Texto: Oriol Martinez
Fotos: Elena Marco
La pasada semana, entre los días 14 y 17 de agosto de 2025,tuvimos la suerte de poder asistir de nuevo a este “pequeño” festival, que por tercer año consecutivo, tuvo lugar en la pequeña localidad de Carhaix-Plouguer, en el corazón de Breizh (la Bretaña francesa). Para esta edición, hicieron una redistribución completa tanto de escenarios como de zonas de restauración, descanso, camping, barras y mercadillo metalero. De hecho, este año, los dos escenarios principales (Dave Mustage, Supositor Stage) ya no formaban una estructura conjunta sino que eran dos escenarios separados y sensiblemente más grandes que en las ediciones anteriores, eso sí, comunicados por un puente. Pero los escenarios pequeños (Bruce Dickinscène, Massey Ferguscène) también crecieron, ya que en lugar de dos carpas como en las últimas ediciones, solamente se mantuvo una de ellas y la otra se transformó en un tercer escenario, no tan grande como los principales, pero sí con mayor capacidad de público.
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Todos estos cambios han permitido que este año la asistencia de público aumente en 8500 personas, llegando a las 62500. Aunque sigue siendo un festival pequeño, las distancias entre zonas han aumentado y ya no es tan rápido ir de una sitio a otro. Si a esto le añadimos que en esta edición no cayó ni una sola gota de agua, algo extraño, ya que uno de los puntos fuertes de este festival es que siempre llueve un rato cada día, las zonas de paso se tiñeron de marrón debido a las grandes nubes de polvo que se levantaban con cada paso; y ya ni hablemos de las primeras filas de los escenarios, en pleno mosh pit, dónde no fue raro ver cada vez más gente con mascarillas o pañuelos para poder respirar.
El Motocultor, aún habiendo crecido tanto, sigue siendo un festival sin masificar, dónde ir de una zona a otra toma menos de 5 minutos y apenas hay colas en las barras o en los baños. Hay incluso dispensadores de autoservicio de cervezas artesanas y distintos tipos de sidra, que voló y se agotó en varias barras al final del festival.
Solamente hay dos lugares dónde hay colas según la hora. Uno es en la variada zona de restauración, dónde encontramos desde helados y crepes típicos de la zona, hasta comida de varios países; también es fácil encontrar opciones veganas y vegetarianas. El otro es en la carpa del merch oficial, dónde a diferentes horas, algunas bandas firman autógrafos y pasan un rato saludando a sus fans.
Jueves 14 de agosto de 2025. Empezamos fuerte.
El primer día de festival siempre es el día más corto, ya que los conciertos empiezan sobre las 16:00 de la tarde.
Así que tras una larga cola al sol para conseguir nuestras pulseras, ya con todo listo y unas refrescantes y merecidas sidras en mano, fuimos corriendo hacia el primer grupo que veríamos este año, Gutalax.
Llegar a un concierto de Gutalax no tiene pérdida, solamente hay que seguir el rastro de papel de WC y de gente feliz que, escobilla en mano, solamente quiere una cosa: hacer el cafre y liar un buen follón en un acto dedicado a la mierda, literalmente. No sabemos ni cómo, pero ya estábamos metidos de lleno en el pogo, gorrineando y sacando la cabeza de vez en cuando para poder respirar, era todo un anuncio de los que nos esperaría el resto de días.
La gente volaba al ritmo de auténticos temazos como “Assmeralda”, “Buttman”, “Diarhero”, “Shitbusters” o “Robocock”. Cerraron con un enorme circle pit a ritmo de “Strejda Donald”, mientras todo el mundo cantaba y reía mientras masticaban la nube de polvo.
Tras este ajetreado comienzo y para cojer algo de aire limpio, fuimos a estrenar el escenario pequeño con Me And That Man, el grupazo de dark country de Nergal, cantante de Behemoth. Ya los pudimos ver en el Inferno Metal Festival en Oslo en 2024 y sabíamos que no iban a defraudar. Abrieron con dos temazos “Run with the devil” y “My Church Is Black”. En el tercer tema, “Nightride”, subió al escenario Maciej Świniarski, presentado como ‘The preacher man’, que ya se quedaría para el resto del show como vocalista.
El hecho de que no hubiera ni una sola sombra donde esconderse, no fue excusa para un público súper entregado, que cantó, bailó y acompañó a la banda en todo momento. La verdad es que saben bien cómo conectar con la gente y, desde luego, no dejan indiferente a nadie. Un buen cierre en este último show del tour de la banda.
