[crónica] Z! Live Fest 2024 – IFEZA, del 13 al 15 de junio

Texto: David Alonso
Fotos: Zoe Lilith

Más de 30.000 personas abarrotaron Zamora para congregarse ante la que, tras esta mágica edición, ha conseguido establecerse como una de las citas referentes de heavy metal no solo en Castilla y León, sino de toda España, gracias a su formato sin solapamientos, instalaciones de calidad y excelente cartel.

Es realmente bonito ver la evolución de este festival a lo largo de los años, donde con cada edición que acontecía, se observaba como iba creciendo poquito a poco hasta donde nos encontramos hoy. Probablemente su edición más fatídica la encontramos en el año 2023, donde las lluvias y una falta de organización general empaño la experiencia en su primer año en el recinto de IFEZA. Tras ello, se nota que se han tomado muy en serio las quejas del público y para este año hemos visto una notable mejora en aseos, zonas de descanso, alimentación y otros aspectos que por lo que hemos podido saber, preguntando a los asistentes, han sabido valorar y reconocer.  Todavía hay mucho margen de mejora pero la dirección es la correcta.

Ahora bien, en lo estrictamente musical me gustaría matizar que es un verdadero gusto poder disfrutar de un festival con bandas de tal calidad y que no se solapen entre ellas (y más si en el proceso te puedes comer unas alubias de Betanzos), aunque sí que he notado que el escenario copper stage, pese a verse que disponía de un equipamiento algo menos complejo que el silver stage, no gozó de un gran sonido en la mayoría de bandas (exceptuando los grupos previos al cabeza de cartel que probablemente trajesen su propia gente de sonido), siendo en muchas ocasiones la acústica muy estridente y en el plano vocal en numerosas veces costaba escuchar a los vocalistas, con lo cual es algo a trabajar en futuras ediciones.

Ahora vamos a repasar día a día, las bandas que desfilaron por el festival zamorano.

Día 1, 13 de Junio

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Breed 77

Tras un acceso algo caótico, pudimos llegar a tiempo para ver a la banda procedente de Gibraltar Breed 77, con su curiosa mezcla de nu – metal y flamenco que alterna entre el castellano y el idioma de Shakespeare. Fue el retorno de la banda tras muchos años en la sombra y la verdad que pese al tiempo transcurrido, conservan toda la energía y calidad que les hicieron ser banda revelación allá por inicios de los 00`s.  “La Última Hora”, “Worlds on FIre” o una efectiva cover de “Zombiefueron algunos de los temas con los que nos deleitaron, gozando de un gran sonido y buena asistencia, pese a la tempranera hora y su recortado minutaje.

Orden Ogan

Desde Alemania, Orden Ogan acudían a Zamora con la misión de satisfacer las necesidades de aquellos asistentes más powermetaleros del festival en su primer día y, pese a que el bueno de Seeb Levermann mostro una buena actitud y el repertorio fue excelente (con épicos cortes de la talla de Gunmen”, “Come With me to the Other Side” o novedades como “The Order of Fear),  eche en falta algo más de energía por su parte, ya que simplemente iba andando de un lado para otro y haciendo algún tímido headbang de vez en cuando. Además de esto, el sonido de su voz era algo bajo y costaba escucharle con claridad, algo que también empaño la experiencia. Por lo tanto como conclusión, el concierto consiguió satisfacer a los fans pero no convencer del todo.

Doro

Tras la cancelación de su concierto el año pasado en la plaza de toros de Toro, es toda una suerte que para este año se haya podido volver a contar con Doro, ya que, en sus 60 minutos de actuación, el despliegue de clásicos atemporales fue apoteósico.

Cargada de buenas energías, con un español chapurreado  donde la intención es lo que cuenta y un sonido general excelente,  Doro nos deleitó desde el primer momento con clásicos de su etapa en Warlock, comenzando con la gran “I Rule the Ruins”, seguido de otros clásicos como “Burning the Witches” y “Earthshaker Rock”.

La emotiva “Für Immer” dio paso a una traca final donde no faltó un homenaje a Judas Priest con “Breaking the Law”  para finalmente despedirse con ese himno atemporal que es “All We Are” cantado por el público que acompaño a la legendaria vocalista durante los coros y pudo disfrutar de uno de los mejores shows del día.

