[el cinéfilo] Poor Things, de Giórgos Lánthimos

Por Mariano Bacigaluppi

Siempre es placentero volver al cine y, más aún, cuando una película despierta opiniones mixtas porque eso, claramente, indica que uno de los cometidos de esta, se ha materializado.

Sin duda alguna, le tenía muchísimas ganas a POOR THINGS por distintos y diversos motivos. El primero por su director, Giórgos Lánthimos, el cuál siempre me ha despertado interés por su visión por el cine, o más bien, su forma de ver, entender y, especialmente, transmitir ese tipo de cinematografía peculiar. De su videografía, siempre me han parecido en realidad sublimes “Kynódontas” o “Canino” como se ha conocido en España y, sobre todo, “The Lobster” una ¿comedia? realmente infrecuente pero, a su vez, una sátira distópica enternecedora con mucho de absurdez caótica pero realmente brillante y, a la que muchos y muy seguramente, al terminarla habrán dicho aquello de -Nunca he visto nada igual y, muy probablemente, quieras volver a ver para analizar y seguir descubriendo cosas.

Personalmente, porque esto no es más que una opinión enteramente personal, creo que el director griego con “Poor Things” se ha superado, con creces y con honores. No he leído la obra original en la que está basada la película, escrita a principios de los noventa por el escocés Alasdair Gray, por lo tanto, no podré juzgar si estamos antes una pobre, correcta o excelente adaptación, sino que simplemente juzgaré el trabajo de Giórgos Lánthimos que me ha encantado… La manera de mostrar (contar), la historia me ha parecido excelsa y excepcional, dónde obviamente el casting de actores ha ayudado y muchísimo además. Willem Dafoe suele ser un sinónimo de calidad con una polifacética y extensa carrera (ha participado en casi ciento cincuenta filmes).

Debo admitir que Mark Ruffalo no es de mis actores favoritos, Quizás pude disfrutarle, mínimamente, en “Dark Waters”, algo en “Spolight” y muchísimo en “Begin Again” (película que literalmente adoro). Tampoco puedo olvidarme de su papel secundario en una de mis películas favoritas de todos los tiempos “Eternal Sunshine Of The Spotless Mind”, pero eso es otra historia (y secundaria además). El resto de películas marvelianas, o similares, no suelen ser mucho de mi agrado, así es que, se me dificulta su valoración o juzgarlas desde una perspectiva imparcial. Ahora bien, aquí el actor americano cumple y hace un buen papel, si cabe creíble pero obviamente es completamente eclipsado por la estrella principal qué no es otra que la preciosa (en todos los sentidos) Emma Stone qué, si hablamos de polifacetismo, tenemos que citarla. Es una actriz joven, está por la mitad de la treintena, pero creo y sin dudarlo un solo segundo, creo que su personificación en la película será uno de los papeles de su vida. Hace realmente bella cada escena e ilumina, pese a que gran parte de la película fuera rodada en blanquinegro y el desarrollo del papel, a través de su ‘crecimiento’ mental, es realmente deslumbrante y netamente rutilante qué, sinceramente, si no se hace acreedora de su segundo Óscar, me parecería una gran injusticia para la industria del cine.

A ver… No soy un defensor nato de ese premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, tampoco un detractor, pero muchas veces me han parecido injustos, desmerecidos y, otras tantas, que el factor de suerte les haya ayudado (mucho tiene que ver la calidad de las películas con las que pueda competir ese año). Creo, y sinceramente, que en la quinterna que se encuentra en el premio de “Mejor Actriz” la debería, más bien como anhelo qué cómo derecho, de sortearla victoriosa, pese a que compite con Carey Mullican y Annette Bening, ambas sobresalientes en sus respectivas películas.

Ahora bien, ya más centrado en la película en sí, y quizás la parte más dura de esta review, porque es realmente complicado explicar y comentar una película, sin caer en los spoilers, creo fervientemente que más allá del mundo fantástico que se muestra, y se ubica en un extraño siglo diecinueve, hay muchísimo para escarbar, analizar y, cómo no, sentir, ya que hay varias sucesiones de transmisiones sentimentales que hacía bastante tiempo que no percibía en una cinta. Habrá momentos para las risas, habrá momentos para la indocilidad pero también para la vida, para el amor, la admiración e innumerables sentimientos qué el director, a través de los actores, materializa y magnifica. Al terminar, nos sobrevolarán muchas preguntas, y quizás reflexiones, de corte filosófico y, cómo no, del albedrío, el poder de la voluntad, y la igualdad (esa que tanto se predica, y se necesita, en los últimos tiempos).

Ya para finalizar, y para no aburriros, debo decir que me encantaron (las amé) esas similitudes con películas míticas del cine antiguo, pero en el hoy gracias a Giórgos Lánthimos, Empezaremos por Frankenstein, por razones más que obvias, también me gustaron mucho esos momentos oníricos y alucinógenes, muy en la onda de Alicia en el País de las Maravillas y, como no, el mítico Mago de Oz con ese juego del Blanco y Negro y los Colores Vivos entrelazándose y jugueteando a través de la película.

En conclusión, creo que Poor Things es de esas películas qué apenas pueda, volveré a ver encantado, porque claramente si la tendría que definir con dos palabras, tendrían que ser POESÍA y SENTIMIENTO y, estoy completamente seguro, que son cosas vitales de las que no podemos prescindir, si queremos vivir una vida plena y, modestamente, dichosa.