[reportaje] Discos malditos del rock & metal – Un especial de Halloween

Tiempo de lectura: 10 minutos

Más de una vez habrás escuchado historias de discos malditos, de grabaciones marcadas por tragedias o fenómenos inexplicables que los músicos jamás pudieron explicar del todo o controlar. Muchos serán mitos, exageraciones, mentiras, pero esta semana tenemos la excusa perfecta para volver a hablar de ellos antes de que llegue la noche de Halloween. Piezas donde el arte y el delirio se entrelazan, una oportunidad de volver a escucharlos con otros oídos y abrir portales a quien sabe donde. Vamos a por esos surcos malditos.

🜏 The Mars Volta – The Bedlam in Goliath (2008)

Todo comenzó con un regalo. Omar Rodríguez-López le obsequió a Cedric Bixler-Zavala un tablero de ouija comprado en un bazar de Jerusalén. El grupo comenzó a comunicarse con una entidad llamada Goliath, y lo que empezó como un experimento místico pronto se convirtió en una pesadilla. Durante la grabación los archivos se corrompían, los estudios sufrían apagones, y el ingeniero de sonido sufrió una crisis nerviosa y desapareció. El álbum casi se pierde para siempre. Rodríguez-López llegó a enterrar el tablero en un lugar desconocido y prohibió mencionarlo. ‘The Bedlam in Goliath’ sobrevivió… pero su caos rítmico y lírico aún vibra con algo profundamente inquietante.

🜏 Ghost Bath – Moonlover (2015)

Ghost Bath nació envuelto en el misterio, ya que en principio que se creía que la banda era china y que su vocalista se había suicidado tras grabar ‘Moonlover’. Ahora sabemos que son norteamericanos pero la verdad nunca se aclaró del todo. El disco es un viaje etéreo entre el black metal atmosférico y la melancolía shoegaze, lleno de gritos que parecen más lamentos que voces. Los fans aseguran que el álbum “transmite el dolor de alguien que ya no está aquí”, y aunque el rumor del suicidio fue desmentido, ‘Moonlover’ mantiene esa vibra de presencia ausente, como el sonido de un espíritu que aún no se ha ido.

🜏 Tool – Lateralus (2001)

No hay maldición clásica aquí, sino un misterio oculto entre fractales. ‘Lateralus’ fue diseñado siguiendo la secuencia de Fibonacci, desde la métrica de sus versos hasta la estructura del disco. Algunos teóricos aseguran que escucharlo en cierto orden (conocido como el Holy Gift Sequence) altera la percepción, generando una sensación de “despertar espiritual”. Maynard James Keenan, entre místico y científico, no niega ni confirma nada, pero los fanáticos que han experimentado “proyecciones astrales” escuchando ‘Lateralus’ de noche dicen que el disco es una puerta ¿A dónde?

🜏 Fleetwood Mac – Rumours (1977)

Pocos discos desprenden tanta energía emocional y caos como ‘Rumours’. Durante la grabación todos los miembros de la banda se estaban separando o engañando entre sí, y el estudio se convirtió en una suerte de círculo ritual de desamor, cocaína y vudú emocional.
Stevie Nicks, que siempre ha estado vinculada a la estética de bruja, dijo años después que el proceso la “consumió espiritualmente”.

🜏 Zeal & Ardor – Devil Is Fine (2016)

Manuel Gagneux fusionó cantos espirituales afroamericanos con black metal, y el resultado fue tan único que muchos críticos lo tildaron de “posesión cultural”, indicando que la música suena como si almas esclavizadas se levantaran a cantar desde el infierno. El tema central es la subversión del cristianismo impuesto, transformando los himnos de fe en invocaciones demoníacas. Lo curioso es que Gagneux asegura que las melodías le llegaron en sueños, sin recordar haberlas compuesto.

🜏 Portal – ION (2018)

Portal más que una banda es un fenómeno sonoro, y sus discos suenan como si estuviesen compuestos por Lovecraft. ‘ION’ fue grabado con una mezcla deliberadamente caótica de voces sumergidas, guitarras que parecen máquinas eléctricas y un ambiente tan distorsionado que varios ingenieros se negaron a masterizarlo. Su vocalista The Curator nunca muestra su rostro, siempre aparece con máscaras que parecen reliquias de otro tiempo. La banda insiste en que su música no busca placer auditivo, sino “desatar entidades del espectro electromagnético”.

