Texto: Iñigo Dominguez Diaz
Fotos: Iria Lopez
Cada vez son más las bandas que más que crean un concepto que va más allá de su música, como si esta última fuera un instrumento más de concepto más amplio, que incluye un relato, una estética y una serie de valores con el buscan un impacto mediático que les haga parte del trabajo antes de editar un disco o dar un concierto.
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La idea no es nueva, seguramente desde Black Sabbath, pasando por KISS, Iron Maiden o Marilyn Manson, el metal ha tenido muchos ejemplos de esto, pero bien es cierto que desde que se aparecieron las redes sociales este tipo de fenómenos se han multiplicado y en algunos casos no es fácil discernir a qué se da más importancia en según que casos. Sin llegar a este extremo, la banda que nos ocupa, Motionless In White es innegable que ha se ha servido de todos los medios posibles para potenciar su música a través del impacto visual y retórico, algo que en la cultura anglosajona (que siempre tienen una palabra que lo resume todo) se conoce como lore.
En mundo en el que cada vez más se valora más vivir una experiencia más amplia a través de un producto o servicio concreto, la industria musical no es una excepción y los conciertos cada vez más son experiencias sensoriales en los que la música es simplemente un elemento al servicio de uno de los sentidos, el oído. Cada vez más los artistas juegan con esto a mayor o menor escala dependiendo los medios a su disposición, transformando cada gira o cada concierto en una vivencia única que no te puedes perder porque será única y solo se dará en este momento en concreto. Si no estás, has perdido la oportunidad y de nuevo volvemos a la cultura anglosajona y su habilidad para resumir una situación en una palabra o en este caso un acrónimo, el FOMO (Fear Of Missing Out).
Merece la pena pues afrontar la descripción de lo vivido bajo este prisma experiencial y no como si fuera una crónica al uso. Para ello tengo que añadir que esta experiencia fue compartida, acudí al evento con mi hija de 15 años lo que multiplica las sensaciones percibidas y dónde a mí me ha fallado la memoria ella ha puesto sus recuerdos al servicio de este relato. Que no estábamos ante un evento usual lo comprobamos nada más llegar a la Razzmatazz, estaban tocando ya Make Them Suffer, a la temprana hora de las 18:30 y la sala ya estaba llena a reventar. Coincidimos los dos en que era la banda más directa del pack, sonido metalcore puro con la particularidad de estar aderezado por la voz y el instrumento de su teclista, algo no tan habitual en las bandas del género. Fue un buen aperitivo para lo que se venía después, un concierto al uso en el que los dos destacamos la labor del vocalista además de su teclista y sin duda el mejor tema fue Ghost Of Me, canción que ya habíamos compartido en el coche de camino al colegio/ trabajo.
La preparación durante la semana también había incluido a Dayseeker, el combo que salto poco después al escenario y cuya actuación incluía ya elementos que permitían ampliar la experiencia más allá de lo musical. La banda tiene una estética y una actitud en el escenario más cercana al pop que al metalcore (Mi hija le encontró muchas similitudes con las estructuras musicales del K-Pop) y así también es su música y su espectáculo, en esto son honestos no engañan a nadie. Sus letras, su música es extremadamente melancólica con melodías ligeras y melosas que, si bien no llegan al punto de transmitir tristeza o desesperación, caminan por esa fina línea entre lo que supone la liberación y la necesidad cuando se produce una pérdida.
Estas sensaciones fueron las que impregnaron el ambiente, la melancolía se podía respirar, escuchar y visualizar. Durante todo su concierto entre la luminosidad con colores pastel y las luces blancas y la oscuridad para generar penumbra. Difícilmente se distinguía a sus miembros desde la parte de atrás de la sala en la que estábamos ubicados, apenas eran contornos de sombra que transitaban por la plataforma elevada que había en el escenario. En ningún momento tuve la sensación de estar en un concierto de metal, el intento de moshpit que hicieron hacia mitad de su actuación fue tan anacrónico como escuchar a Shakira interpretar el Back In Black de AC/DC (lamentablemente esto se dio. No pasará a la historia de la música en directo). Sinceramente veo a la banda en una onda más Coldplay, algún día darán un concierto en el que todos los asistentes llevarán pulseras luminosas y probablemente les vaya mejor.
