[crónica y fotos] Hellfest Open Air 2025 – Día sábado 21 de junio

Tiempo de lectura: 7 minutos

Texto: Jorge Fretes
Fotos: Julián Corro

A estas alturas del infierno festivo llamado Hellfest los cuerpos ya no son del todo humanos, son criaturas mutantes de polvo, sudor, cerveza y riffs. Rodillas que crujen como amplificadores viejos, cuellos rígidos de tanto headbanging, ojos entrecerrados por tres días de sol y música sin tregua. Pero aún seguíamos en pie ¿Por qué? Porque la droga era una sola pero en dosis altas: la música.

PUEDES VER TODAS LAS FOTOS EN ESTE ENLACE

El sábado, aunque al principio nublado, amaneció como una maldición solar: el día más caluroso del festival, con un sol que abrasaba a 37 grados sin piedad. Fuimos muchos los que nos lanzamos sin mirar atrás a las mangueras de bomberos, que cual dioses compasivos, rociaban a los fieles congregados frente a los altares de los main stages o el Valley.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (1 de 19)

Y aunque el terreno parecía la superficie de Marte y los riffs se derretían en el aire como acero fundido, nadie pensaba en rendirse. Porque la recompensa estaba a pie de cada escenario, otro día de fuego, leyenda y cuero negro con dos de los titanes más sagrados del heavy metal como cabezas de cartel: Judas Priest y Scorpions. Uno con su rugido apocalíptico que veremos en unos días en el Resurrection Fest; el otro con sus himnos que sobrevuelan los años como águilas doradas sobre una tormenta eléctrica.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (2 de 19)

Fue una jornada en la que sobrevivir era un acto de fe. Un sábado donde el sudor se mezcló con redbull de sandía, las gargantas ardieron más que el sol, y el aire olía a gasolina, humo de lanzallamas y gloria metálica. Aprovechamos para meternos en la rueda de prensa de Savatage y hacerles una pregunta sobre su única actuación en España la semana que viene, así como para entrevistas muy emocionales como a The Ocean justo después del concierto despedida de su formación actual.

Pero todo a su tiempo, hablemos un poco de las bandas que hemos podido ver ayer sábado:

El día empezó con la melancolía elegante de Lucie Sue, que nos sumergió en un universo íntimo mientras el sol todavía no había decidido achicharrar el alma. Como anécdota graciosa el día antes la conocimos en la barra VIP, donde la prensa y los músicos hacen comunión, y es que al escucharnos hablar en español se acercó y nos preguntó en un perfecto castellano de donde éramos. Al comentarle que veníamos de España nos confesó su pasión por Rock FM, aunque se quedó con la cara torcida cuando le explicamos que era parte de algo llamado la COPE y tenía que ver con la iglesia. Risas aparte nos invitó a su concierto y nos dejó claro que sería un sueño tocar en Viveiro, así que señores del Resu tomen nota. Una voz con filo y alma a partes iguales, como si PJ Harvey hubiese nacido en una rave existencial. Pura vulnerabilidad bien amplificada.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (3 de 19)

Corrimos al Valley para ver a The Midnight Ghost Train. Desenterrados directamente del sur de algún cementerio lleno de fuzz, estos muchachos nos lanzaron un tren de stoner blues sin frenos. Riffs gordísimos, actitud de bar peleón y una locomotora rítmica que no aceptaba billetes de regreso. El infierno se volvió ruta 66 por poco más de media hora.

