Siempre que exista la ocasión de viajar al pasado para recordar una época, ya sea mejor o peor, nunca se debe desaprovechar. Somos lo que recordamos. Nuestra personalidad, lo que somos hoy, se ha construido a través de nuestras vivencias pasadas.
EVANESCENCE + POPPY + NOVA TWINS 01/10/26 | Pavelló Olìmpic de Badalona Texto: Íñigo Domínguez | Fotos: Andrea Rodríguez
Ocultar o no intentar revivir eso que una vez sentimos es negarnos la oportunidad de poder darle la vuelta a ciertos recuerdos, ya sean positivos o negativos. Puede que aquello que recuerdes como maravilloso ya no lo sea tanto, pero valores tu pasado; o que aquello que te hacía sentir como una mierda, viéndolo con los ojos de la madurez, se torne en algo que merece la pena experimentar desde un prisma diferente. La música tiene ese poder: el de hacernos recordar lo malo o lo bueno de nuestras vidas. Muchas veces, por error, atribuimos a canciones, bandas o estilos ciertas propiedades sanatorias o enfermizas que nos parece que son inmutables, pero que con el transcurso del tiempo pueden cambiar.
Hay quien, con Linkin Park, vuelve a las caídas con el skate intentando bajar por la barandilla del instituto o de la facultad; los que vuelven con Slipknot a su pasado de tipos mega duros que daban miedo con sus piercings de pinchos en la boca y en las cejas; o los que con My Chemical Romance se transportan a su etapa emo, en la que decidieron que mostrar otra emoción que no fuera la tristeza era un gasto de energía inasumible. Nada de esto era verdad o mentira. Es todo a la vez, como el gato de Schrödinger, que no sabemos si está vivo o muerto.
En esta conjunción que se produjo en los primeros años dos mil es cuando emergió Evanescence, banda a la que muchos asocian al movimiento gótico y a esos emos tristes, pero que en realidad tenía más de luz que brilla en la oscuridad que de la propia oscuridad en sí. Cuando recuerdas la estética y la imagen de Amy Lee y su banda en imágenes, portadas o vídeos musicales, siempre se encontraban iluminadas en el centro por una luz que se iba haciendo más tenue según se desplazaba hacia la periferia. Una imagen icónica y poderosa que, en realidad, te señala un camino hacia la esperanza. Lo que pasa es que, como en todo, cada uno interpreta lo que le parece y Evanescence ha sido encasillada en lo que precisamente no quería mostrar: la tristeza, la oscuridad, la desesperanza.
Nunca me encontré entre esta mayoría y, si bien es muy pretencioso colocarse en el lado correcto de la historia, por mi propia vivencia personal así lo haré. Evanescence no fue nunca un grupo que me transmitiera nada negativo, más bien lo contrario, y Fallen fue uno de los CD que acabé rayando de tanto escuchar. Nunca, en ningún momento, me llevó a lo más oscuro de mi alma.
La banda se dio a conocer con Bring Me to Life y su inclusión como tema central en la película Daredevil. Marvel aún no había dado con la fórmula del éxito y la peli es considerada uno de los mayores destrozos a un superhéroe que nunca se han hecho. De hecho, lo mejor del filme es su banda sonora y ahí destacó por méritos propios el citado tema de Evanescence, que les reportó sus mayores dosis de popularidad, que honestamente nunca volvieron a alcanzar. Recuerdo perfectamente que, al poco, Ben Moody, cofundador de la banda con Amy, abandonó el barco y toda la opinión pública señaló ese evento como el fin de la banda. Algo más de veinte años después podemos constatar lo mucho que la opinión pública se suele equivocar y que la banda, que en realidad se convirtió pronto en el proyecto personal de Amy, sigue creando música y ofreciendo lo mejor de sí misma, reivindicando su carrera sobre el escenario.
Pues son precisamente veinte años los que Evanescence no tocaba en Barcelona. Sinceramente, no recuerdo otra banda con la que la ciudad condal haya tenido un lapso de tiempo semejante respecto a su anterior concierto, lo que me hace valorar aún más lo vivido en el Pavelló Olìmpic de Badalona. Y la vivencia no pudo ser mejor desde el primer momento: a las 21:20 se apagaron las luces y comenzaron a sonar las primeras notas y la voz en off que señalan el comienzo de Sanctuary, que da título a su nuevo disco y que pasa por ser uno de los temas más impactantes.
Espectacular Amy y la banda sobre un escenario con el piso totalmente iluminado. De nuevo, el concepto del triunfo de la luz sobre la oscuridad plasmado de forma visual. A continuación, un nuevo tema de Sanctuary, Tell Me When You’ve Had Enough, que ha sido uno de los singles y, para mí, el mejor tema de este nuevo disco. En cadena sonaron Afterlife y Rapture, también de este nuevo trabajo, que transmite unas vibes de Fallen como ninguna publicación anterior de Evanescence lo ha hecho.
Y, si de recuerdos se trata, primera dosis de nostalgia con Going Under. He escuchado la canción cientos de veces en la radio, en mi reproductor de CD, en Spotify, que tantas veces he estropeado cantando a pleno pulmón. Es la primera vez que la escucho en directo y la sensación es incomparable. La emoción que me hace derramar alguna lágrima de alegría no tiene precio. Es el poder de la música en directo.
