El segundo trabajo de Bernal ‘Vida y Milagros’ fue Grabado en apenas dos semanas en The Mixtery bajo la producción de Raúl Abellán y del bajista Eduardo Nogués, capturando tanto la precisión sonora del grupo como la carga emocional acumulada tras meses de carretera. La banda valenciana, formada por Álvaro Martínez Gil, Mickele Morra, Carlos Martínez-Bernal y el propio Nogués, continúa desarrollando su particular lenguaje dentro del post-pop y el post-hardcore melódico, un terreno en el que conviven referencias que van del emo estadounidense al indie estatal, pero que rehúye las etiquetas cerradas. Hablamos con Carlos Martínez-Bernal sobre el proceso de grabación, los riesgos asumidos, la autogestión y el momento actual de la escena.
— ¿Cómo estáis viviendo estas semanas previas a la salida del disco?
Pues con mucha intensidad emocional. Llevamos casi tres años preparando todo esto y teníamos muchas ganas de que por fin saliera. Entre la música, lo audiovisual y toda la preproducción, ha sido un proceso larguísimo y estábamos deseando enseñarlo.
— Se ha hablado de la metáfora de los doce apóstoles para las canciones. ¿Hay algún “Judas” en el disco?
Eso fue más bien una idea de nuestro mánager que nos hizo gracia. Lo de los doce temas y el título llevó a esa comparación, pero no es algo conceptual que hayamos trabajado. Si tengo que elegir un tema que se salga de la norma sería Una amistad perdida, porque introduce batería electrónica. Al principio no todos estábamos convencidos, pero al final es el single que mejor ha funcionado.
— Grabasteis el álbum en muy poco tiempo. ¿Cómo fue ese proceso?
La preproducción sí fue larga, quedábamos semanalmente para trabajar cada tema. Pero la grabación la hicimos en trece días en Mota del Cuervo y fue muy intensa. Estuvimos concentrados al máximo y acabamos un poco locos, pero también fue muy estimulante.
— ¿Cambió algo importante en el estudio respecto a lo que llevabais preparado?
Sí. Teníamos un tema que iba a cerrar el disco y el productor nos propuso dividirlo en dos: Caminos Canales y Puertos. Nos dio vértigo porque cuidamos mucho el orden del álbum, pero fue un acierto total y ahora funciona mucho mejor.
— ¿Hubo errores que se quedaran en la versión final?
Más que errores, decisiones por necesidad. En el tema con base electrónica no llegábamos a tiempo para grabar la batería y optamos por programarla. Eso abrió una puerta sonora nueva que queríamos explorar y terminó siendo un punto fuerte del disco.
— Se os compara con bandas muy concretas. ¿Sentís que hay algo en vuestro sonido que no se pueda encasillar?
Las etiquetas ayudan a quien escucha, pero nosotros no componemos pensando en sonar a algo. Mezclamos todas nuestras influencias y lo que sale es un resultado difuso. Desde dentro hace gracia que nos pongan referencias tan claras, aunque también es un halago.
— En ese sentido, os están comparando mucho con Viva Belgrado.
Para mí es increíble, es una de mis bandas favoritas. Este disco tiene más post-hardcore y por ahí puede venir la comparación, pero lo vemos como algo positivo.
— ¿Crees que ese sonido ha perdido presencia en la escena?
Creo que ahora todo está más mezclado. Bandas como Viva Belgrado ya abrieron la puerta a combinar electrónica, lo-fi o trap con lo emocional y lo hardcore. Hoy en día esas fronteras están mucho más diluidas.
— ¿Qué ha sido lo más incómodo del proceso?
En el estudio hubo pequeños rifirrafes sobre detalles muy concretos, como notas de bajo o arreglos. Nada grave, pero pasa cuando quieres cuidar mucho el resultado. También está la exposición de las letras: siempre decimos que si te da vergüenza que lo escuche tu madre, es que la letra es buena.
— ¿Podéis reproducir el disco tal cual en directo?
Somos bastante fieles. Disparamos sintes y bases electrónicas porque no tenemos teclista, pero todo lo demás lo tocamos. Intentamos que lo que suena en el disco se pueda llevar al escenario.
— Hablemos de la autogestión. ¿Qué es lo más duro de sacar adelante una banda sin apoyo grande?
Gestionarlo todo y asumir los límites económicos. Mentalmente agota sentir que estás solo en una industria que se sostiene gracias a los artistas. Es fácil desanimarse cuando no ves apoyo de salas, festivales o estructuras mayores.
— Sois de Valencia. ¿Cómo ves la escena allí ahora mismo?
Está en un momento muy interesante. Hay muchas propuestas distintas y se ha recuperado el circuito de microconciertos que se perdió con la pandemia. Iniciativas como Carcosa o emoglobina están haciendo un trabajo enorme trayendo bandas y apoyando la escena desde abajo.
— Para terminar, ¿hay algo que crees que se haya malinterpretado del disco?
Teníamos miedo de que el primer single, por la base electrónica, hiciera pensar que el disco iba por otro lado. Pero la recepción está siendo justo como queríamos: se percibe como un trabajo íntimo y muy cuidado, en el que todo el equipo —arte, diseño, producción— lo ha sentido como propio.
PRÓXIMOS CONCIERTOS
13 de marzo, Sala Supersonic, Vigo + Aeronave Adolescente
14 de marzo, sala La Disfrutona, A Coruña + Aeronave Adolescente
27 de marzo, sala Niágara, Santander + Las Yhadys
28 de marzo, La Lata de Zinc, Oviedo + Severino
10 de abril, Laut, Barcelona + Boys Kissing Boys
17 de abril, Rocknrolla, Granada + Comic Sans
23 de abril, Dabadaba, Donosti + Comic Sans
9 de mayo, Fa Ce La Festival, Lugo
30 de mayo, Loco Club, Valencia + Agosto
3 de julio, Murcia
1 de agosto, León
28 de agosto, Boimorto (A Coruña)
9 de octubre, Jaén
10 de octubre, Sala La 2, Sevilla
7 de noviembre, Guadalajara



