Overkill – Ironbound

Por X.F. Remorse

01. The Green And Black
02. Ironbound
03. Bring Me The Night
04. The Goal Is Your Soul
05. Give A Little
06. Endless War
07. The Head And Heart
08. In Vain
09. Killing For A Living
10. The SRC

SELLO
Nuclear Blast
Pias Spain

WEB
www.wreckingcrew.com

FORMACIÓN

Bobby “Blitz” Ellsworth – Voz
Dave Linsk – Guitarra solista y coros
Derek Tailer –Guitarra rítmica y coros

D.D. Verni – Bajo y coros
Ron Lipnicki – Batería

El revival del thrash es un hecho tan innegable como lo es que, si dura un poco más, llegará hasta la saturación. Miles de grupos noveles intentan copiar el espíritu, el estilo y la estética de los ochenta, mientras que los grupos de esa época han seguido, en esta década, caminos diversos, pero la mayoría generando esta recreación o apuntándose al carro.

¿Cuándo surgió esta “nueva” moda? Quizás fue Kreator con su magnífico “Violent Revolution”, en 2001. Y he aquí un ejemplo de álbum que puede competir claramente, e incluso ser mejor (aunque los puristas me lapiden por esto) que los trabajos de la misma banda de los ochenta. Testament, con su magnífico The formation of damnation, también entraría en el grupo, mientras que Megadeth está haciendo trabajos muy dignos aunque no sean thrash, Slayer se queda en el estilo pero se olvidó la inspiración, Anthrax se olvidó de todo y Metallica daría para horas y horas de discusión.

Sirva esta larga introducción para empezar a hablar del nuevo disco de Overkill, una banda que sin bien nunca ha abandonado el thrash (no como muchos de los puntales del género en los ochenta) sí que sus discos de los últimos 15-20 años están muy lejos de la calidad mostrada en la época dorada. De acuerdo que nunca se han apuntado a las “moderneces”, pero también es verdad que sus últimos trabajos seguían una línea algo diferente a la que llevaron desde sus inicios hasta el I hear Black (1993) aproximadamente. Y es por todo ello que su último LP, Ironbound, es una agradable sorpresa para un grupo al que le tenemos mucho cariño pero que sinceramente pensábamos que no daría más de sí.

Ironbound es un muy buen trabajo, muy trallero y con una producción espectacular con la que realmente uno alucina. También cabe decir que es un disco irregular, con algunos temas de relleno que desempeñan un trabajo que podría haber sido como mínimo de sobresaliente. Y eso es un 9 sobre 10, que no es poco. La cosa se queda en un notable alto porque tampoco más se le puede pedir a una gente que lleva ni más ni menos que la espectacular cifra de 16 discos a sus espaldas, sin contar los álbumes en directo ni los de versiones. Ironbound es un muy buen trabajo porque “Blitz” Ellsworth introduce unas melodías vocales (que nadie se asuste, sigue siendo el de siempre) muy reconocibles y pegadizas, porque hay riffs muy buenos, porque el trabajo en los punteados es espectacular (sabíamos que Dave Linsk era un muy buen ejecutor de riffs thrasheros; ahora sabemos también que es un enorme compositor de solos) y porque es un trabajo donde hay 3 o 4 temas con un dinamismo que corta la respiración. Por su parte, D.D.Verni se reserva sus momentos pero sin monopolizar el sonido (como a veces se le ha criticado)

El disco se abre con un tema muy largo, The green and black, quizás excesivamente extenso para ser el primero, aunque eso tampoco no importa mucho porque se pasa rápido mientras te quedas paralizado con el nivel de la producción y la propia calidad del tema. Los dos siguientes, Ironbound, con un estribillo magnífico, y Bring me the night, con toques punkis y un riff principal que recuerda al de Helpless de Diamond Head (tema versionado por Metallica), son quizás los mejores de todo el redondo. Hablando de “toque punki”, ahí se nota el sustrato y las influencias de Overkill, y de hecho de todo el thrash de la costa este norteamericana; influencias que, por otro lado, nunca han negado los Anthrax, Nuclear Assault o los propios Overkill, y que se basan especialmente en el punk y el hardcore neoyorkino.

Esta influencia también la encontramos en los coros del siguiente tema, Give a little, mientras que la siguiente canción, mientras que The goal is your soul es un buen medio tiempo, con “melodías” vocales trabajadas. El sexto corte, Endless war, también está entre los mejores del disco, conteniendo uno de los momentos más inspirados del mismo, un punteado algo “happy”, bastante “ironmaideniano” y tan inspirado como extraño en Overkill. Hablo del punteado al final del solo y que se repite justo antes de acabar el tema; es un momento que se vive con intensidad y con el que uno puede realmente vibrar. El resto del tema ralla también a gran nivel, especialmente el estribillo.

Es tras Endless war cuando el álbum cae en picado. Hasta el momento, y con sus (pocos) altibajos, Ironbound se escucha bien y se disfruta mucho. Tiene muchos momentos rápidos, solos espectaculares y riffs 100% Overkill, esa magnífica mezcla de punk setentero y thrash ochentero. El problema es que parece que ahí la inspiración decae, sólo recuperada en parte con el último track, The SRC. The head and the heart no aporta nada, In vain tiene unos cambios de ritmo muy forzados y una velocidad innecesaria y Killing for a living tiene una estrofa que se sale de los parámetros generales (y esto lo digo para bien), pero el resto del tema no acompaña.

Por ello el final del disco empaña en algo al total. Con todo, esto no hace que Ironbound deje de ser un gran álbum, con 4 o 5 temas realmente brutales y un trabajo de Lipnicki a la batería realmente espectacular (no en vano “Blitz” ha declarado en más de una ocasión que es el mejor batería que ha tenido la banda, y se puede constatar).

Para Overkill –al igual que para la mayoría, a excepción de casos concretos y que ya hemos tratado- es difícil igualar sus grandes obras ochentenas. Pero Ironbound quizás sea el mejor disco de la banda desde el gran Horrorsocope. Y eso nos es decir poco: es afirmar que es el mejor disco de Overkill en casi 20 años.