[el cinéfilo] Ghost World, de Terry Zwigoff (2001)

Por Nekrokosmos

Hubo una época en la que ser friki realmente significaba algo y no estaba de moda. No eran personajes cool de una serie de televisión, no se trataba de comprarse calcetines de un personaje “friki” en el Primark, ni se romantizaba esa existencia desastrosa. También hubo una era en la que la grabación analógica, aunque tardase lo suyo, jamás fue superada por lo superficial de lo digital. El final de estos dos mundos llegó a principios del milenio con el film ‘Ghost World’, adaptación del cómic de los 90’s y último coletazo de un cine que ya está extinto en las grandes plataformas.

Para que nos pongamos en situación: Enid y Rebecca son dos adolescentes que no acaban de integrarse en el mundo que las rodea. Nadie se salva de sus críticas, mientras intentan encontrar su espacio en la sociedad norteamericana de ese entonces, con sus centros comerciales y restaurantes de comida rápida. Han pasado 20 años de esta película de Terry Zwigoff y desde entonces la cultura friki se convertido en la cultura predominante, escapando de su significado original de empollones de los 80’s a un término sin sentido alguno con el que cualquiera cree que puede sentirse identificado.

Hoy día ver un par de películas de Star Wars te convierte en friki, y los frikis reales han sido totalmente exterminados de nuestra cultura…los que sobreviven son parias sociales, y te puedo asegurar que aunque cada serie y película actual tiene a su propio friki divertido, hace 20 años nadie quería ver a un friki en la pantalla grande. Eso explica por qué ‘Ghost World’, con un elenco que incluía a actores como Thora Birch, Scarlett Johansson o Steve Buscemi no llegó nunca a ser un éxito de ventas. Hoy día, recordando el film, lo podemos considerar casi de culto.

Pionero en varias cosas, esta adaptación del cómic de Daniel Clowes a manos del director Terry Zwigoff (quien también escribió el guion) nos transportaba a un mundo de números de Bollywood de los 60’s, de coleccionistas de vinilos raros de los 70’s, de adolescentes “reales” con comportamientos “reales”, con toda la crueldad que ello supone, y sin ser políticamente correctos para tener la etiqueta “apto para todos los públicos”.

La verdad es que esos frikis tempranos de finales de los 90’s, antes de ser cool, vieron en esta película un arma que pudieron usar como mecanismo de defensa ante el conformismo, ante las obligaciones de pasar de ser adolescente a adulto y de darse cuenta que por mucho que lo odien, tendrán que participar de una manera u otra en una sociedad que les repugna. Formar parte de un mundo en el que se tenga un trabajo mal pagado del cual no se pueda escapar, y que quizás nunca se encuentre una pareja romántica con la que compartir gustos raros. El descubrimiento natural de esa fatídica existencia en su expresión máxima.

En donde ha tenido éxito ‘Ghost World’ es en no ser una adaptación literal del cómic página por página (incluso se inventaron el personaje de Steve Buscemi, que no aparece en el cómic), y de no ser tan hueca como todos los grandes éxitos de taquilla que vendrían años después. Zwigoff venía de grabar documentales como ‘Crumb’, y se nota en los detalles que aplica a cada escena, a las que le da un toque artístico en el hasta una flatulencia puede tener un significado profundo.

Hay varios mundos en ‘Ghost World’, cada uno con su propia historia, y cada uno provocativo, divertido y astuto a su manera. La maestría está en los detalles, ya sea en las actuaciones, en los diálogos y las referencias, en la vestimenta de los personajes, en la banda sonora, y hasta en las bromas que se gastan.