Otros temas que tocaron fueron “Burning Churches”, “A Song Without A Name” (tema nuevo que titularon así porque todavía no tiene nombre), “White Faces” (versión de Rocky Erikson and the Aliens, de finales de los 70’), “Loosing My Blues”, “Paranoid” (en homenaje a Black Sabbath), “Coming Home”, “Love & Death” y cerraron con “Blues & Cocaine”, para que nos fuéramos hasta el siguiente grupo con la melodía grabada en nuestras cabezas.
Recuperadas las fuerzas, tocaba de nuevo morder el polvo, literalmente, porque venía una buena bofetada en nuestras caras; y es que tras 30 años de su desaparición y en silencio desde 2017, Nailbomb vino con todo para aplastar al Motocultor; y lo consiguieron. Desde los primeros acordes de “Wasting Away” solamente recuerdo caos, gente volando, circle pits a toda velocidad y por supuesto, walls of death a demanda de la banda liderada por Max Cavalera, acompañado también por su hijo Igor.
Fue realmente difícil poder tomar nota de todos los temas que fueron sonando porque no dieron tregua, y esque aunque el micro de Max tiene un cinturón de balas, no les hicieron falta para disparar tema tras tema hasta dejarnos literalmente agotados y cubiertos de una buena capa de polvo. Sonaron muy bien y le dieron un buen empujón a la tecla de subir el volumen. Algunos de los temas que sonaron fueron: “Vai toma no cú”, “24Hour Bullshit”, “Guerrillas”, “Blind and Lost”, “Sum of Your Achievements”, “Cockroaches”, “World of Shit”, y cerraron con “Sick Life”.
El último grupo que vimos ese día fue uno de los cabeza de cartel del festival: I Prevail. Fue nuestra oportunidad de descubrir a esta banda de Michigan, pero desde luego no para las miles de personas que desde bastante tiempo antes de que comenzaran, habían llenado ya toda la explanada. Había una gran expectación.
En un escenario presidido por una pantalla gigante con el nombre de la banda en rojo sobre fondo blanco cegador, fueron situándose todos los miembros en sus ubicaciones establecidas para sin apenas saludar, comenzar a tocar “Bow Down” y…¡Boom! Las primeras bolas de fuego del festival aparecieron, haciéndonos olvidar que era el primer día y sintiéndonos ya inmersos en pleno festival. Dejamos a la super entregada masa de gente atrás para retirarnos a tiempo y recuperar fuerzas para los siguientes días, pues las íbamos a necesitar.
Viernes 15 de agosto de 2025
Un sol tapado por nubes altas nos dio los buenos días. Aunque la previsión del tiempo nos puso alerta para no andar muy confiados, ya que este iba a ser el día más caluroso del festival. Aquí 32ºC se considera ola de calor, así que la dirección del Motocultor decidió que a partir de este día, y para el resto del festival, se ofrecería el agua gratis en todas las barras. Todo un detalle para cuidar al público.
Los Islandeses Skálmöld fueron los primeros que pudimos ver ese día. Una buena dosis de folk nunca está mal para empezar el día, y aunque tocaban en el escenario pequeño y al sol, había mucha gente ya esperando.
El tema con el que abrieron fue “Gleipnir”, contagiando a todos su pegadiza melodía y animando al público a cantarla mientras saltaban y bailaban. Obviamente, con el calor que hacía, fuimos a remojarnos en uno de los puntos de agua del festival y a por unas sidras para no perder la costumbre.
Antes del siguiente tema “Miðgarðsormur”, un tema que empieza lento y se va cargando poco a poco hasta explotar en unos solos de guitarra frenéticos, anunciaron que uno de los guitarras cumplía años, así que acabamos todos dedicándole un enorme y divertido Happy Birthday to You. Nos quedamos disfrutando del repertorio de esta banda, que mezcla canciones de folk islandés con Thrash y metal más clásico, hasta el tema “Verðandi”, ya que queríamos coger sitio para descubrir a un grupo que nos habían recomendado.
Hace pocos meses habíamos podido ver a Fleshgod Apocalypse en directo, en su gira junto a Dark funeral, así que queríamos investigar un poco el cartel y en su lugar, fuimos a ver a Klone para escuchar un poco de prog, que en esta edición iba más escaso. La verdad es que la carpa estaba desbordada de gente y había muchísimos fotógrafos, todo pintaba muy bien.