Eluveitie

Probablemente, los vencedores de la jornada del jueves sean los suizos Eluveitie, que con su folk metal e imparable voz de Fabienne Erni consiguieron resarcirse de la fatídica edición del año pasado, con un concierto cargado de sentimiento, redención y júbilo generalizado.

Un setlist imparable, donde se supo medir realmente bien los 70 minutos de los que disponían, hizo las delicias de los asistentes con un equilibrio entre sus temas más melódicos y épicos como “Exile of the Gods”, “A Rose for Epona” y la coreable “The Call of the Mountains” junto con sus trallazos más cañeros de la talla de “King”, “Deathwalker” o “Iris Nona”

Su agradecimiento a la organización y al público fue sincero y sentimental, sintiéndose como algo mutuo con el respetable, que no paro de aplaudir, cantar y bailar ante su actuación. Un muy buen sonido general, actitud imparable y coreables melodías consiguieron robarse el show y dejar un muy buen sabor de boca a los asistentes, seguramente con esa espinita de verlos por el festival ya sanada.

Europe

Uno de los reclamos de esta edición del Z Live era poder ver a la legendaria banda sueca en acción y disfrutar en el proceso de esos clásicos atemporales que alberga la formación y tan reconocibles son dentro y fuera del mundo del rock. Zamora, durante los meses previos al festival, incluso había cambiado la melodía de su ayuntamiento para, al dar la hora, la melodía de “The Final Countdown” amenizase la plaza de la ciudad.

Es por ello que, pese a que la agrupación cumplió en el ámbito sonoro (con una acústica inmaculada) y  clasicazos como “Rock the Night”, “Carrie” y  “Cherokee” (que fueron coreados con entusiasmo) se dejaron ver y fueron muy disfrutados, conforme iba avanzando el setlist nos íbamos dando cuenta de que muy probablemente no iba a durar los 130 minutos que marcaba el cartel, y así fue.

Joey Tempest no paraba de moverse de un lado a otro del escenario y realizar arriesgados malabares con el micrófono, demostrando que la edad es solo un numero y defendiendo otros cortes de la banda con notable soltura y contundencia como “Walk the Earth”, “Ready or Not” o “Hold your Head Up”.

Un tempranero “The Final Countdown” sorprendía al gentío por su prontitud y, pese a que fue tremendamente disfrutado (y grabado) por los numerosos asistentes, dejaba entrever que el quinteto sueco no tenía muchas más balas en el cargador para nosotros. Y efectivamente, tras tocarla, se despidieron y marcharon del escenario a falta de 40 minutos acorde a la organización, cosa que el respetable conocía y manifestó con silbidos y quejas.

No sabemos el motivo por el cual decidieron tocar mucho menos tiempo del habitual, pero este gesto de la banda afeó notablemente la ilusión que muchos asistentes manifestaban por la banda y también fue un gesto desagradable para una organización que había anticipado con tanto cariño e ilusión su concierto.

Día 2, 14 de Junio

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Twiligth Force

Los draconianos Twiligth Force,  acudían con sus canciones sobre dragones y fantasía para alegrar la tarde al gentío zamorano que palidecía ante el calor de la tarde. Ataviados con sus fantasiosas indumentarias, aprovecharon los escasos 40 minutos para repasar los mayores éxitos de la banda como su homónima y reciente Twiligth Force”, “Dawn of the Dragonstar” o “The Power of the Ancient Force”, gozando de en todo momento, de una sorprendente cantidad de público que canto a coro sus temas. El problema fue (una vez más) el sonido, ya que a Alessandro Conti, pese a estar realizando un absoluto despliegue vocal, se le escuchaba demasiado bajo, una pena ya que su anterior paso por el Leyendas del rock tampoco gozo de una buena acústica. Pese a ello la buena actitud y sus pegadizas melodías consiguieron salvar los muebles.

The Black Dhalia Murder

Pese a las tempraneras horas, la propuesta de los americanos se sintió como un verdadero vendaval, donde trallazos como “What a Horrible Nigth to Have a Curse” desataron la locura en el publico y se vivieron con absoluta intensidad pese a que el death no sea uno de los géneros predilectos de este festival.

