Las fotografías recopiladas en el libro ‘Sunday Matinee’ de Brooke Smith documentan la vida cotidiana de los amigos y conocidos de Brooke mientras crean y encarnan una comunidad en torno a la música New York Hardcore de los años 80’s. Brooke se convirtió en una actriz estimada, pero nunca olvidó sus raíces y a las personas a las que aún llama su familia. Este libro supone un recorrido por una época tan fascinante como determinante en la evolución posterior de ciertas culturas apegadas al punk, el DIY, etcétera. Tuvimos la oportunidad de hablar con ella antes de la presentación de su libro en Madrid dentro del Moments Festival de este octubre.
– ‘Sunday Matinee’ es el libro que recoge todas esas memorias de la escena hardcore de New York en los 80’s cuando eras adolescente ¿Las fotos que aparecen en el libro son todas las que tienes o hay más que decidiste no publicar?
Hay muchísimas fotos más. Mi marido me sigue diciendo que debería publicar otro libro con todas las que quedan.
– ¿En que momento decidiste llevar contigo tu cámara Minolta a los conciertos? ¿Cuál fue el desafío más grande siendo tan jóven y teniendo todas estas bandas a tu alrededor?
Siempre tenía la cámara conmigo, la llevaba a todos los sitios porque siempre había algo que fotografiar. Creo que siempre quise estar en una banda, estar en el escenario, pero era demasiado insegura y tenía poca autoestima. Ser fotógrafa me permitía estar en el meollo de todo lo que estaba ocurriendo, pero también me permitía esconderme un poco, sin exponerme tanto.
– En ese entonces había la sensación de que la gente que estaba en la escena hardcore, las bandas y el público, eran los que realmente controlaban todo lo que estaba ocurriendo ¿Cuándo sentiste que todo eso acabó?
Una vez que la escena hardcore de Nueva York empezó a recibir más atención y empezaron a salir artículos en los medios sentimos que todo como lo conocíamos había acabado, terminamos saliendo en el programa de televisión The Donohue Show y las bandas empezaron a hacer una música mucho más cercana al metal. Mucha más gente estaba asistiendo a los conciertos de hardcore y algunos por los motivos equivocados, por ejemplo muchos chicos que tenían un concepto erróneo de lo que era ser skinhead. Nos vimos con personas que llevaban esvásticas puestas ya que pensaban que todos éramos unos nazis y no lo éramos. Es el concepto que los medios dieron de lo que era ser skinhead.
– El punk y el hardcore eran muy diferentes entonces, nadie intentaba ser famoso o volverse millonario con ello, pero eventualmente se convirtió en un negocio bastante prolífico ¿Crees que hoy día sería imposible recrear una escena DIY como aquella de principio de los 80’s?
Es una buena pregunta porque el término «selling out», o sea venderse, ya no existe. Le pregunté a mi hija de 17 años y a sus amigas si sabían lo que era «selling out» y me respondieron que no pero que la manera en la que lo estaba diciendo parecía que fuese algo malo. Ahora la meta parece ser lo más famoso y ganar la mayor cantidad de dinero posible. A su vez veo a jóvenes cineastas con mucha frustración por lo corporativo que se ha vuelto todo, por la falta de colaboración, y de hacer las cosas por sí mismos, así que creo que es posible seguir creando movimientos DIY.
– Una de las cosas que más te atrajo en un principio sobre el hardcore fue que no había separación entre el público y los músicos ¿Crees que todavía es posible algo así, sean en el hardcore o en cualquier otra escena?
Creo que es posible si las bandas siguen tocando en salas pequeñas. No disfruto mucho de estar entre el público o encima del escenario en estadios gigantes, se pierde mucha intimidad. En los 80’s habíamos creado esa escena para nosotros, nos pertenecía, al igual que cuando los artistas crean su trabajo para sí mismos y ese proceso lleva a la formación de una comunidad alrededor de ese arte.
Sé que es algo diferente, pero recientemente quise ir a ver un concierto de Kendrick Lamar y la entrada más barata costaba 350 dólares en la última fila de un estadio gigante. Las entradas para Beyoncé incluso costaban más, y lo entiendo, yo también quiero que me paguen por mi trabajo, pero ¿Cuánto dinero necesito realmente? Todos estos artistas están culpando a Ticketmaster por los precios desorbitados, pero creo que si de verdad insisten en esa injusticia las cosas podrían cambiar. Lo siento mucho por los jóvenes y los precios que tienen que pagar hoy día para ver a los artistas.