Como muchas cosas en la vida, hay un momento ideal para cada cosa, y hay bandas que hasta que no las escuchas en diferentes ocasiones, no acabas de encontrarles ese punto que hace que los disfrutes de verdad; y esto es lo que nos sucedió con esta banda. Sonaban muy bien, pero no era nuestro momento para disfrutar de ellos, así que hicimos una retirada para prepararnos para la recta final de este día, y de paso dar una vuelta por las tiendas y el mercadillo del festival.
Con el sol escondiéndose ya en el horizonte, quien nos traería una “cálida” entrada a la noche fue la banda con el nombre propio del guitarrista de Slayer, Kerry King.
¡Menos mal que habíamos guardado fuerzas!
Desde el primer tema, “Where I Reign”, arrancó un tímido mosh pit. Inicialmente no parecía que fuera a ser algo exagerado, pero el ambiente se fue caldeando, y en el acelerón final de “Trophies Of The Tyrant”, eso se convirtió en una tormenta de arena que llegaría hasta el final del concierto.
La verdad es que nunca he visto tanta gente volar como en este festival. ¡Los franceses están locos¡ Cruzas una mirada y ya hay cuatro o cinco personas volando. Los encargados de recepcionar gente en primera fila, en casos como este, no dan abasto; vimos a más de uno caer porque llegaban personas de dos en dos.
Tras el tercer tema, “Residue”, por fin saludaron a los festivaliers del Motocultor y aprovecharon para pedirnos que pasáramos a otro nivel, directamente exigiendo “more fucking aggression” en los pogos antes del cuarto tema “Two fists”. El público, a parte de luchar por respirar, se lo estaba pasando genial, pero si hay un instante que va a quedar grabado para siempre en nuestra memoria, es el momento en que comenzó a sonar “Rainning Blood”, tres golpes de bombo y automáticamente se abrió un enorme wall of death que llegaba casi hasta la mesa de sonido. Lo que vino luego, os lo podéis imaginar.
Con “From Hell I Rise”, terminó este conciertazo, que a parte de todo el caos, sonó súper bien y fue acompañado por una muy buena sincronización de luces.
En los festivales, es habitual que toquen a la vez dos grupos que quieres ver, pero como es imposible dividirse en dos, toca sacrificar uno de ellos. En este caso, decidimos perdernos a Sólstafir, que ya los pudimos ver en el Inferno 2024 y en su gira por nuestro país a finales de año junto a Oranssi Pazuzu. Así que solamente tuvimos que movernos unos metros desde el escenario de Kerry King para ver, por fin, a los suecos Tribulation.
Este grupo tiene un estilo propio difícil de catalogar. Cogen lo que necesitan de cada género, gótico, hard rock, death metal, black metal; y crean canciones que te atrapan en su atmósfera sin que te des cuenta. En un escenario casi sin luces y lleno de inciensios, elegantemente vestidos y con las caras muy pálidas, parecía que los vampiros habían salido a tocar al caer la noche para ofrecernos un tenebroso concierto mientras la luna nos observaba.
Con algunos problemas de excesivo volumen que se arreglaron durante el concierto, abrieron con “The Unrelenting Choir” y “Tainted Skies”, de su último álbum ‘Sub Rosa In Æternum’, y siguieron con “Nightbound”, del ‘Down Below’. El cierre del concierto fue con “Melancholia” y “Stange Gateways Beckon”, pero para entonces, ya estábamos de camino al pequeño escenario para poder coger sitio para el siguiente concierto.
Los Finlandeses Finntroll nos tarjeron su “blackenned folk” con toques de humppa para ir cerrando un largo día en el que todavía quedaba el plato fuerte. Mientras acababa la larga intro, fueron apareciendo los músicos en el escenario,con sus puntiagudas orejas, saludando a todo el mundo, hasta que empezó a sonar “Solsagan” para reactivar de nuevo al incombustible público del Motocultor.
Siguieron con “Nedgång” e “Ylaren”, aunque esta vez nos lo tomamos con calma y lo vimos con un poco de distancia. En estos momentos de un festival cuando te duele todo el cuerpo por llevar todo el día sin parar y ves que los galos siguen a tope, es cuando caes en la cuenta de por qué que sus antepasados, Astérix y Obelix, nunca fueron conquistados. La columna de polvo que se alzaba desde el centro de la masa de gente, vista de noche con los focos, permitía hacerse la idea de lo que estaba sucediendo.
El último tema que escuchamos fue “Trollhammaren”.
