Si tienes unos minutos dejame que te lleve a una aventura en el tiempo para la que solo necesitarás unos pantalones anchos, una gorra de baseball, y una guitarra de siete cuerdas afinada bien bajo. Son los últimos años de la década de los 90’s y en la MTV vemos a una horda de adolescentes saltando al ritmo de Limp Bizkit, Korn o Deftones. Cuando un género se vuelve tan popular los tiburones huelen la sangre, y en este caso los sellos y las bandas olieron el dinero. Alguna que otra banda lo haría por experimentar algo nuevo, pero la gran mayoria de bandas de rock y metal más «tradicionales» tuvieron un disco o una etapa nu-metal que los fans miran con recelo. ¿Te imaginas a bandas como Celtic Frost, Paradise Lost, Primus o Danzig haciendo nu-metal? Es lo que vamos a averiguar en este reportaje.
La muerte de Kurt Cobain en 1994 empezó a desangrar la popularidad del grunge, a lo que se sumaba el hecho de que el metal más tradicional ya no tenía tanto tirón. Meses después había llegado una nueva moda desde Estados Unidos, donde ciertas bandas y productores vieron la oportunidad para renovarse y llegar a una audiencia más joven. El nu-metal estaba explotando en las radios y vendiendo discos como pan caliente. Sus bandas encabezaban festivales, y los sellos discográficos no tardaron en darse cuenta de que había mucho dinero en juego. De repente muchas bandas veteranas empezaron a sonar diferente ¿Coincidencia? No lo creemos.
Con un sonido más accesible, ritmos entrecortados, influencias del hip-hop y una estética agresiva pero moderna, este subgénero se convirtió en una moda irresistible para muchas bandas. Tenemos claro quienes fueron los abanderados del estilo, pero muchas bandas con raíces en otros subgéneros del metal se sintieron tentadas a experimentar con él, ya fuera por influencias del momento, cambios de formación o por la producción de figuras clave como Ross Robinson.
Bandas como Sepultura vieron en esto algo atractivo para experimentar y salirse de la norma, otras simplemente recibieron «sugerencias» de sus sellos para modernizar su sonido. Al final, algunas lograron un híbrido interesante, mientras que otras terminaron con discos que sus fans preferirían olvidar. Muchas de estas bandas se dieron cuenta de que, aunque el nu-metal era la moda del momento, no todos sus fans estaban dispuestos a seguirles en esta aventura. Grupos como Machine Head y Fear Factory tuvieron que dar marcha atrás y regresar a su sonido original para evitar la sangría de seguidores. Otras, como Sepultura, nunca se libraron de la sombra de ‘Roots’.
Pero tampoco culpemos al nu-metal de nada, fue y sigue siendo algo muy interesante cuando se usa bien. Bandas como Deftones o Slipknot lograron trascenderlo y evolucionar con éxito, demostrando que el problema no era el género en sí sino como se abordaba. Dicho de otra manera: si una banda cambia su sonido de forma genuina los fans lo terminan aceptando, pero si se nota algo forzado o con meros fines comerciales, las críticas no tendrían clemencia.
Estaba claro que las grandes discográficas presionaban a las bandas para que hicieran discos «más modernos», buscando al siguiente Nirvana. Si un productor famoso como Ross Robinson estaba de moda, muchas bandas se veían obligadas a trabajar con él para replicar el éxito de Korn. Hoy en día, el nu-metal ya no es el monstruo comercial que fue en los 90’s, pero su influencia se siente en muchas bandas de metal moderno. Algunas ideas que en su momento fueron criticadas, como las afinaciones bajas, los ritmos groove y la fusión de estilos ahora son parte del ADN del metal moderno.
Las bandas que trataron de subirse al tren de forma forzada usando los clichés más obvios tuvieron que aprender la lección por las malas. ¿La moralejade esta historia? No trates de ser algo que no eres… a menos que estés realmente dispuesto a vivir con las consecuencias. El éxito del nu-metal se debió a varios factores. A finales de los 90s la industria musical buscaba nuevas formas de atraer al público joven y encontró en este estilo una mezcla perfecta de agresividad, melodía y actitud desafiante. Bandas tradicionales del thrash, death y groove metal vieron en el nu-metal una oportunidad para modernizar su sonido y captar nuevpos seguidores, en muchos casos generando divisiones y debates sobre su autenticidad.
Aquí te traemos algunos casos notables de bandas que, aunque no nacieron en la corriente nu-metal, lanzaron discos influenciados por el género.