🜏 Black Sabbath – Black Sabbath (1970)

Cuando Tony Iommi rasgueó el tritono o la “quinta disminuida” conocida como diabolus in musica aquel viernes 13 de febrero de 1970, algo cambió para siempre. Según cuenta la leyenda el propio Ozzy Osbourne tuvo una visión de una figura oscura en su habitación poco antes de grabar la canción “Black Sabbath”. El álbum fue acusado de invocar fuerzas oscuras y marcó el nacimiento del heavy metal. Más allá del mito hay algo real, y es el ambiente denso, casi litúrgico que convierte cada nota en un conjuro. Muchos fans afirman que escucharlo solo a medianoche es una experiencia espiritual… o infernal.

🜏 Mayhem – De Mysteriis Dom Sathanas (1994)

El álbum más infame del black metal noruego está literalmente teñido de muerte. Durante su gestación el vocalista Dead se suicidó y el guitarrista Euronymous fue asesinado por el bajista Varg Vikernes. Aun así el disco se completó, y su sonido es tan frío y ritualístico que parece grabado en las criptas de Oslo. Se dice que fragmentos de su historia quedaron sellados en la mezcla final, con fotos del cadáver de Dead que circularon como material promocional.

🜏 Slayer – Reign in Blood (1986)

Los propios miembros de Slayer admitieron que algo “raro” rodeó la grabación de este clásico. Temas sobre asesinos, nazis y sacrificios humanos se entrelazan con un frenesí instrumental casi inhumano. El productor Rick Rubin bromeó con que “si el diablo tuviera un disco favorito sería este”. El disco fue censurado, prohibido en tiendas religiosas y denunciado por fanáticos cristianos. Algunos fans afirman que al reproducirlo a bajo volumen pueden escucharse voces no registradas… murmullos del estudio que nadie recuerda haber grabado. Es el infierno a 220 bpm.

🜏 Joy Division – Closer (1980)

Grabado poco antes del suicidio de Ian Curtis, ‘Closer’ es un disco que suena como una despedida escrita desde el más allá. Su tono frío, industrial y mortuorio no fue una pose ya que Curtis ya había decidido marcharse, y su voz se escucha como la de alguien que canta desde una habitación vacía. Cuando el álbum se lanzó, la portada con una foto de una tumba en un cementerio italiano pareció una cruel profecía.

🜏 Slipknot – Iowa (2001)

Durante la grabación de ‘Iowa’ todos los miembros de Slipknot atravesaban adicciones, crisis psicológicas y agresividad interna. Corey Taylor grabó las voces desnudo, vomitando y cortándose con cristales rotos, y el resultado es un álbum tan brutal que parece un exorcismo grabado. Incluso los propios integrantes lo describen como “una energía oscura que casi destruye a la banda”. Muchos fans lo ven como la obra más maligna jamás publicada por una banda mainstream.

🜏 Death – Spiritual Healing (1990)

El líder de Death Chuck Schuldiner afirmaba tener sueños lúcidos y experiencias extracorporales durante la composición de este álbum.
El concepto, sobre sectas religiosas y manipulación espiritual, se mezcló con una atmósfera densa que el propio Schuldiner relacionaba con sus “visiones”. Años después murió joven de un tumor cerebral, lo que alimentó la idea de que ‘Spiritual Healing’ había sido un aviso de su destino.

🜏 Marilyn Manson – Antichrist Superstar (1996)

Manson y el productor Trent Reznor describieron la grabación como una experiencia destructiva. La casa de Reznor, donde se grabó parte del disco, era la misma donde Charles Manson orquestó los asesinatos de Sharon Tate. El ambiente era tan oscuro que Reznor declaró sentir “una energía pesada” imposible de ignorar. El resultado fue un manifiesto nihilista que muchos fans consideran una invocación simbólica del fin del milenio.

🜏 Imperial Triumphant – Alphaville (2020)

Alphaville es el black metal convertido en arquitectura sonora, con trompetas disonantes, jazz corrupto, estructuras imposibles. La banda se presenta como una orden secreta, sus miembros ocultos tras máscaras doradas inspiradas en el ocultismo del siglo XX. El disco fue grabado con una producción que mezcla sonidos urbanos y coros rituales, y el resultado es un caos elegante. Algunos críticos lo comparan con una misa del futuro, de manera poshumana, nihilista, bella y aterradora.

🜏 Ulcerate – Stare Into Death and Be Still (2020)

El álbum es una meditación sobre la insignificancia humana ante la muerte, pero su ejecución roza lo hipnótico con acordes disonantes y atmósferas suspendidas como si el tiempo se diluyera. La banda grabó con técnicas de reverberación espacial diseñadas para simular “la percepción desde fuera del cuerpo”. El resultado es una música que no solo se escucha sino se siente vibrar desde dentro del pecho. Una experiencia cercana a lo sublime y a lo abismal.