Este tema abrió un corto bloque en el que Evanescence nos transportó a una época mejor, aquella en que la máxima preocupación era estudiar para los exámenes y salir los fines de semana. Amy se puso por primera vez al piano, que emergió de las profundidades bajo el escenario. Con Lithium demostró lo en forma que está vocalmente hablando y el tema sonó emotivo y precioso. No dejó el piano para interpretar a continuación Like You, otro tema de carácter tristón y nunca interpretado anteriormente, como señaló Amy, del álbum The Open Door, el que fuera sucesor del aclamado Fallen.
Con Self-Destruct y Calm Down, la banda vuelve a Sanctuary para presentar dos temas más, donde muestra su versión más pesada en el primero y con un tinte más melancólico en el segundo. En este, el escenario entero se prendió en llamas, danzando estas al ritmo de la música. Fue una muestra de trabajo al detalle, de perfeccionismo y de despliegue de medios al alcance de pocos. A lo que estoy acostumbrado es a que las llamas broten sin ton ni son, con escasa coordinación, como si fueran un elemento ajeno a la canción que se está interpretando.
Call Me When You’re Sober marcó el último regreso a The Open Door, un tema más ligero y comercial que enlazó con el más actual Beautiful Lie, en una onda muy similar. Wasted on You fue el recuerdo a The Bitter Truth, el precursor del actual Sanctuary, que tiene un aire muy popero y que perfectamente podría haber interpretado Lady Gaga, por poner el primer ejemplo de artista pop que se me viene a la cabeza. En Forever Without You, Amy vuelve al piano para cantar a capela, con unos agudos imposibles que llenaron el pabellón en un tema que es de lo más enternecedor.
Y, a continuación, el que seguramente sería el momento más esperado para muchos: Bring Me to Life. La canción que salvó la película del héroe ciego llenó el pabellón de voces que la interpretaron a coro de principio a fin. Como bonus de esta época primigenia sonó a continuación Imaginary. No es de los más famosos de Fallen, pero sí que es una de las joyas ocultas. Better Without You nos llevó de nuevo a sonidos más pesados del nu metal, dejando el gothic de Fallen a un lado. About Us nos devuelve a Sanctuary con un tema con sonido más comercial y con muchos arreglos orquestales.
Y en el siguiente, End of You, saltó Poppy al escenario para interpretar junto a Amy el tema, lo que lo convirtió en uno de los momentos de la noche más aclamados por el público. Who Will You Follow, como uno de los temas más reconocibles de Sanctuary, se encargó de que el concierto se encaminara a su punto álgido, que no fue otro que My Immortal, la canción que tantas lágrimas ha hecho derramar a través de generaciones.
No hay versión posible en la que no figuren Amy y su piano, con la banda acabando el tema en un instrumental eléctrico que pone la guinda a uno de los temas con los que mejor se identifica a Evanescence. Simplemente maravilloso, con un pabellón iluminado con las linternas de los móviles. Este debería haber sido el final del concierto, pero aún tocaron un tema más de Sanctuary, Wide Open Heart, haciendo así el conteo de once sobre doce temas de su nuevo disco que conformaron el setlist de la noche. Solo dejaron fuera How Do I Heal, sabe Dios por qué.
No me olvido de Nova Twins y de Poppy. Que me perdonen los que son fans de ambas bandas, pero es que quedaron absolutamente eclipsadas por la banda principal y lo que despierta en la mayoría del público que asistió al concierto, que en su mayoría obvió la actuación de ambas artistas. Y es que, si bien puede haber cierta conexión con Poppy, Nova Twins tiene una propuesta que difícilmente enganchará a un fan de una banda como Evanescence.
En la media hora escasa que tocaron demostraron que su propuesta es muy innovadora y puede ser muy atractiva, mezclando todo tipo de estilos, desde el funky, hip hop y R&B con los ritmos de metal más actuales. Lo dieron todo e incluso consiguieron que el escaso público presente, principalmente en pista, coreara alguna de sus canciones.
Respecto a Poppy, pues Poppy es Poppy: una artista ecléctica que se ha creado un personaje en redes que en el escenario debe interpretar. Las atribuciones de este personaje son la impasibilidad, la estoicidad y la imperturbabilidad. Así, poco hace por conectar con el público o generar la más mínima empatía con el mismo, dedicándose a interpretar los temas uno tras otro en un extraño ritual en el que toda la banda, incluido el batería, se retira del escenario en cada tema.
Tengo que decir que su actuación me pareció sólida técnicamente y que se encuentra muy bien apoyada por sus músicos y, es más, ha habido una notable mejoría desde la última vez que la vi, hace poco más de un año con Babymetal. Presentó temas de su nuevo disco, Empty Hands, como Time Will Tell, o de su anterior trabajo, Negative Spaces, como Have You Had Enough?, donde claramente se ve su intención de jugar con sonidos a veces más cercanos al pop que al metalcore.
Y c’est fini, se acabó lo que se daba, que no fue poco. Un chute de emociones positivas, viajes a tiempos mejores y constatación de vivencias presentes. Solo espero que no pasen otros veinte años para volver a escuchar en directo temas que marcaron mi vida de una forma que, francamente, desconocía que lo habían hecho.
PUEDES VER TODAS LAS FOTOS EN ESTE ENLACE.
SETLIST EVANESCENCE:
Sanctuary
Tell Me When You’ve Had Enough
Afterlife
Rapture
Going Under
Lithium
Like You
Self-Destruct
Calm Down
Call Me When You’re Sober
Beautiful Lie
Wasted on You
Forever Without You
Bring Me to Life
Imaginary
Better Without You
About Us
End of You
Who Will You Follow
My Immortal
Wide Open Heart











