La banda italiana Bull Brigade regresará a la península en marzo para presentar su nuevo disco ‘Perché Non Si Sa Mai’, un trabajo que mantiene intacto su ADN de punk combativo, de clase obrera y claramente antifascista. Con casi veinte años de trayectoria el grupo se ha consolidado como uno de los nombres más sólidos del street punk europeo, llenando salas en Italia y ampliando su base de seguidores en todo el continente.Hablamos con la banda sobre el nuevo álbum, el paso del tiempo, la clase obrera, el antifascismo y su relación con el público español. Por Jorge Fretes.
— Para empezar hablemos de las fechas en España y del nuevo disco ‘Perché Non Si Sa Mai’. Después de casi veinte años de banda ¿Hay algún territorio emocional que hayáis explorado en este álbum que no estuviera en los anteriores?
Sí, creo que sí. Este año la banda cumple veinte años de actividad y con el tiempo también crecen los temas de los que hablamos. En este disco hay una canción que se llama Senza Spine que tiene un significado muy fuerte, porque habla del miedo de un padre al mundo que va a recibir a su hijo. Con los años, las palabras, las atmósferas y las emociones de nuestras canciones se han vuelto más adultas.
— ¿Está basada en una historia personal?
Sí. Tengo dos hijos y es un sentimiento que tengo al mirar el mundo de hoy. Cuando yo era niño el mundo era mejor que el que voy a dejarles a ellos. Ese es el tema principal.
— ¿Hay alguna canción del disco que os sorprendiera por cómo terminó sonando respecto a la idea inicial?
Sí, «Boots». Nació una mañana con mi guitarra y luego la trabajé con nuestro productor, Andrea Tripodi, que vive en Londres. Cuando escuché la versión final pensé: “Suena como The Cure o como Oasis”. Es muy diferente al sonido habitual de la banda, pero me gusta mucho.
— En el punk rock de hoy en día se han roto muchas barreras respecto a hace treinta años. ¿La banda también ha tenido que cruzar fronteras musicales en este tiempo?
Sí. Al principio estábamos dentro de la escena street punk italiana, pero con los años el sonido cambió, también porque yo soy el único miembro original que ha estado los veinte años. En cada disco ha cambiado la formación y con el relevo generacional el sonido se ha abierto más. Ha venido gente nueva a escucharnos y ahora somos una de las bandas de punk rock más grandes de Italia. Somos prácticamente la única que llena salas grandes como Hiroshima o Monamour en Torino, Santeria en Milán o Largo Venue en Roma.
— Seguís siendo una banda de clase obrera. ¿Ha cambiado vuestra visión de lo que significa eso en estos veinte años?
Sí, porque el mundo del trabajo ha cambiado mucho. Ahora hay más precariedad, más contratos temporales, es más fácil despedir a un trabajador. Todos nosotros seguimos trabajando en fábrica, seguimos siendo obreros. Los jóvenes cambian de trabajo constantemente y no tienen seguridad. No es un buen momento para la clase trabajadora.
— ¿Es difícil hoy escribir letras con contenido político sin caer en el eslogan vacío?
Nosotros nunca hacemos eslóganes, no me gustan. Hablamos de marginación, de problemas sociales, de barrios obreros, pero no hacemos consignas políticas directas. Todo el mundo sabe quiénes somos y creo que nuestro público nos quiere también por eso. En cada canción se puede entender que somos una banda de izquierdas, pero no hacemos propaganda.
— Cuando escribes ¿Piensas en convencer a alguien que no está de acuerdo contigo o simplemente escribes para quien ya comparte tu visión?
Yo escribo con el corazón, sin pensar en lo que la gente va a pensar. Si a la gente le gusta, bien. Y si no, no pasa nada.
— En el contexto actual, con el crecimiento de la derecha y la ultraderecha en Europa ¿Es más importante que nunca ser una banda antifascista?
Sí, ahora más que nunca es muy importante que las bandas antifascistas sigan tocando, hablando con la gente, estando en los barrios obreros, con los estudiantes y con las nuevas generaciones para intentar mejorar el futuro.
— En el plano musical, hay canciones vuestras que el público canta siempre ¿Hay alguna que solo tenga sentido cuando la canta la gente?
Sí, muchas. «Il Fuoco Si È Spento», «Strade Smarrite», «Sulla Collina», «A Way of Life»… Son canciones que cobran vida cuando el público las canta con nosotros.
— Después de veinte años ¿Sigues sintiendo nervios antes de subir al escenario?
Normalmente no. Solo un poco en Italia ahora que estamos tocando en escenarios más grandes, con mucha gente. Recuerdo también cuando tocamos en el WiZink Center de Madrid delante de 5.000 personas, ahí sí había nervios.
— No es vuestra primera vez en España ¿Qué os llama la atención del público de aquí?
La escena en España es muy grande, creo que el triple que en Italia. Hay mucha gente en la subcultura juvenil, mucha gente que va a conciertos, compra discos y camisetas. Es uno de los mejores sitios para tocar para una banda que canta en italiano. La gente es buenísima.
— En esta gira tocaréis con bandas locales en cada ciudad ¿Es importante para vosotros?
Sí, es muy importante. Me gusta hablar con la gente del lugar donde tocamos, conocer la escena de la ciudad y pasar tiempo con las bandas locales antes del concierto. Siempre vuelvo a casa más rico de lo que me fui.
— Para terminar, después de tantos años ¿Hay algo que pudiera hacer que dejaras la música?
Hubo un momento en el que pensé en dejarlo y empezar algo nuevo, porque no me gusta vivir de las rentas de la música vieja. Pero ahora estamos en un momento muy fuerte como banda y solo queremos seguir adelante y tocar todo lo que podamos.
Las entradas ya están disponibles a través de la web de HFMN .