Desde el pequeño escenario nos dirigimos a la carpa para poder ver y disfrutar por primera vez a Ihsahn, más conocido por ser uno de los fundadores de la banda de black metal Emperor. ¡Qué lujo! Tiene un estilo particular que bebe, por supuesto, del black metal noruego, el rock sinfónico y toques progresivos. Sonaron muy bien y ni la voz ni los instrumentos se solaparon en ningún momento. Lo poco que pudimos ver, nos encantó.
Abrieron con “The Promethean Spark” y nos quedamos para ver “Pilgrimage of Oblivion”, “Twice Born” y “My Heart Is of the North”.
Menos mal que decidimos adelantarnos a coger sitio para el último concierto del día. Desde la otra punta del festival, ya se veía bastante movimiento de gente dirigiéndose hacia el Dave Mustage y la grada VIP/Prensa estaba prácticamente llena. En los festivales se puede ver a muchas bandas, pero siempre hay alguna que no se puede dejar pasar, y este era el caso de Carpenter Brut.
Si eres amante de las bandas sonoras de las películas y los videojuegos de los años ochenta hechas con sintetizadores, te vas a enamorar de este grupo. Guitarra, batería y sintetizador. No necesitan nada más. Empezó a sonar la misteriosa intro a la 1:25 de la noche. Una tenue luz roja iluminó el escenario presidido por la mesa del sintetizador de Franck Hueso, que lleva el símbolo del grupo, una especie de rosa hecha con pentágonos, iluminada en rojo en la parte frontal. El show comenzó con “Sraight Outta Hell”, dando paso a una explosión de luces y haciendo que todo el mundo sacudiera sus cabezas al ritmo de la música.
Siguieron con “The Widow Maker” y “Roller Mobster”. Este fue el punto de no retorno. El concierto se convirtió en una fiesta dónde era inevitable moverse al ritmo de los pegadizos temas hasta el final. Terminando con “Turbo Killer” (un tema que es realmente adictivo), “5 118 574” y “Le perv”.
Finalmente hubo un bis, se trataba una versión que tiene la banda sobre la canción “Maniac” que Michael Sambello creó para la película Flashdance en 1983. Aquí todo el mundo se dejó la voz y bailó “like they never danced before”. Se llevaron una gran ovación por parte de un Motocultor, que se fue a dormir feliz.
El setlist completo y en orden fue:
“Straight Outta Hell”, “The Widow Maker”, “Roller Mobster”, “Beware the Beast”, “Day Stalker”, “Night Prowler”, “Disco Zombi Italia”, “Imaginary Fire”, “Monday Hunt”, “Hairspray Hurricane”, “Leather Terror”, “Turbo Killer”, “5 118 574”, “Le Perv”. Bis: “Maniac”.
Sábado 16 de agosto de 2025. Día de sorpresas.
Arrastrando todavía el día anterior y sin que el calor diera ningún respiro durante el día, llegamos al recinto de la Site de Kérampuilh para arrancar el tercer día del festival.
La primera banda a la que pudimos ver fueron los parisinos Rendez Vous, que nos darían una sorpresa inesperada, ya que el inicio de este concierto fué como un jarro de agua fría, aunque luego mejoró. Cuando esperas una cosa, pero en su lugar te dan otra, lo normal es quedarse contrariado. No quiere decir que lo que te estén ofreciendo esté mal, pero es inevitable sentir algo de frustración inicial.
Lo que sucedió es que al estilo Post-Punk de la banda, se le cayó el Post y se quedó en una especie de Punk durante la primera mitad del concierto. Para que os hagáis una idea, empezaron a formarse circle pits y hubo incluso algún wall of death. Quizás en directo le meten una marcha más y eso nos pilló desprevenidos.
Abrieron con “Superior State”, desplegando una bandera de Palestina nada más comenzar, lo que fue aplaudido por todos los asistentes. Siguieron con “aiw777” y “Sheer” de su último disco ‘Downcast’. No fue hasta el séptimo tema, “Distance”, que nos darían una pequeña dosis del sonido más típico de la banda. Quizás, como comentaba unos párrafos antes, no era nuestro día para descubrir a esta banda en directo, pero desde luego dieron un buen concierto.
Para quitarnos este raro sabor de boca, el Motocultor tenía la solución perfecta. Un buen concierto de punk era lo que necesitábamos, así que nos fuimos directamente a ver a Poesie Zero.
Estos tíos fueron directos al grano, a veces 30 segundos són más que suficientes para revolucionar el ambiente. Subieron al escenario disfrazados, uno con cabeza de rata y otro con la cabeza de su mascota dándose tortas y bailando, pero tal como comenzó a sonar “C4EST NOUS LES PUNKS” y sin dejar reaccionar a nadie, el cantante bajó al foso y se tiró directamente a cantar sobre el público. Los temas “L4ANARCHIE” y “NON” completaron los primeros minutos de un concierto que fue súper enérgico, loco y divertido. Esperamos poder verlos en más ocasiones.