No sabemos si lo de Witch Club Satan fue un ritual o un show. Quizás ambas cosas. Witch Club Satan invocó algo entre el doom más gótico y una performance de brujería moderna. Te dejaba preguntando si estabas viendo música… o asistiendo a tu propio sacrificio. Está de más decir que nos encantó. Puños en alto para recibir al enorme Ross The Boss, el guerrero eterno del true metal que desenfundó su espada de acero inoxidable y nos regaló una descarga de clasicazos que hicieron levantar los puños al cielo de 37 grados. Un show con olor a cuero, riffs heroicos y actitud de cruzado vikingo con calendario de Manowar en la mochila.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (4 de 19)

Urne fue sonido de peso, oscuridad y capas de angustia postmoderna. Sonaron como si Mastodon hubiese bebido demasiada absenta leyendo filosofía existencial. Densos, técnicos y emocionalmente brutales. Puro músculo emocional en formato breakdown. Primera visita del día a la Warzone para ver a los hardcoretas de Spy, con minutos de violencia concisa y directa a la yugular. Spy ofreció un bolazo que fue más una ráfaga de metralla slam que un concierto. Si pestañeaste, te lo perdiste. Gritaron, rompieron, sudaron y se fueron. Hermoso.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (5 de 19)

Stoned Jesus habían perdido el vuelo y no llegaron a tiempo para actuar en el Valley, por lo que nos dirigimos para ver a Vulture Industries. El crooner del apocalipsis y su circo post-metal teatral ofrecieron uno de los shows más únicos del día. Parte cabaret decadente, parte ópera grotesca, parte desfile de riffs progresivos con trajes a medida. Extraños, fascinantes, adictivos.

Le había prometido a nuestro Raúl Cruces de Rasca y Pica que vería a sus amados The Chisel, y allí estuvimos en el Warzone. Oda al espíritu punk británico con todo su nihilismo, arrogancia y encanto de pub con olor a pelea. The Chisel trajeron actitud, sudor, pogo, y ese acento que convierte insultos en poesía.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (7 de 19)

Vuelta a las cavernas con Conan en el Valley. Conan no suenan pesados, son el peso. Doom tan lento y aplastante que sentías el suelo temblar como si Sauron estuviera caminando cerca. Pocas notas, mucho volumen, y un sonido que te dejaba meditando sobre tu mortalidad. Persefone en cambio fue puro encanto, desde Andorra con amor… por el progresivo extremo. Dieron una clase magistral de técnica quirúrgica, atmósferas espaciales y guturales lanzados con precisión.

Escenario grande para Myles Kennedy, y es que tenía que caber toda su clase y carisma. Voz intacta. Myles ofreció un set que fue como una copa de buen whisky al atardecer, o sea cálido, elegante, potente. Canciones que flotaban entre el hard rock clásico y el relato personal. Un respiro con estilo. Por su parte My Sleeping Karma fue paz dentro del caos. Una meditación instrumental con forma de viaje psicodélico. Su stoner post-rock te llevaba de las dunas al cosmos en una espiral sin palabras, pero con mucho contenido. Ideal para derretirse al ritmo del calor.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (8 de 19)

Wheel los veremos pronto en el Sun & Thunder de Fuengirola, pero aún así queríamos una pequeña prueba de su sabor. Oscuros, intensos, envolventes. Wheel trajeron ese sonido progresivo opresivo a lo Tool, pero con más rabia y menos cripticismo. Canciones que se arrastran, se elevan y revientan en el momento justo. Técnicamente impecables, emocionalmente cargados. Supergrupo de superhombres con Black Country Communion. Hughes, Bonamassa, Sherinian, Bonham… y un arsenal de hard rock con sabor setentero que sonó como una banda sonando desde el Olimpo. Grooves monstruosos, solos infinitos y vozarrón del alma. Un lujo puro, incluso estrenando canciones.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (9 de 19)

Black metal siberiano como latigazo de bosque embrujado. Grima llevó el frío del este a los 37 grados del oeste. Naturaleza, oscuridad, y blast beats tan rápidos que parecían invocar lobos invisibles. Ritual y castigo en igual medida con disfraces bestiales. Y por fin llegaba la hora mítica, la de ver a Savatage, una de las bandas más esperadas y que no defraudó con su sonidazo. El regreso de Savatage fue puro poder nostálgico con calidad intacta. Épica teatral, riffs neoclásicos y un aire de leyenda que lo envolvía todo. Un bálsamo metálico para veteranos del género, con mensaje de Jon Oliva por las pantallas que a más de uno nos arrancó una lagrimilla.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (10 de 19)

Con el alma al borde del abismo tras anunciar la salida de varios miembros, The Ocean entregó un show profundamente emocional. Pesado como una placa tectónica, pero con momentos de fragilidad melódica que desgarraban. Catarsis pura. Final y renacimiento con Loïc lanzandose al público en el último tema y con la sensación de haber hecho un excelente trabajo después de tantos años. Uno de los conciertos que se quedarán grabados y que no se nos olvidarán jamás.

