King´s X – 15

Por Antonio Duncil

Insideout

Hace mucho que King’s X se han convertido en una banda “de culto”, esa dudosa expresión que muchas veces viene a decir que estamos ante un grupo con el que pocos se atreven a meterse (si exceptuamos cierto redactor de cierta revista española que los calificó de “rock alternativo para todos los públicos”), pero del que pocos pueden decir haber oído cuatro o cinco discos o haberlos visto en directo. Claro que en España lo llevamos, precisamente, claro para verlos sobre un escenario, pues si la memoria no me falla, nunca se han acercado por estos lares. La cosa está clara: King’s X han pasado ya para siempre a ese estatus de grupo “maldito”. Atrás quedaron de modo definitivo sus ventas casi millonarias a principios de los noventa, cuando se les metió en el mismo saco que a Janes Addiction, Red Hot Chilli Peppers (estos sí que han tenido suerte), Mindfunk (con los que llegaron a compartir escenario), Faith no more o Living Colour. En esos tiempos sí vendían muchos discos, pertenecían a la escudería Elektra, y se puede decir que Kings X pusieron su grano de arena, bastante grande por cierto, para la aparición del rock alternativo, del funk metal y del grunge, tres escenas que nunca los acogieron como propios, porque realmente poco tenían que ver con ninguna de ellas. Si acaso, se pueden encontrar similitudes entre lo que hacían ellos y lo que tocaban hace casi veinte años gente como Living Colour, pero pare usted de contar.

En todo caso, hay que decir que estamos ante un trabajo de una factura impresionante, ejecutado con una maestría que, en estos tiempos de cinismo en los que se echa tierra encima de los artistas que hacen bien su labor, no está lo suficientemente valorada, ni mucho menos. Un disco más en la extensa discografía de un grupo que lleva ya más de veinte años sacando discos de elevada altura, y aquí en este trabajo detectamos una vena un tanto más dura que en su anterior plástico “Ogre tones”, con unas guitarras muy afiladas a cargo de Ty Tabor, quien encuentra además, y como su compañero al bajo y vocal Doug Pinnick, espacio y tiempo para sacar discos en solitario.

El sello Insideout se está moviendo para meter en su escudería a gente de muy alto nivel. King’s X puede que sean uno de sus mejores fichajes, tan buenos como Dream Theater pero con la décima parte de popularidad. Porque King’s X no han sabido o no han querido decantarse por ninguna escena, identificarse con ningún movimiento, y a pesar de que, como decimos y habéis visto, ficharon hace mucho tiempo para Insideout, tienen pero muy poco que ver con el metal progresivo o siquiera con el rock progresivo. Sus temas son más bien hard rock de toda la vida, con la acariciante voz de Doug Pinnick, encarnando a un Phil Lynnot de Thin Lizzy en nuestros días. Un vocalista con un talento enorme y unas ganas de hacer las cosas como se deben hacer. El disco presenta unos riffs de guitarra muy duros, Ty Tabor ha sacado su parte más heavy para un cedé que mantiene el listón altísimo, por eso tal vez sean no muchos los que se aventuren a descubrir la música de un grupo que debería llegar a las masas. Las cosas están mal en el mercado, pero siempre debería haber un sitio para un combo de esta magnitud. Enormes genios todos ellos, pardiez…