Los suecos Enforcer serían otra de las sorpresas del festival. No había tenido la oportunidad de verlos hasta el momento, pero desde luego, valió la pena. Un poco de Glam, un poco de Speed metal y fuertes influencias de las bandas que dieron a luz el Heavy Metal; una fórmula que no puede fallar; al fin y al cabo muchas generaciones de espectadores han empezado en este mundillo con estas bandas.
Todos los músicos teñidos de rubio, con los pantalones bien ceñidos, con chaleco y sin camiseta, solos de guitarra espalda con espalda, gritos bien agudos y mucha interacción con el público. Si a esto le sumamos lo bien que sonaron en directo, tenemos un show muy completo y agradable. Otro regreso a los 80 de esta edición del festival.
Aprovechando que todavía no se había masificado la pequeña grada, fuimos a ver a los noruegos Enslaved, en activo desde el año 1991, en los inicios del Black metal. Uno de los rasgos distintivos de esta banda es que su sonido evolucionó con los años y fueron añadiendo cada vez más rock progresivo en su estilo. Teníamos ganas de verlos, no podían fallar.
Desde el inicio del concierto, con “Ethica Odini”, nos quedó claro que querían ser bien escuchados y aunque el volumen estaba bastante más alto que el de otros artistas, estaba muy bien equilibrado. Hicieron un repaso por varios de sus discos como ‘Isa’, ‘Below The Lights’ o ‘Frost’ y el setlist completo, y en orden, fue el siguiente:
“Ethica Odini”, “Homebound”, “Forest Dweller”, “Heimdal”, “Jotunblod”, “Havenless” e “Isa”.
Tras este descansado pero intenso concierto, volvimos de nuevo a la carga. Momentos antes de terminar el concierto de Enslaved, vimos que empezaba a agruparse mucha gente en el escenario adyacente.
Era el turno de los suizos, Paleface Swiss, que venían con mucha fuerza y ganas de destruir el Carhaix. Esta banda de Deathcore tiene un estilo agresivo y el cantante,a la vez suelta unos gritos de desesperación que erizan la piel, como cuando en “Hatred” dice “put a ficking bullet through my head”.
Les faltaba escenario, iban de lado a lado sin parar y animaban al público constantemente a unirse a ellos, convirtiendo los mosh pits caóticos en enormes circle pits; creía que en cualquier momento se formaría un tornado de arena, ¡qué bestias!
Completamente destruidos, comenzamos nuestro camino de retirada de este día, pero nos llamó la atención que en el pequeño escenario, que está al lado de la salida del festival, sonaba una canción muy antigua, “L’amour est un bouquet de violettes” de ‘Luis Mariano’, así que nos acercamos a ver que sucedía, ya que no nos cuadraba nada en el estilo del festival.
Se trataba de la intro de Les Wampas, banda pionera del punk francés que lleva en activo desde 1983 con Didier Wampas como único componente original. Había público de todas las edades y nada más salir al escenario, se llevaron una cariñosa ovación, lanzándose besos mutuamente con el público.
Nos sorprendió su estilo rockanrolero pero tranquilo y cómo todo el mundo coreaba las canciones y se respiraba muy buen ambiente. Abrieron con “Sauver le Monde”, y en el segundo tema “C’est l’amour”, el cantante decidió bajar del escenario para subirse a la valla de primera fila a cantar, lo que acabó con él haciendo crowd surfing mientras cantaba y los técnicos del escenario sufriendo para darle metros de cable de micro y recogiéndolo cuando volvía para que no se enredara en la gente.
Tras el tercer tema, “C’est Politique”, decidimos gastar las pocas fuerzas que nos quedaban para ir a descansar, ya que nos esperaba un largo último día de festival.
Domingo 17 de agosto de 2025. C’est fini.
Casi sin parar y sin darnos cuenta, llegó el último día del Motorcultor XVI. Comenzar el último día de un festival siempre es extraño, agridulce. Por un lado, sabes que al día siguiente se habrá acabado todo, pero la parte positiva de nuestro interior, está feliz porque todavía queda un día entero.