Es bueno ver que tras el triste fallecimiento de Trevor Strnad la banda ha sabido reconducirse y seguir ofreciendo una propuesta de calidad, con un concierto que supo satisfacer a sus fans y provocar los primeros pogos del día pese a que más de uno todavía estaba haciendo la digestión.

Leprous

Por otro lado, los noruegos de Leprous se presentaban al festival zamorano como una propuesta arriesgada, progresiva, técnica y de lento clímax, pero pese a ello, triunfaron con creces con una excelente afluencia y un tecnicismo extremadamente bien ejecutado (y gran sonido), mencionando honoríficamente a su batería Baard Kolstad, que se dejo la piel y nos dejo a todos con la boca abierta.

Su concierto se sintió como un lento crescendo, donde cortes como “From the Flame”, “The Price” o “Below” con la solemne y sentimental voz de Einar Solberg, iban preparando un perfecto clímax final que se manifestó en forma de una “The Sky is Red” que, en su traca final, consiguió transportar a asistentes y a los propios músicos a otra dimensión, consagrándose como un éxito pese a lo arriesgado de su propuesta. Esperemos que para el próximo año siga habiendo alternativas de este tipo.

Hammerfall

Con el anochecer de telón de fondo, las leyendas suecas del power metal Hammerfall, vinieron con la clara intención de cantar con el gentío sus himnos clásicos y disfrutar de un concierto para el recuerdo, con un setlist en el cual no se dejo de pisar el acelerador en ningún momento con temazos como las coreables “Any Means Necessary” y “Hammer High” además de otras canciones de reciente creación como “Brotherhood” o “(We Make) Sweden Rock” que animaron a la notoria cantidad de público que se entrego a su propuesta.

Joacim Cans, como suele ser habitual en él, no paro durante toda la hora del show de animar al gentío y, acompañado del incombustible Oscar Dronjak (el cual tuvo la osadía de lanzar su guitarra hasta casi tocar el techo para luego recogerla en el aire como si nada), convencieron y ofrecieron un show contundente y de excelente sonido.

El único puntito que me falló, fue el hecho de que en detrimento del maravilloso medley del ‘Crimson Thunder’ que venían realizando en recientes conciertos, presentaron dos de sus nuevos singles “Hail to the King” y “The End Justifies” que, aunque sonaron excelentes y especialmente su segundo tema es realmente cañero, no pueden compararse con uno de los mejores redondos de su carrera, que eche mucho de menos.

Al menos, “Hearts on Fire” dio martillazo final a su jornada con un público agotado y rendido ante su propuesta, que dio inicio a la jornada nocturna.

Kreator

La noche asolaba el cielo Zamorano, y un escenario decorado con cadáveres ahorcados, un demonio gigante y un aura oscura y demoniaca general nos invitaban a adentrarnos en el infierno, abrazando las llamas y la música de los germanos. Y es que la descarga que hicieron Mille Petrozza y los suyos será recordada en la historia del festival por ser uno de los conciertos más salvajes que ha albergado el festival, con un setlist que no dejo un solo momento para recobrar el aliento con temas más recientes como “Hate Uber Alles”, “666 World Divided” o “Strongest of the Strong”.

Kreator supo demostrar como su excelente renacer a la entrada del nuevo milenio supo insuflar a la banda de nueva energía, poderosos himnos y un estatus de cabeza de cartel, ya que con trallazos como “Enemy of God”, “Satan is Real” o la melódica y poderosa “Violent Revolution” solamente queda desgañitarse y entregarse al infierno musical que Petrozza te planta en la cara.

Pero tranquilos, también hubo tiempo para repasar épocas pasadas de la banda, donde “Betrayer”, “Flag of Hate” o “Terrible Certainty” hicieron las delicias de los mas nostálgicos, sin olvidarnos de la encargada de clausurar la ceremonia “Pleasure to Kill.

Con un sonido que fue de menos a más, los wall of death y mosh pit constantes y un fuego abrasador que calentaba a los asistentes, Kreator se corono como dueño y señor de la noche y solamente una mayor comunión entre su frontman y el publico a la hora de jalear y animar, pudo impedir que los alemanes se fuesen a visitar a Satanás con el sobresaliente bajo su regazo.