La banda se deja escuchar las tres o cuatro primeras canciones, después cuesta conectar con ellos y es por esto por lo que se nota que necesitan algún estímulo más para mantener al público enganchado como haber proyectado imágenes en la pantalla en la que solo se vio lo que parecía una animación de la portada de su último disco, que eso sí combinó a la perfección con los colores elegidos para la iluminación, todo en colores pastel como he comentado antes. Para finalizar destacar los temas que más nos impactaron fueron Pale Moonlight y Crawl Back to My Coffin, temas que también habían formada parte de nuestra banda sonora matutina durante la semana.
Se hizo largo un entreacto ambientado con música de todo tipo más influenciado por el grupo anterior que por el que venía lo que nos desorientó y despisto pero que vino bien para resetear nuestros sentidos que se volvieron a activar nada más apagar luces y ver en la pantalla de vídeo al gatito del meme OIIA OIIA, del que era absolutamente desconocedor pero que a mi hija le hizo mucha gracia ver como comienzo de la actuación (mirando a mi alrededor tuve la sensación de que había más gente que no lo entendía que la que lo entendía). Desde el primer tema la banda hizo uso de lore, este que les sitúa con referencias a la ambientación fílmica especialmente a las películas de terror psicológico y a las de ciencia ficción, no faltando referencias a Universal Studios, Matrix, The Crow o Pacific Rim.
De hecho, su cantante y líder Chris Cerulli juega en su maquillaje con su tremendo parecido a Jigsaw de la saga Saw, no siendo esto casual ya que en alguno de los temas la espiral característica de la máscara del mencionado personaje apareció en pantalla. Si bien él es el centro de atención, la acumulación de estímulos sonoros, luminosos y visuales incluye un grupo de cuatro performers que acompañan a los músicos en muchos de las canciones, hace que la vivencia sea 360º. El espectáculo ofrecido por este grupo de performers fue variadísimo, desde participar de la iluminación con señalizadores luminosos en Meltdown, hasta vestir trajes metálicos en los que rozaban pulidoras con el consiguiente efecto visual de las chispas brotando de su cuerpo en la oscuridad en Sign Of Life, pasando por bailar a lo Thriller en Werewolf, repartir caramelos en Disguise, disfrazarse de Mickey Mouse siniestro en Rats, disparar agua en Not My Type: Dead as Fuck 2 y repartir rosas entre el público en la final Eternally Yours.
¿Quién dijo que el metal no se podía bailar o coreografiar? La intransigencia es fuente de rebeldía y gasolina para los que buscan ofrecer alternativas a los órdenes establecidos y por suerte en el metal como en el resto de los ámbitos sociales los tabúes siguen cayendo. Por supuesto jugaron a la perfección con la iluminación y con algunos efectos visuales como bengalas, en Cyberhex o una nevada para ambientar un tema emotivo como Another Life. Una pena que las dimensiones de la sala no permitieran desplegar todos los elementos visuales y escenográficos de un show pensado para recintos más grandes. De hecho, incluyeron en muchos momentos la retransmisión del concierto en la pantalla que hacía de fondo de escenario, quedando el efecto como una sobrealimentación del espectáculo que no acabó de encajar.
Difícil de separar lo musical de lo escénico, hubo momentos en que sí predominó lo primero sobre lo segundo como en City Lights donde Chris cantó a capella el comienzo del tema en el que fue el momento más emotivo del concierto que contrasto con otros más duros e intensos que se produjeron en el inicio de la actuación en temas como A-M-E-R-I-C-A o Thoughts & Prayers. Demostraron el amplio abanico de influencias que tienen, desde el metalcore de Slaughterhouse al industrial de Necessary Evil pasando por los guiños al nu metal de los noventa en Voices o al pop ochentero en Werewolf. Ni un pero a lo musical y fue relevante el detalle de Chris disculpándose por el concierto del año pasado en el que no pudo prácticamente cantar por encontrarse enfermo, siendo el evento de hoy para él una revancha de lo ocurrido hace un año.
Todo este torrente de emociones desembocó en la canción que cerró el evento y que es su tema más popular, Eternally Yours en el que se juntan la furia inicial con un estribillo melódico y que viene a resumir perfectamente la multitud de sensaciones vividas y percibidas a lo largo del concierto, todas ellas incrementadas gracias a poder compartir emociones con la persona a la que más quieres y que podría continuar tu legado.
Setlist Motionless In White
Meltdown
Sign of Life
A-M-E-R-I-C-A
Thoughts & Prayers
Voices
Afraid of the Dark
Werewolf
Hollow Points
Necessary Evil
Slaughterhouse
RatS
Disguise
Scoring the End of the World
City Lights
Not My Type: Dead as Fuck 2
Cyberhex
Another Life
Eternally Yours