Acaban de editar nuevo álbum, y no nos ibamos a perder su shoegaze con cuchillas. Deafheaven desató su torbellino de melodía luminosa y gritos afilados con esa elegancia dolorosa tan suya. Si te hicieron llorar mientras hacías headbanging, no estás solo. Luz negra en su máximo esplendor, mientras que su vocalista George Clarke desenfundó todos los bailes prohibidos. Vola fue sofisticación escandinava en forma de metal moderno. Tras verlos el año pasado en el Graspop Metal Meeting, puedo decir que ofrecieron un set limpio, pulido y poderoso. Djent emocional con toques pop electrónicos y un sonido tan bien mezclado que parecía venir del futuro. Muy pro, muy fino.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (11 de 19)

La noche estalló para ver a Judas Priest. Rob Halford surgió como un papa cyborg del heavy metal, montado en su moto, con la garganta en llamas. Fuego real, fuego simbólico. Un show impecable, mítico, afilado. Priest sigue siendo la ley, digan lo que digan los demás, y lo del Resu tiene que ser igual que épico cuanto menos. También nos acercamos a ver que hacía el entrañable Abbath en su set «Doom Occulta». Un troll escapado de una caverna helada con corpsepaint y mucho humo. Abbath entregó un set gélido, estruendoso y con ese toque teatral de vikingo poseído. Gritos, truenos y trémolos. Brutal y gloriosamente absurdo.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (12 de 19)

El viento del cambio sopló caliente en Clisson. Scorpions dieron un show de manual: profesional, potente, con más fuego que un dragón asmático y todos los hits que esperabas. Klaus Meine sigue resistiendo, pero no sabemos hasta cuando. No hay palabras para describir lo que hicieron Leprous en Clisson. Han pasado un par de años de que los viese la última vez, y en ese tiempo la performance
P es totalmente diferente, una coreografía de perfección quirúrgica con alma doliente. Leprous fueron una descarga emocional de precisión matemática. Cada nota parecía colocada con bisturí, cada línea vocal lanzada desde una grieta emocional.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (13 de 19)

Alcanzamos a ver algo de Russian Circles y su torbellino instrumental sin palabras pero con toneladas de peso emocional. Sonaron como si Godspeed se volviera sludge. Construcciones sonoras que suben, suben… y te aplastan sin aviso. Cierre majestuoso del escenario Valley. Ya la última banda en actuar era otra que venía presentando nuevo álbum, y que convocó a miles de jóvenes (de edad y de espíritu) que demostraron que el Warzone se les quedó extremadamente pequeño. Y cuando pensábamos que no quedaba energía, llegaron Turnstile.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (14 de 19)

Irrumpieron como una explosión de color y caos. Hardcore moderno con alma de rave, espíritu de patio de colegio y adrenalina sin filtro. El público flotaba, volaba, sudaba, vivía, no paraban de volar personas, y Brendan Yates sin camiseta derrochaba carisma. Fin del juego, que venga alguien y nos acueste ahora que son las 2 AM con toda la adrenalina que tenemos en el cuerpo.

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (15 de 19)

Atentos que hoy seguimos por Hellfest Open Air en la última jornada del día y con Linkin Park como cabezas de cartel. Atentos a nuestras redes!

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (16 de 19)

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (18 de 19)

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (17 de 19)

HELLFEST - JULIÁN CORRO - DÍA 3 (19 de 19)