– Volvemos a ‘Sunday Matinee’ y las fotos que encontraste en esa caja de cartón mientras estabas haciendo una mudanza en casa. De todas las fotos que aparecen en el libro ¿Cuál crees que es la más representativa de la escena hardcore de los 80’s?
Probablemente no sean las de las bandas sino las fotos que tengo de la gente que nos solíamos reunir en los conciertos, las fotos de grupos de amigos, y es que realmente todo se trataba de eso.
– Tu colaboración en la escena hardcore de Nueva York fue detrás de la cámara, pero ¿Alguna vez pensaste en serio en formar tu propio grupo de música o crear música por ti misma de alguna manera?
Era demasiado insegura en ese entonces pero de hecho empecé a tocar el bajo y canté con alguna de las bandas de ese entonces, pero aquello no fue a ningún sitio. Me volví actriz nada más salí de la escena.
– No fuiste la única mujer con una cámara grabando recuerdos de todo lo que pasaba allí ¿A quién más recuerdas?
Las chicas que hacían fotos increíbles fueron BJ Papas, Mo Browne y Amy Keim de Nausa. Probablemente las mejores fotos de todas fueron las de Amy Keim, pero lastimosamente se quemaron en un incendio.
– El punk y el hardcore se convirtieron en una moda, pero en los 80’s llevar un cierto tipo de corte de pelo o vestir de cierta manera te podía meter en problemas ¿Extrañas el peligro de todo ello?
Es díficil decirle a los chicos de hoy que en ese entonces la gente nos escupía o los llamaban «freaks» por como lucíamos, pero fue así. No es que extrañe el peligro en todo ello, pero extraño el que haya mucho más en juego en ese entonces.
– Creo que formaste algo que se llamó Warzone Women, una crew especial de chicas en el hardcore. Hoy día hay muchísimas bandas de hardcore lideradas por mujeres, pero ¿Cómo era entonces?
En ese entonces no había muchas bandas de hardcore con chicas pero teníamos a PMS y a SCAB. Pensábamos entonces y sigo pensando que esas mujeres eran la expresión máxima de ser cool. The Lunachicks llegaron un poco después de que yo me saliese de la escena, pero también son geniales.
– En una entrevista habías hablado de que recordabas el momento exacto en el que decidiste salir de la escena y creo que está relacionado a una pérdida en tu familia ¿Podrías hablarnos un poco más de ello?
Mi hermano pequeño murió con 16 años en un accidente practicando surf. Yo tenía 18 años y ese evento cambió mi vida para siempre. Poco después estaba en Tompkins Square Park hablando con unos chicos que se habían escapado de casa y uno de ellos me preguntó como estaba después de lo de mi hermano, lo que me hizo pensar y me di cuenta de que realmente no estaba nada bien. Necesitaba estar un tiempo sola y alejada de todo eso. Empecé a sentir que ya nada era igual y que necesitaba saber que iba a hacer con mi vida.
– Creo que a día de hoy sigues usando tu cámara en algunos conciertos de hardcore cuando te apetece ¿Es una manera de no olvidar tus raíces o reconectar con tu pasado?
No creo que sea ninguna de las dos. Ahora me doy cuenta de lo díficil que fue para mí disparar esas fotos con tan poca luz, sin flash y con tanta acción pasando tan deprisa…era realmente díficil hacerlo entonces y ahora es todo mucho más fácil. Ahora con todo el público levantando sus teléfonos móviles lo único que quiero es disfrutar del show y estar presente viviendo la música en lugar de estar echando fotos. Me siento tan mal por todos los músicos que tienen que ver un mar de teléfonos cuando están tocando, yo cuando voy a un concierto lucho con el deseo de capturar algo de esos momentos con mi teléfono.
– Ya para terminar: algo que empezó en Nueva York en los 80’s se extendió a todo el mundo y hoy tenemos escenas en todos los continentes intentando emular el sonido NY, incluso hay bandas de ese entonces que siguen saliendo de gira ¿Por qué crees que todo sigue tan vivo cuando hay otros géneros que han desaparecido por completo?
Es por la música. Es tan directa y honesta que no acepta tonterias. Hay algo inmediato y verdadero en ello que nunca pasará de moda.
Brooke Smith presentará su libro ‘Sunday Matinee’ en Madrid el 16 de octubre dentro del Moments Festival. Toda la información en este enlace.
16 octubre, 2024
19:00h – 20:00h
Molar Discos & Libros – Madrid
Entrada gratuita








