Fotos: Iván López
Hay festivales que destacan por su cartel y otros que lo hacen por la experiencia que ofrecen. En 2026 Rock Imperium consiguió ambas cosas, en lo que ya se confirma que ha sido su edición más ambiciosa. Durante tres días Cartagena volvió a convertirse en uno de los grandes epicentros españoles del heavy metal gracias a la mejor edición del festival hasta el momento. Un recinto cada vez más consolidado, una organización que volvió a demostrar por qué el evento se ha ganado el respeto del público con una logística fluida, servicios a la altura y un ambiente difícil de igualar…pero sobre todo un enclave privilegiado junto al Mediterráneo sirvieron de escenario para una celebración del metal en todas sus vertientes.
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El gran nombre de esta quinta edición era, sin discusión, Iron Maiden. Los británicos aterrizaban en Cartagena dentro de la gira Run For Your Lives con la que celebran cinco décadas de historia, protagonizando uno de los conciertos más esperados que ha vivido nunca el festival. Un espectáculo monumental, apoyado por la mayor producción montada hasta la fecha en Rock Imperium, que convirtió la noche del sábado en una cita destinada a permanecer en la memoria de los miles de asistentes. Antes de ellos Anthrax calentarpn el ambiente con una descarga de thrash metal tan intensa como efectiva, demostrando una vez más por qué siguen siendo una referencia absoluta del género tras más de cuatro décadas sobre los escenarios.
Pero reducir Rock Imperium 2026 a sus dos grandes protagonistas sería injusto. El festival volvió a reunir un cartel capaz de satisfacer prácticamente cualquier sensibilidad dentro del metal: la contundencia de Mastodon, la elegancia sinfónica de Within Temptation, el poderío de Sabaton, la veteranía de Testament y Queensrÿche, la intensidad de Trivium, el regreso de The Gathering con Anneke o las actuaciones de Lacuna Coil, H.E.A.T, Blues Pills, Grand Magus y muchas otras bandas completaron una programación tan variada como sólida.
Esta galería recoge algunos de los momentos que dejaron esas jornadas de música, calor, polvo, miles de gargantas alzadas y una pasión compartida por el metal.






























