Hora Zulú + Xkrude + Japan Bee en Málaga (crónica de Paz Madrid) – 08 de junio de 2012

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Texto: Paz Madrid
Fotos: Paz Madrid

Diez y media del a noche. Las puertas de la sala se abrían de par en par y el escenario se iluminaba para acoger el primero de los tres conciertos de la velada metalera que nos aguardaba. Los malagueños Japan Bee salieron a la palestra para deleitarnos con una buena descarga de rap metal. Títulos como ‘Sigo Al Mando’ y la excelsa ‘Asesinos’ sonaron a ritmos desenfrenados, animando al respetable a sumergirse en el flow que destila el género.

 

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Contagiados por el espíritu de esa divina fusión del rap con clase y el metal más bastardo, continuaron embriagando oídos y cuerpos hasta su aplaudido cierre con ‘Nada Cambia’, sencillo de su último trabajo que quedó representado, además, con la visualización del videoclip en las dos pantallas laterales. Un gran show que puso en entredicho la sentencia que afirma que “nadie es profeta en su tierra”.

 

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Tras un merecido descanso, en el que pudimos disfrutar de la fiesta que los chicos de Jägermeister ofrecían a los asistentes, llegó el turno del metal sin aditivos con Xkrude. ‘Stiff Upper Lip’ de AC/DC fue el sonido elegido para la intro de este concierto tan especial. Especial por partida doble, porque la banda cumplía más de dos años lejos del escenario, inmersos en la composición
de lo que será su nuevo trabajo de estudio y además, porque se han enfrentado a un cambio vital: la salida de su anterior vocalista, suplida por la incorporación de Mario Infantes (God Bless Us, Massacre Zombie) al micrófono.

 

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Una voz muy familiar entonaba un “empieza todo” momentos antes de que los jiennenses hicieran su aparición en escena con ‘Después De Todo’, tema que abre su último álbum. Enlazando con los tres siguientes del citado trabajo, sonaron ‘El Camino’, la cañerísima ‘Libre’, con pogos incluídos y ‘Únicamente’. Volviendo al año 2007 y a su tercer disco “Del Alimento De Las Cicatrices”, el setlist continuó con ‘Cíclico Empírico’, coreada por el animado respetable.

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En forma de guiño a sus primeros años de vida, rescataron un combo explosivo, compuesto por ‘Problemas’ y ‘Fatalismo’. La peculiar y atronadora percusión del bidón al final del tema, sincronizada con el sobrecogedor hacer de Nano en la batería, dislocó a los seguidores en una especie de danza vudú en la que más de una cervical se vio resentida. Acto seguido, llegó el momento single con ‘Otro’ y ‘No Se’, ambos sencillos de sus dos últimos largos, que continuó causando revuelo en las primeras filas.

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Los jiennenses se despidieron dando las gracias y dejando la escena unos minutos en silencio para regresar bajo las luces y descargar la tralla final con su canción insignia, “La Ley”, esperadísima por sus acérrimos. Como colofón hubo otra dosis de metal extremo a cargo de ‘Jode El Puto Sistema’, cuya lírica, por desgracia, continúa tan actual como en el día de su creación. Con ellas dimos nuestro último aliento en forma de headbanging, satisfechos, puesto que el cambio de cantante no mermó la gran acogida que tuvo su directo en Málaga. Prueba superada.

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Era el momento de retomar fuerzas para lo que se avecinaba, pues la noche todavía daría de sí con la deseada actuación de Hora Zulú. Presentando su nuevo trabajo “Siempre Soñé Saber Sobre Nadie Negó Nunca Nada”, los granadinos pisaban el escenario de la Eventual aclamados por sus adeptos y apoyados por dos nuevos componentes: Quini Valdivia en la guitarra y Manuel Castellanos a los teclados/samplers.

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El espectáculo comenzó con ‘A Don Enrique’, intro instrumental dedicada a Enrique Morente In Memorian, y continuó con los tres primeros cortes del nuevo álbum: El single, ‘Mis Barraqueras’ sonó junto a ‘Gabinas de Cochero’ y la grandiosa ‘Que la Tierra Te Sea Leve’. Tampoco faltó el corte que bautiza el disco, con el que el séquito zulú se rindió a los pies de su fusión imposible,
una combinación de metal, rap, punk y flamenco sin precedentes cuya fórmula les ha propiciado grandes éxitos en todas las plazas que se han atrevido a llenar. Rememorando su cuarto disco, la banda deleitó a propios y extraños con ‘Toma y Obliga’.

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Presentada por el gran showman y responsable de las líricas, Aitor Velázquez, como “la que antiguamente fue mi canción favorita”, llegó el turno de ‘Tanto Que Perdí’, tema fundamental en la discografía de los granadinos. Y tras este alarde
de sentimentalismo y dejando la tralla a un lado, la escena se transformó para adaptarse al momento acústico que inminentemente se acercaba, protagonizado por ‘Crom En Su Montaña” y ‘Aspirante a estilita’, algo inaudito en su trayectoria que está dando un gran resultado en esta nueva gira.

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Pero no solo de lo nuevo vive el directo zulú, también hubo tiempo para recordar grandes canciones como ‘Tientos’ o ‘Tango’, que en su día consiguieron situar a la banda en el lugar que merece. Otro momento de euforia vino de la mano de la inmortal ‘Con Mi Condena’, cuyos pogos hicieron mella en nuestros ya extenuados cuerpos. Entonces llegó uno de los puntos álgidos de la noche con el despliegue de su tema de cabecera, ‘Agua de Mayo’, que continuó alimentando las ganas de saltar, hasta que pasó algo inesperado: Javi Cordovilla abandonó la batería en mitad de la canción. Por un instante pensé que había extraviado sus baquetas, ya que no dejaba de mirar hacia su izquierda.

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Sin embargo, acto seguido salió corriendo escenario abajo, hacia el backstage. La banda quedó petrificada mirando hacia la batería, seguramente sin dar crédito a lo que acontecía. Un pequeño achaque de salud, no muy grave, lo imposibilitó para seguir, por lo cual, pasados unos minutos que parecieron horas, Paco Luque, Álex Bedmar y Aitor Velázquez volvieron a las tablas para anunciar que era imposible continuar por donde lo habían dejado.

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Pese a ello, nos regalaron dos temas en acústico para despedir como se merece al público que todavía aguardaba, a altas horas de las madrugada, con afán de ver la guinda final que pusieron con las casi improvisadas ‘Golpes De Pecho’ y ‘Llueven Flores’. Con la afirmación tajante de Aitor, que aseguraba que “nunca antes habíamos hecho esto así, por mi madre” y la promesa de “nos debemos una”, abandonaron la escena con un merecido aplauso que llenó por última vez la sala y dio fin a las más de cinco horas de fiesta.

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