[el cinéfilo] El Conde, de Pablo Larraín

Por Nekrokosmos

¿Cuál es el tiempo prudencial que hay que esperar hasta empezar a hacer comedia de sucesos tan trágicos como una dictadura militar? El Conde es una comedia oscura mezclada con cine de terror que nos transporta a un universo paralelo de la historia reciente de Chile.

El director Pablo Larraín convierte a Augusto Pinochet, símbolo del fascismo latinoamericano, en un vampiro que vive oculto en una mansión en ruinas al sur del continente. Después de 250 años de vida ha decidido dejar de beber sangre y abandonar su privilegio de la inmortalidad ya que no soporta que se lo recuerde como un ladrón.

No se trata de la primera película de Larraín sobre ese periodo oscuro de Chile que abarca de 1973 a 1990, pero sí el primero que no tiene una visión política clara, porque más que una crítica social se trata de una comedia de terror con una imaginación rimbombante. A través de escenas cómicas sangra puro sabor agridulce, y esa oportunidad de mostrar su ideología política se convierte en un show de terror al más puro estilo de Bram Stoker.

En esta historia Pinochet no muere en 2006 a los 91 años, finge su muerte para refugiarse en la decadencia con su mujer Lucía y su mayordomo ruso Fyodor. La depresión lo golpea fuerte cuando se da cuenta que la historia lo recuerda como un ladrón, y ese tono blanco y negro del film ayuda a darle un tono lánguido que enamora y hiela la sangre a partes iguales. Su mujer lo engaña con el mayordomo, sus 5 hijos adultos demandan su herencia, y esa miseria humana se convierte en su karma.

Quizás el mayor logro del film es que no lo veamos como el torturador que fue, sino bajo la máscara de un viejo senil que cae en desgracia y al que hay que compadecer. Pero eso es solo la mirada más superficial de un film que busca mucho más con sus diálogos hirientes y sus imágenes violentas. En todo caso el mensaje es que el mal nunca muere, solo se transforma en veneno para nuevas mentes. Larraín le ha aportado elegancia a un género como la comedia terror que casi siempre cae en lo chabacano.