Día 3, 15 de Junio

PUEDES VER TODAS LAS FOTOS DEL SÁBADO EN ESTE ENLACE.

Ars Amandi

¡Qué agradable sorpresa fue la banda abulense!. Tenían todo en su contra (poco tiempo, apenas sombra, ser de las bandas que abrían la jornada de sábado…) pero aún así gozaron de muy buena asistencia, con un público muy entregado a su propuesta y la sensación general de que los que vimos su concierto nos quedamos con ganas de más, ya que salieron con una excelente actitud y con ganas de robarse la jornada de tarde, cosa que consiguieron.

Himnos de su folk castellano como “No queda sino Batirnos” o “Escuchando al corazón” hicieron bailar y saltar al respetable y amenizar desde primera hora el festival.

Opera Magna

Los valencianos de Opera Magna, lamentablemente no pudieron aprovechar de tan buena manera sus escasos 30 minutos, ya que el sonido general hasta la segunda mitad del concierto fue algo pobre y empaño la experiencia general.  Pese a las adversidades, estuvieron cargados de buena actitud y pudieron presentar algunos cortes de su reciente ‘Heroica’ como su tema homónimo y “La Muerte de un Poeta” que pese a su reciente lanzamiento, fue realmente bien acogido.

Aún con el escaso minutaje, algunos himnos de su carrera como “El Pozo y el Péndulo” se pasearon por tierras zamoranas y conseguían salvar los trastos en una jornada donde desgraciadamente la actitud predominó, pero el sonido no les supo acompañar.

Decapitated

Decapitated vuelven un año más a los escenarios de los festivales españoles, arrasándolo todo con su death metal con toques de groove a raíz del último disco ‘Cancer Culture’.

No hace falta que lleven ningún show especial o una deslumbrante producción, solamente hay que estar preparados para desnucarse en los headbangs (al son de las kilométricas rastas de su vocalista) para morir en las ollas y walls demoledores que la banda propicia con temas aplastantes como “Iconoclast” o “Cancer culture”.

Leo Jiménez

Me encontraba realmente expectante por observar cómo se encontraba el estado vocal de Leo Jiménez tras su operación, ya que la última vez que le pude escuchar (en el año 2022) aún se encontraba en proceso de recuperación. Pues bien, la bestia ha vuelto, aunque con ligeros matices y elementos que quizás le resten más que lo que le pueden llegar a sumar.

Su voz ha mejorado notablemente, ya no vamos a escuchar esos agudos diabólicos e imposibles, pero sí que puede defenderse de lujo en medios tonos y ha sabido reconducir algunos de sus temas como “Desde Niño” a un registro más acorde a su situación.

Es maravilloso ver la energía que transmite al público, correteando de un lado a otro, lanzando cortes de épocas pasadas en Saratoga como “Vientos de Guerra” o la famosa versión de “Hijo de la Luna” que nació en su estancia en Stravagganza.

El problema que vi a su propuesta recae en los invitados especiales que acompañan a Leo en esta gira de aniversario, donde Pese a que Patricia Tapia desempeña un gran trabajo y se coordina bien con el madrileño, es en Zeta donde vi bastantes carencias, con notablemente menos energía que el resto, entrando en ocasiones tarde a los versos y con una sensación general de estar algo desconectado. Intuyo que será cosa de ir evolucionando con las sucesivas actuaciones, pero me resulto sorprendente. Pese a ello “los Leos” cumplieron y dejaron una buen sensación en el publico.

Paradise Lost

Paradise Lost fue la apuesta gótica del festival y, desafortunadamente, pese a que fue un repaso de clásicos de su carrera (con cortes de su maravilloso ‘Draconian Times’ como “Enchantment”, “Hallowed Land” o “Forever Failure”) y una buena actitud de Nick Holmes, no gozaron de un buen sonido general (demasiado metálico y alto para una propuesta de este estilo) que empaño la experiencia, sumado a que su batería no tuvo su mejor día, con algunos errores de coordinación y entrando mal en “Say Just Words”, camuflándolo el bueno de Holmes diciendo de coña que es una nueva versión del tema, dejando como resultado final un concierto algo descafeinado y decepcionante.

