[el cinéfilo] Heretic, de Scott Beck y Bryan Woods: poniendo a prueba la fe a través del terror

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Por Nekrokosmos

A24, la productora conocida por su enfoque innovador en el cine de terror, lo ha vuelto a hacer con Heretic, un impactante thriller dirigido por Scott Beck y Bryan Woods, la mente creativa detrás de A Quiet Place. Con un guion afilado y actuaciones electrizantes, esta película no solo explora los límites del horror psicológico, sino también las grietas de la fe y la resistencia humana.

La trama sigue a dos jóvenes misioneras, interpretadas brillantemente por Chloe East y Sophie Thatcher, quienes durante una jornada de proselitismo llegan a la puerta de Mr. Reed, un extraño y enigmático personaje interpretado con maestría por Hugh Grant. Este papel es un giro inesperado para Grant, quien deja atrás su imagen de galán para sumergirse en un rol oscuro, lleno de matices y perturbadoramente carismático. Reed, una figura que combina inteligencia letal con una pizca de humor siniestro, las somete a un despiadado juego de supervivencia y autoexploración.

Beck y Woods estructuran la película como una espiral descendente, en la que cada escena intensifica la sensación de claustrofobia. La dirección está cargada de simbolismo: cada plano está cuidadosamente diseñado para acentuar la lucha de poder entre las jóvenes y su captor. A través de la fotografía opresiva de Mike Gioulakis (It Follows, Us), los interiores de la casa de Mr. Reed se transforman en un laberinto psicológico, un personaje en sí mismo, reflejando las dudas y el terror que asfixian a las protagonistas.

East y Thatcher aportan una autenticidad desgarradora a sus papeles. Chloe East interpreta a la más idealista del dúo, cuyo viaje personal es el eje emocional de la película, mientras que Thatcher destaca como la más escéptica, un contrapeso cargado de vulnerabilidad. La química entre ambas es uno de los puntos fuertes de la narrativa, mostrando cómo la fe, la duda y la amistad pueden entrelazarse en circunstancias extremas.

El guion de Beck y Woods explora preguntas profundas: ¿qué significa realmente tener fe? ¿Hasta dónde puede llevar la creencia en algo más grande que uno mismo? La película no ofrece respuestas fáciles, pero deja una impresión duradera al combinar reflexiones filosóficas con el terror visceral.

En su tercer acto, Heretic se transforma en una tensa batalla entre la esperanza y la desesperación. Aunque algunas secuencias podrían considerarse un poco predecibles para los fanáticos del género, la intensidad emocional y las potentes actuaciones compensan cualquier trope familiar. La banda sonora minimalista de Colin Stetson (Hereditary) es otro acierto, con partituras que oscilan entre lo etéreo y lo ominoso, reforzando el carácter atmosférico de la cinta.

Heretic es una obra destacada dentro del cine de género, un thriller que mezcla horror psicológico, dilemas morales y actuaciones inolvidables. Scott Beck y Bryan Woods demuestran una vez más su capacidad para mantenernos al borde de nuestros asientos mientras reflexionamos sobre nuestras propias creencias. Y Hugh Grant… bueno, nadie volverá a mirarlo de la misma manera.