🜏 White Ward – False Light (2022)

Este disco también es llamado el jazz del fin del mundo. Desde Ucrania White Ward redefine el black metal como un cine noir postapocalíptico. Su sonido mezcla saxofones melancólicos, atmósferas urbanas y gritos desgarrados. ‘False Light’ fue grabado en plena tensión bélica, o sea que la sensación de desesperanza real impregna cada nota. Muchos oyentes describen el disco como “una experiencia lúcida entre el sueño y el horror”.

🜏 Gaerea – Mirage (2022)

Todo en su estética es ritual y anónimo, con máscaras negras, lenguaje corporal calculado, un discurso centrado en la angustia existencial. ‘Mirage’ fue grabado en medio de una crisis identitaria global como la post-pandemia, y su tono es casi espiritual. Según la banda “cada canción es un espejo que muestra lo que odias de ti mismo.”

🜏 Liturgy – 93696 (2023)

Liturgy, liderada por Ravenna Hunt-Hendrix, es probablemente la banda más filosóficamente compleja del metal moderno. Su propuesta mezcla black metal, glitch, música sacra y teoría queer. El álbum ‘93696’ toma su título de un número que según Hunt-Hendrix simboliza el “paraíso universal” en su propia teología. La artista considera su música un acto de “transcendental black metal”, una forma de liberar la energía divina del caos. Las estructuras de las canciones siguen diagramas místicos diseñados por ella, y sus conciertos son tratados como rituales de transformación corporal.

🜏 Wolves in the Throne Room – Primordial Arcana (2021)

Aunque activos desde antes, este disco consolidó a los norteamericanos como los grandes chamanes del black metal ecológico. ‘Primordial Arcana’ fue grabado en su propio estudio rural en las montañas de Washington usando instrumentos artesanales, tambores tribales y sonidos naturales. El resultado es un álbum que invoca los elementos, una misa pagana dedicada a la Tierra, y es que el grupo cree que su música canaliza “las voces del bosque” y la energía de lo ancestral. En una era de tecnología y ruido, ellos devuelven el black metal a su raíz mágica, y escucharlo con auriculares da la sensación de estar rodeado por una tormenta viva.

🜏 Burzum – Filosofem (1996)

Grabado parcialmente antes de que Varg Vikernes fuera encarcelado por asesinato y quema de iglesias, ‘Filosofem’ tiene un sonido desolador y casi espectral. Varg usó un equipo defectuoso y micrófonos improvisados, creando un ruido crudo y gélido que parecía una transmisión desde otra dimensión. Algunos fanáticos lo consideran un “ritual de aislamiento”, y su aura sigue siendo profundamente inquietante.

🜏 Led Zeppelin – Led Zeppelin IV (1971)

Jimmy Page era un obsesionado del ocultismo, coleccionista de objetos de Aleister Crowley y era el dueño de su mansión Boleskine House situada a orillas del Lago Ness. Led Zeppelin IV está cargado de simbolismo esotérico como las runas en la portada, “Stairway to Heaven” con sus letras enigmáticas y las teorías sobre mensajes invertidos. Tras la publicación del disco varios allegados al grupo sufrieron tragedias personales, lo que alimentó los rumores de una maldición ligada a la devoción de Page por Crowley.

🜏 The Rolling Stones – Their Satanic Majesties Request (1967)

Mick Jagger y Keith Richards flirtearon con la iconografía satánica justo cuando Aleister Crowley empezaba a resurgir como figura de culto en la contracultura. La policía allanó la casa de Richards, la prensa los llamó “adoradores del diablo” y Brian Jones empezó su espiral de autodestrucción. Aunque el álbum fue concebido como una parodia del ‘Sgt. Pepper’ de The Beatles, su atmósfera psicodélica, los coros distorsionados y las letras sobre alquimia y transmutación dejaron un rastro de energía extraña. Poco después Jones murió ahogado en circunstancias nunca esclarecidas.

🜏 King Diamond – Them (1988)

El danés King Diamond construyó un relato sobre una casa embrujada y una abuela poseída, pero lo inquietante es que durante la grabación los instrumentos se desafinaban solos y cintas se dañaban sin explicación. King Diamond siempre lo tomó como “una señal” de que el relato estaba demasiado vivo. El álbum se volvió un clásico del horror conceptual, donde ficción y realidad parecen confundirse.

