[entrevista] The Dead South: “Somos un poco forajidos dentro de todos esos géneros”

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Con motivo de su inminente gira por España, que hará parada esta semana en varias ciudades, hablamos con el vocalista de The Dead South Nate Hilts. La banda canadiense se ha convertido en un fenómeno global gracias a su particular mezcla de bluegrass, folk y actitud punk. En esta conversación Hilts reflexiona sobre su identidad musical, el éxito inesperado de sus canciones, la vida en la carretera y su conexión con el público internacional. Por Jorge Fretes.

— La banda ha sido etiquetada de muchas formas: bluegrass, folk, country alternativo, western… Si tuvieras que inventar un nombre para confundir aún más a la gente ¿Cuál elegirías?

Un nombre que he escuchado alguna vez es “thrash grass” o incluso “black grass”, y la verdad es que está bastante bien. Porque, aunque tomamos elementos de todos esos estilos, también tenemos algo de punk y metal. Eso hace que el resultado sea algo difícil de definir, pero cuando lo escuchas, lo entiendes.

— Todos esos géneros tienen raíces muy tradicionales, pero vuestra música suena bastante rebelde ¿Os sentís como forajidos dentro de esa escena?

Es una gran pregunta. Supongo que sí, que en cierto modo somos forajidos, o incluso la “oveja negra”. Al mezclar tantos estilos distintos podemos tocar en festivales muy diferentes: de metal, de punk, de country o de bluegrass. Pero nunca encajamos del todo en ninguno.

— Además vuestra música no parece seguir esa tendencia de reinventarse constantemente para adaptarse a la industria ¿Sentís que mantener vuestro estilo es un riesgo?

Sí, puede ser un riesgo, pero es lo que nos gusta hacer. Si intentáramos cambiar solo para estar más “a la moda”, dejaríamos de ser nosotros mismos. Y eso también sería arriesgado, porque no lo disfrutaríamos y el resultado probablemente sería peor.

— En vuestras letras habláis de asesinatos, traiciones, fantasmas… ¿Te resulta extraño cantar sobre esos temas con una sonrisa?

Curiosamente, no. Me sale de forma natural. Puede sonar un poco sádico, pero entiendo que son temas oscuros y aun así puedo encontrarles cierto humor o luz. Al final son historias, y puedo sonreír mientras las cuento.

— Habéis construido una comunidad de fans llamada “Good Company” ¿Cuál es el lugar más extraño donde os habéis encontrado con esa comunidad?

Venimos de Saskatchewan, en Canadá, una región que casi nadie conoce, y de una ciudad pequeña como Regina. Ya era increíble que alguien fuera de nuestra zona supiera quiénes éramos. Pero luego empezamos a viajar por Europa, Australia… y ver gente de esa comunidad por todo el mundo es alucinante. Todo sigue pareciéndonos bastante surrealista, en el buen sentido.

— Hay fans que incluso se visten como vosotros en los conciertos ¿Te sientes como el líder de algún tipo de movimiento?

Nunca lo había pensado así, pero ahora quizá empiece a hacerlo (risas). La verdad es que es increíble. Nunca lo esperábamos. Lo mejor es cuando estamos cenando antes del concierto sin vestirnos como en el escenario y hay cuatro tipos disfrazados de nosotros. La gente se hace fotos con ellos creyendo que somos nosotros. Es genial.

— Si “Good Company” fundara su propio país ¿Qué canción sería el himno y cuál sería la ley más extraña?

Diría que “Banjo Odyssey” sería el himno. ¿La ley más rara? Probablemente algo sobre amar a tus primos (risas).

— “In Hell I’ll Be in Good Company” es vuestro gran éxito ¿Hubo alguna otra canción con la que pensasteis que sería el gran hit?

No, ni siquiera con esa. Cuando la escribimos no pensábamos que sería un éxito. Quizá canciones más accesibles como “Honey You” parecían más evidentes. Pero al final, las canciones que triunfan son las que menos esperas: “Banjo Odyssey”, “Broken Cowboy”… temas largos o raros que la gente acaba cantando enteros en los conciertos.

— ¿Hay algún tema o historia que nunca escribirías en una canción?

No especialmente. Me cuesta más escribir canciones de amor muy empalagosas, no es mi fuerte. Pero no hay una línea roja clara. Quizá evitamos lo político, preferimos que nuestra música sea un espacio para desconectar.

— Volvéis a España con varias fechas ¿Cuál ha sido vuestro momento más memorable o más raro aquí?

Recuerdo comer una paella increíble y disfrutar del buen tiempo, sobre todo porque en casa hacía mucho frío. Pero lo más raro para nosotros fue la siesta. Queríamos cenar antes del concierto y muchos sitios estaban cerrados. Luego abrían justo cuando teníamos que irnos. Fue un poco complicado adaptarnos.

— Si tuvierais que escribir una canción inspirada en España ¿Sería sobre la siesta?

Seguramente sí (risas).

— El público español y latino es muy apasionado ¿Se os hace extraño recibir esa energía siendo una banda acústica?

No extraño, pero sí diferente según el país. En Alemania, por ejemplo, el público es más calmado: aplauden entre canciones y luego guardan silencio. Al principio no sabíamos si les gustábamos. En cambio, en España la gente es muy energética. Y eso ayuda mucho, sobre todo cuando estás cansado en la gira, porque te alimentas de esa energía.

— Desde fuera girar parece algo muy romántico, pero no siempre lo es ¿Qué es lo peor de estar de gira?

Varias cosas. Que pierdas tu equipaje o instrumentos es terrible. También perderte momentos importantes con familia y amigos: cumpleaños, bodas, funerales… o ver cómo tus hijos crecen sin estar presente. Eso es lo más duro. El cansancio o dormir mal es parte del trabajo, pero no es lo peor.

— Después de tanto tiempo juntos ¿Cuál ha sido la idea más ridícula que alguien ha propuesto para una canción?

No hay muchas ideas realmente ridículas. A veces dudas de la estructura musical, pero las letras suelen funcionar. Probablemente soy yo el que más ideas raras propone (risas). Por ejemplo, “Banjo Odyssey”, con esa historia sobre enamorarse de tu prima… cuando éramos más jóvenes era más fácil hacer ese tipo de cosas. Ahora quizá alguien diría: “ya somos mayores para esto”.

— Imagina que no existiera la banda y viajaras al pasado, al Salvaje Oeste ¿A qué te dedicarías?

Seguramente trabajaría en una granja. Por mi historia familiar, sería algo relacionado con el campo, trabajando con las manos.

— Para terminar: si en el infierno hay música, además de vosotros ¿Qué bandas tocarían allí?

Seguro que Amigo the Devil, The Devil Makes Three… también The Doors. Quizá Waylon Jennings… habría muchísimas bandas. Sería como un festival enorme e interminable.

— Muchas gracias por tu tiempo

Gracias a vosotros, han sido muy buenas preguntas.

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