su tema más simple y comercial de su carrera, después del cual se subió Charlotte Wessels para cantar a dúo junto a Simone, Sirens – Of Blood and Water.
Este pensé que era el momento en que contaríamos con las tres cantantes de las diferentes bandas a la vez en el escenario, ya que la promo en redes fue comandada por ellas ingenuo de mí pensé que eso tendría su reflejo sobre la tarima en algún momento de la noche, pero no fue así. Al contrario, se quedó Simone sola e interpretó únicamente acompañada del piano Tides of Time con un juego de luces y sombras y de perfil al público que quedó muy elegante. The Grand Saga of Existence no fue el último tema de Aspiral, encarando la parte final de su actuación con Cry For The Moon de su primer disco, te das cuenta cuánto ha cambiado la banda cuando el siguiente es Fight to Survive (ahora sí última referencia a Aspiral), más alegre, más melódico y que ha perdido la influencia gótica de sus inicios. Para finalizar por todo lo alto, dos de sus más aclamados temas The Last Crusade y Beyond the Matrix con el que se despidieron de una actuación embaucadora y siempre sorprendente como son las apariciones de Epica en directo.
No fallaron, Epica son una apuesta segura en directo lo mismo que lo son en estudio que junto con el solvente espectáculo de Amaranthe y la íntima interpretación de Charlotte Wessels completaron una noche de idilio entre público y bandas.
Setlist Epica
Apparition
Cross the Divide
Martyr of the Free Word
Eye of the Storm
Unleashed
Never Enough
Sirens – Of Blood and Water
Tides of Time
The Grand Saga of Existence
Cry for the Moon
Fight to Survive
The Last Crusade
Beyond the Matrix



