🜏 Nine Inch Nails – The Downward Spiral (1994)

Trent Reznor alquiló la casa donde Charles Manson asesinó a Sharon Tate (sí, la misma de ‘Antichrist Superstar’ más tarde) para grabar este disco. Se dice que Reznor no supo de la historia completa hasta después de haberla comprado como estudio. Durante la grabación comenzó a sentir una “presencia”, y después de mudarse confesó que comprendió el peso del lugar. El disco terminó siendo una exploración de la autodestrucción… literal y espiritual.

🜏 Pink Floyd – The Dark Side of the Moon (1973)

Durante décadas los fans afirmaron que si se reproduce ‘The Dark Side of the Moon’ desde el tercer rugido del león de la Metro-Goldwyn-Mayer sincroniza de forma perfecta con la película El Mago de Oz. Las letras, los cambios rítmicos y los crescendos parecen comentar lo que sucede en pantalla, como con “Balanced on the biggest wave…” justo cuando Dorothy camina por el camino amarillo. Más allá del mito el disco fue grabado con una precisión matemática que capta los ciclos del tiempo, la locura y la muerte. Su estructura circular, que termina donde empieza, parece un bucle hipnótico. Algunos ingenieros aseguran que la mezcla tiene “puntos ciegos” de fase, pequeñas variaciones que pueden generar respuestas físicas en quien lo escucha con auriculares.

🜏 The Cure – Pornography (1982)

Robert Smith nunca volvió a ser el mismo después de este disco. El cantante se encerró con la banda en un estudio sin ventanas, bajo una mezcla de drogas, depresión y aislamiento. La atmósfera era opresiva, con paredes cubiertas por telas negras y luces rojas constantes. “No recuerdo haber dormido. Solo quería desaparecer”, confesó Smith. El resultado fue ‘Pornography’ con una espiral sonora de desesperación pura, donde Smith llegó a decir: “Este disco es mi nota suicida.”

🜏 Behemoth – The Satanist (2014)

Tras sobrevivir a una leucemia que casi le cuesta la vida, Nergal (Adam Darski) grabó ‘The Satanist’ como una declaración de poder espiritual y muerte trascendida. Durante la grabación el propio vocalista afirmó que el disco era “una comunión con algo más allá de lo humano”. La portada fue pintada con la sangre real de Nergal mezclada con pintura y el resultado fue un álbum que más que blasfemo suena litúrgico, como un acto de magia caótica donde el satanismo se convierte en una afirmación en sí.

🜏 Watain – Lawless Darkness (2010)

Watain no simula el satanismo sino que lo vive. Durante las giras de ‘Lawless Darkness’ la banda usaba sangre animal real, huesos y fuego para sus rituales escénicos. El disco fue dedicado a la “llama negra” del caos, y varios técnicos se negaron a trabajar con ellos tras presenciar “incidentes inexplicables” en el escenario como apagones, quemaduras espontáneas, o instrumentos rotos sin razón.

🜏 Lorna Shore – …And I Return to Nothingness (2021)

El EP que cambió el rumbo del deathcore. Tras la salida de su vocalista y una crisis interna, Lorna Shore resurgió con Will Ramos y un sonido casi apocalíptico. Su voz grabada con técnicas de respiración que rozan el límite humano genera frecuencias que muchos ingenieros describen como “no reproducibles digitalmente sin pérdida”. El concepto de renacer desde la nada se siente tan literal que algunos fanáticos han descrito experiencias de trance emocional al escuchar “To the Hellfire”.

🜏 Sun O))) – Monoliths & Dimensions (2009)

Este álbum no tiene voces ni riffs convencionales sino drones de guitarra que duran varios minutos. Fue grabado en una iglesia con un coro femenino, una orquesta y hasta el jazzista Attila Csihar de Mayhem recitando pasajes casi teológicos. El grupo ha trabajado con teorías sobre resonancias que afectan la conciencia, y en vivo sus frecuencias graves producen vibraciones físicas que pueden causar desorientación o euforia.

🜏 Car Bomb – Meta (2016)

El djent extremo de Car Bomb ha sido descrito como “una simulación del colapso mental”. El álbum ‘Meta’ fue grabado usando algoritmos caóticos para generar patrones rítmicos imposibles, que la banda luego replicó físicamente. El resultado suena orgánicamente inhumano. Su guitarrista Greg Kubacki declaró que “no sabemos bien qué provoca en el cerebro, pero algo cambia cuando lo escuchas a volumen alto”. Algunos oyentes hablan de vértigo o euforia, otros de mareo o ansiedad. El disco parece diseñado para romper la linealidad temporal del oyente, una especie de geometría sonora viva.

Si llegaste hasta aquí espero que sobrevivas a este Halloween.