Kk Priest

Llegaba el momento de ponerse nostálgicos y disfrutar de un guitarrista legendario como KK Downing y su propuesta KK Priest. Acompañado del gran Tim Ripper Owens, fue una absoluta fiesta cargada de fuego, clásicos atemporales de Judas Priest y una exhibición vocal para el recuerdo, con un público entregado (especialmente con las canciones de Judas) que disfruto enormemente junto a la banda, gracias a su excelente sonido y infernal puesta en escena, que iba mejorando conforme se adentraba la noche.

El equilibrio entre clásicos de los Priest y sus nuevas canciones fue realmente bien medido, donde temas propios como “Hellfire Thunderbolt” “Strike of the Viper” o “Raise your Fists” pudieron brillar sin ser eclipsadas por los temas titánicos de la ex banda del guitarrista, donde algunos cortes que han perdido protagonismo en los shows de Judas como “Night Crawler” o “Hell Patrol” aquí han encontrado cobijo y son defendidas y celebradas por la masa.

Avantasia

130 minutos de puro espectáculo, la mejor acústica de todo el festival, humor bien medido con un frontman sobresaliente y alguna que otra sorpresilla en forma de invitado estrella, era el coctel perfecto que nos tenía preparado el bueno de Tobias Sammet para su concierto.

Uno de los aspectos positivos de su maquiavélica propuesta (y mas al inicio de gira) es que no sabes con que vocalistas va a contar para realizar según que canciones y, aunque en esta ocasión Ronnie Atkins no pudiese estar presente, pudimos disfrutar de dos maravillosas sorpresas como es el incombustible y titánico Ralph Scheepers (Ex Gamma Ray y actualmente en Primal Fear) junto con Tommy Karevik (Kamelot) que funcionaron a las mil maravillas, especialmente el bueno de Ralph.

Su setlist fue un repaso maravilloso por todas las etapas de la banda, desde sus inicios más powermetaleros y fantásticos con canciones como “Reach Out for the Ligth”,  “Avantasia” o “Farewell” como para sus épocas posteriores, con más presencia de medios tiempos y pegadizos estribillos como los que encontramos en “Lost in Space” y “Dying for an Angel” sin olvidar sus creaciones más experimentales, de alto minutaje o musicaleras como “Let the Storm Descend Upon You” o “Mistery of a Blood Red Rose”.

Bob Catley nos deleitó con la emotiva “The Story Ain’t Over” que resonó en las gargantas de los asistentes que tuvimos a bien cantarla al unísono con Bob, mostrándose siempre muy agradecido y respetuoso con el público, ya que durante todo el concierto, el respetable no fallo a la hora de ovacionar a los músicos y corear el caracteristico oe oeoeoe a poco que hubiese oportunidad.

Una producción que simulaba un cementerio,  que contaba con efectos de humo y fuego, era el lugar donde estaba aconteciendo tal despliegue musical, donde en su recta final y con un Tobias que sabe utilizar muy bien el humor (incluso cuando hay que tirar de las orejas al bajista del escenario de al lado por estar tocando demasiado alto) se dio paso a un piano en llamas donde el virtuoso vocalista interpretó “Lucifer” en una espectacular puesta en escena.

Para el colofón final “Sign of the Cross/ The Seven Angels” fue interpretada por toda la formación al completo y sirvió como traca final a un excelente concierto que, pese a que no conto con nombres legendarios como en años anteriores, fue un show tremendamente disfrutable y donde su extenso minutaje se hizo realmente corto, demostrando porque hoy día son la única banda con una propuesta tan multitudinaria que puede ser cabeza de cartel en numerosos festivales internacionales.

Como opinión final, el festival cumplió con creces y la gente respondió ante una propuesta de este calibre, con una muy buena asistencia durante los 3 días de festival, rozando el sold out (según la organización se vendieron el 95% de las entradas) y una serie de conciertos que, pese a que a algún cabeza de cartel no quisiese tocar mucho, cumplieron con nota y abren la puerta a una X edición para el recuerdo. Eso sí, esperemos que para 2025 algunas cositas como el sonido del copper sean pulidas para alcanzar el sobresaliente.