Así que con la sonrisa puesta, llegamos para ver el primero de los últimos grupos que veríamos en esta edición. Era el turno de los finlandeses Ensíferum. Según explicaron los miembros de la banda, tocaron de milagro porque Air France les había perdido todo el equipaje excepto algunas púas de guitarra, así que tuvieron que salir a tocar con lo puesto y con instrumentos que les prestaron los organizadores del motocultor. Así que asistimos a un concierto “especial”, ya que sin la parte más escénica del concierto, el foco recayó completamente en la parte musical.
Este día, no había ni una sola nube, pero eso no fue impedimento para que el publico se tostara junto a la banda para apoyarles. Fue un día un poco caótico para poder ver conciertos. Teníamos muchas cosas pendientes por ver y hacer en el festival, así que con Exhorder, Fear Factory y Landmvrks, tuvimos que ceñirnos a la parte fotográfica en lugar de estar hasta el final en cada concierto.
Destacar que Landmvrks congregó a una gran cantida de público, y desde el primer momento, no paró de volar gente.
El primer plato fuerte del día fueron los estadounidenses Suffocation, que cerraban la gira de verano y no subirán a los escenarios hasta dentro de unos meses junto a Cradle of Filth. Abrieron con “Catatonia”, de su primer EP ‘Human Waste’ y siguieron con “Seraphim Enslavement”, de su primer álbum ‘Effigy of the forgotten’.
Nos trajeron una selección de nueve temas, de los cuales cinco eran de sus primeros lanzamientos en 1991. De hecho, lo más nuevo que tocaron fue “Perpetual Deception” (2023), “Clarity Through Depravation” (2017) y “Funeral inception” (2002).
Los pogos de este grupo, van cambiando de ritmo con la música. Igual empieza a correr todo el mundo como si le persiguiera la muerte, y de golpe, cuando la canción hace un parón con las notas más graves que pueden salir de un bajo, ves zombies en trance intentando hacer headbanging desde el cielo hasta el suelo. Increible. El setlist completo y en orden fue el siguiente:
“Catatonia, “Seraphim Enslavement”, “Pierced From Within”, “Clarity Through Deprivation”, “Effigy of the Forgotten”, “Perpetual Deception”, “Funeral inception”, “Liege of Inveracity”, “Infecting the Crypts”.
Como plato principal, vimos a un grupo que no necesita presentación ya que es toda una institución en la historia del Heavy Metal. Se trata de Blind Guardian, que con poco tiempo para tocar, trajeron un reducido setlist repleto de himnos y la promesa de volver pronto al oeste de Francia, dónde hace años que no tocaban. Tocará esperar a ver qué tienen planeado.
Como era de esperar, ofrecieron un espectáculo perfecto. Luces y sonido sincronizados al mismo ritmo, buen volumen y la voz de Hansi, que en plena forma, erizándonos la piel. Sonaban como en los discos. El setlist completo y en orden, fue el siguiente:
“War of Wrath” (intro), “Into the Storm”, “Blood of the Elves”, “Nightfall”, “Tanelorn (Into the Void)”, “Time Stands Still (At the Iron Hill)”, “Violent Shadows”, “The Bard’s Song”, “Lord of the Rings”, “Mirror Mirror” y “Valhalla”.
El concierto con el que nos despediríamos vino de la mano de los alemanes Kanonenfieber.
Alguna vez hemos asistido a discusiones que intentan etiquetar su estilo. Que si es blackened death, que si es black metal melódico, etc. Pero de lo que no hay discusión posible es que asistir a un concierto de esta banda, es asistir a un espectáculo dónde la teatralidad es muy importante.
Cambios de decorado de escenario como si estuvieramos en un teatro, cambios de vestimenta de los músicos y fuego, ¡mucho fuego! Para que os hagáis una idea, en un momento dado del concierto, el escenario se convirtió en un submarino saliendo del agua, para que Noise, vestido de capitán, cantara desde ahí arriba.
El setlist completo y en orden, fue el siguiente:
“Menschenmüle”, “Sturmtrupp”, “Der Füsilier I”, “Der Maulwurf”, “”Panzerhenker”, “Kampf und Sturm”, “Z-vor”, “Die Havarie”, “Verdun”, “Ausblutungsschlacht”.
Con esto, dimos por finalizada esta edición del Motocultor, que un año más, ha estado de diez por parte de la organización. Aunque va creciendo, sigue siendo un festival “pequeño” y no masificado, todo un punto a favor en los tiempos que corren. Quedamos a la espera de ver qué anuncian para la próxima edición y con ganas de volver.
¡Merci Beaucoup Motocultor!


















