SLAYER – Diabolus in Musica (1998)
Slayer, una de las bandas más puristas del thrash, sorprendió con ‘Diabolus in Musica’, un álbum que incorporó ritmos más oscuros, tempos más lentos y afinaciones graves características del nu-metal. Aunque no fue un cambio total, sí mostró una clara influencia del sonido dominante de la época.
CELTIC FROST – Prototype (2002, demo album)
Celtic Frost, banda icónica del metal extremo, lanzó ‘Prototype’, un demo donde experimentaban con elementos industriales y nu-metal, en una de sus exploraciones más inesperadas. Al parecer no aprendieron con ‘Cold Lake’
MORGOTH – Feel Sorry for the Fanatic (1996)
Conocidos por su death metal, Morgoth sorprendió con un cambio radical en este álbum, adoptando un sonido más groove y alternativo con claras influencias nu-metal.
ORGY – Candyass (1998)
Orgy combinó industrial, rock gótico y nu-metal en ‘Candyass’, logrando un sonido futurista con gran éxito comercial.
PRIMUS – Antipop (1999)
‘Antipop’ mostró a Primus experimentando con un sonido más pesado y cercano al nu-metal, con la producción de figuras del género como Fred Durst de Limp Bizkit.
AMEN – Amen (1999)
Este disco capturó la energía agresiva del nu-metal con un sonido crudo y caótico, aunque sin abandonar del todo su esencia punk-metal.
DANZIG – 6:66 Satan’s Child (1999)
Danzig incorporó afinaciones bajas y un sonido más oscuro en ‘6:66 Satan’s Child’, reflejando algunas influencias del nu-metal sin perder su identidad.
PARADISE LOST – Believe in Nothing (2001)
Paradise Lost, pioneros del doom/gothic metal, incorporaron elementos más comerciales y modernos en ‘Believe in Nothing’, incluyendo algunos matices nu-metal en su producción y estructura de canciones.
MACHINE HEAD – The Burning Red (1999) y Supercharger (2001)
Machine Head, conocidos por su groove y thrash metal, sorprendieron con ‘The Burning Red’, un álbum que incorporó ritmos hip-hop, riffs más simplificados y una producción más pulida. Este cambio radical dividió a los fans. Su siguiente disco, ‘Supercharger’, profundizó en esta línea, aunque la banda eventualmente regresó a su sonido más pesado en trabajos posteriores.
SEPULTURA – Roots (1996), Against (1998) y Nation (2001)
Con ‘Roots’, Sepultura fue una de las primeras bandas en adoptar elementos del nu-metal, influenciados por Ross Robinson y Korn. El álbum presentó afinaciones más bajas, percusiones tribales y una mayor presencia de groove, alejándose del thrash metal técnico que los caracterizaba. ‘Against’ y ‘Nation’ mantuvieron algunos elementos del nu-metal, aunque sin la misma repercusión de ‘Roots’.
ANTHRAX – Stomp 442 (1995)
Tras la partida de Dan Spitz, Anthrax endureció su sonido en ‘Stomp 442’ con un enfoque más groove y ciertos matices nu-metal. Aunque no tan marcado como en otras bandas, se notó la intención de actualizarse a las tendencias de los 90.
FEAR FACTORY – Obsolete (1998) y Digimortal (2001)
Fear Factory siempre tuvo un sonido futurista y mecánico, pero ‘Obsolete’ introdujo elementos más grooveros y estructuras más accesibles. ‘Digimortal’ fue aún más cercano al nu-metal, con una producción más limpia y colaboraciones con artistas del género, como B-Real de Cypress Hill.
VANILLA ICE – Hard to Swallow (1998) y Bi-Polar (2001)
El rapero Vanilla Ice intentó reinventarse con ‘Hard to Swallow’, adoptando un sonido nu-metal producido por Ross Robinson. Aunque su pasado pop-rap generó rechazo, el álbum mostraba una transformación radical, al igual que ‘Bi-Polar’.
INCUBUS – S.C.I.E.N.C.E. (1997) y Make Yourself (1999)
Incubus fusionó funk, rock alternativo y metal con toques nu-metal en ‘S.C.I.E.N.C.E.’, mientras que ‘Make Yourself’ refinó su sonido, alejándose progresivamente del estilo más agresivo.
Algunos de estos discos fueron bien recibidos y se convirtieron en clásicos de culto, mientras que otros generaron críticas y un eventual retorno a sus raíces. Fuera de la lista dejamos el ‘St. Anger’ de Metallica porque ¿Para qué hablar de él?


